Hace varios años era una cara olavarriense conocida. De esas personas que uno veía seguido en distintos puntos de la Ciudad. Es “El Pana†para todos, como si su nombre fuera algo oculto. La vida lo devolvió a su Panamá pero regresó para las fiestas y recordó momentos vividos en Olavarría.
“Vengo habitualmente en diciembre para pasar las fiestas con mi familia. Acá quedaron un hermano, mi mamá y mis tíos†arrancó la charla Gabriel González Romeo, el Pana, de visita en la redacción de Infoeme.
Recuerda que “viví en Olavarría desde los 2 años hasta los 25. Ahora tengo 34 y buena parte de mis amigos los tengo en Olavarría. De hecho, cuando me preguntan de donde soy, digo que soy olavarrienseâ€.
Más allá de su nueva vida, reconoce que “Olavarría me gusta mucho. Sus calles anchas, la posibilidad de llegar a todos los sitios en bicicleta, en esta época me gusta porque tiene días largos y olor a tilo en las calles. El pan, la carne y muchas cosas más. Igualmente Panamá me seduce. Podría acostumbrarme nuevamente a la vida aquí, pero todavía no lo tengo pensadoâ€.
Y continuó recordando que “estudié en la escuela Nº 32 en la primaria. La secundaria la realicé en Comercial y jugué muchos años al básquet en el CEF 44, donde también hice atletismoâ€.
Pero “la situación económica del país me llevó de regresó a Panamá, eso fue fundamental a la hora de mover de Argentina. Cuando pensé en irme del país, Panamá me pareció una buena opción porque mi papá vive allá y se me hacía mucho más fácil las cosasâ€.
Contó que “en Panamá me ha ido bien. Tengo un gimnasio, antes hice otras cosas pero siempre ligado al deporte. Ahora me dedico al triatlón, ahí encontré mi modo de vida. Entreno triatletas, maratonistas y nadadores. Entrenamos y competimos. La verdad que en lo competitivo no me puedo quejar porque hasta tuve la posibilidad de participar en mundialesâ€.
Su día comienza “a las cuatro de la mañana, bien tempranito en casa. A las cinco empieza a entrenar gente. Después hago de personal trainer, y de ahí me voy al gimnasio hasta las diez de la mañana. Paro hasta las cuatro de la tarde, desde entonces entreno a niños y grandes que hacen triatlón y natación. Regreso a las nueve, para descansar y recuperar fuerzas para el día siguienteâ€.
Y tiene un anhelo porque todavía “no conformé familia, hasta ahora estoy solo, pero tengo ganas de armarla†confesó.
“En Panamá vivo con mi hermano Guido, que estudió en Olavarría en el colegio Estrada y ahora está en el cuarto año de Psicologíaâ€, expresó orgulloso.
Más allá que sus cosas les han ido bien en Panamá, “siempre recuerdo a Olavarría. Los amigos, los barrios donde viví (Luján, CECO y Facundo Quiroga), la llanura, el arroyo. Cuando te vas a una ciudad más grande valorás un montón de estas cosas. Acá hay mucha calidad de vida, la gente es educada… Encontrarme con gente que conozco de la primaria, secundaria o del mismo Instituto de Educación Física. Pero cada día, con memorias y situaciones que vivo, siento que regreso a Olavarría…â€, finalizó.
