Es mujer rural y su tiempo libre lo dedica a realizar trabajos en soga

Romina Gaitán vive en un campo en la Estación de Muñoz junto a su esposo, con quien también trabaja. Aprendió a realizar talabartería viendo a su abuelo y desde ese momento, desarrollo una pasión que va más allá del hobbie. 

Viernes, 20 de octubre de 2023 a las 16:46

Por Redacción

En una nueva entrega de historias de Mujeres Rurales, Infoeme te presenta a Romina Gaitán. Una olavarriense que trabaja en el campo y que, en sus ratos libres realiza trabajos en soga, un oficio que heredó de su abuelo al que recuerda con mucho amor. 

 

Romina Gaitán, tiene 43 años, vive en el campo desde que nació. Ahora junto a su esposo se encuentran en la zona de Estación Muñoz, partido de Olavarría. "Me crié en el campo por elección, es algo que me gusta y siempre lo disfruté", asegura con la tibieza de su voz en la que arrastra una larga jornada laboral.

 

 

La manos de su abuelo de corazón la inspiraron, se sentaba en un banquito y veía en silencio cómo realizaba trabajos en soga. Lo admiraba y mientras sus manos repasan una y otra vez los cueros, ella comenzó a mostrar interés por ese amor y pasión que su abuelo le transmitía. "Un día le pedí que me haga un cinto, pero el agarró el material, me lo entregó y me dijo 'yo sé que vos en 15 días vas a ser capaz de traerme algo listo'". 

 

Así fueron los comienzos de Romina en uno de sus hobbies, porque no es el único. Los días de lluvia y las noches largas de invierno, la ayudan a profundizar la técnica en talabartería, pero esto se complementa con el amor que sostiene firmemente por el campo y sus tradiciones. Trabaja a la par de su esposo a quien acompaña desde cerca.


El recuerdo de su infancia, en una familia numerosa, lo describe como "muy lindo, siempre disfrutando del campo y de sus actividades".  "Somos nueve hermanos en mi familia, con cinco de ellos compartí mi infancia, porque los otros son mayores y para cuando yo nací, ellos ya hacían sus trabajos y algunos se habían ido a estudiar", cuenta.

 

 

 

"Me acuerdo que hacíamos huerta, siempre jugábamos afuera, armando chozas o con los caballos", comparte de su más intima fibra, la de la memoria. Romina también fue a escuelas rurales en primaria y secundaria. Sin embargo, su último trayecto educativo tuvo un cierre cuando ya era grande, junto a sus hijos. 


Su decisión de quedarse en el campo ha sido sumamente personal. "Es una conexión muy particular con el campo, es permanecer, es mi raíz, lo siento así, es mi lugar en el mundo y lo disfruto mucho. Esta es mi vida", asegura sobre la construcción de su camino en la ruralidad a la que también acompaña desde diferentes lugares, porque es muy activa empática frente a las necesidades de su entorno.