Desde siempre, Eliana Garassi, la “gringa” como le dicen los suyos amó el campo, las máquinas y los tractores, y por eso pretende seguir trabajando allí mientras la vida se lo permita. La joven fue protagonista en la serie podcast Tierra de Historias conducida por el periodista Juan Ignacio Martínez Dodda.
Nacida en Bragado, desde los tres años vivió con sus padres y tíos en las casillas que se utilizan en la época de cosecha, y a los nueves años ya comenzó a aprender a manejar tractores. Con toda una vida en el campo, hoy asegura que quiere continuar este trabajo para dejarle a su hija el mismo legado de sacrificio que le dejó su padre.
Al recordar cómo fue su niñez, contó "desde la cuna en el campo". "Mi mamá, mi papá, mis abuelos, todos relacionados al campo, en una chacra muy chica. Pero siempre ir con mi mamá a hacerles la comida a mi papá, donde estén cosechando ellos, porque hacen servicio de cosecha aparte de tener su chacra. Además, ya a los tres años me dejaron quedarme en la casilla y lo que más recuerdo es despertarme ahí muy chiquitita, mirar por la ventanilla y ver las máquinas, mis tíos arreglándolas, preparándolas para para salir a cosechar. Abría la puerta y estaban mis tíos y mi papá, era mi lugar, me sentía muy feliz", recordó.
Esto ha sido parte del legado que ha recibido de sus padres a quienes admiró a lo largo de la nota: "Mi mamá también apoyaba a mi papá cuando no era la campaña, hacía trabajos de costura para poder comprar implementos más nuevos siempre había créditos bancarios. Mi papá siempre nos decía que no hay nada más lindo que apoyar la cabeza en la almohada y tener la conciencia tranquila; dormir y descansar tranquilo, y eso es lo que siempre me quedó. También el valor de la palabra. Si se arreglaban los precios era todo con palabras, no había contratos, y por eso para mí la palabra lo es todo".
De más está decir que, sus primeras maniobras de conductora no fueron en un auto. A los nueve años se subía al tractor con su hermano -que es más grande que ella-: "Cuando mi tío y mi papá andaban en la cosechadora, y entre descarga y descarga podía andar un poco. También aprendí mucho de observar, porque de curiosa ya sabía para qué era cada palanca. Empecé con mi hermano y después siempre con mi papá, cuando hacían algún trabajo, me subía y no me podían decir que no", compartió.
Durante su adolescencia los días de semana pasaba tiempo en Bragado por el colegio, y sábado y domingo en el campo, a sus 18 años empezó a salir porque organizaba, junto a sus compañeros, "los matiné para recaudar para la fiesta de egresados, y tenía que ir". Por ese entonces, salía el viernes a la noche, después volvía, desayunaba con su papá, se bañaba y se ponía la ropa de campo para acompañarlo.
Cuando terminó el secundario, en la escuela agropecuaria se fue a estudiar Agronomía a una ciudad cercana a Bragado, pero por un tema de costos en esa época y estaba muy desorganizado el plan de estudio, decidió regresar. Sin embargo, Eliana siguió eligiendo el campo y formándose: "Hice un curso de Perito Clasificador de Granos y el último que hice hace muy poquito fue de mecánica agrícola, que me encantó. Era la única mujer entre todos varones; era soldar y esas cosas que yo ya las sabía porque siempre me he metido allá en el campo".
Hace muy poco tiempo, fue mamá de Clarita, un proceso que admitió "bravo" y contó: "Lo primero que hicieron mis tíos fue retarme, porque no me podía subir a los tractores porque estaba embarazada y arrancamos mal. Pero bueno, alguna escapadita a los seis meses me acuerdo con la panza". pero luego llegó la campaña con "Clari" de 9 meses y se fue al campo con su mamá y su papá: "Ellos la cuidaban en la casilla mientras yo andaba en el tractor. Va conmigo desde bebé y hasta el día de hoy llora por subirse al tractor. Ya sabe todo cómo funciona, me apura, me dice dale para que me acerque a la máquina para descargarle. No es una nena que mire televisión ni nada de eso, no le gustan los juguetes, le gusta el aire libre, sus juguetes son tractores, máquinas. No le llama la atención una cocinita, va y elige un camioncito".
Actualmente, Eliana es quien toma las decisiones en el campo, su papa falleció en 2020 y ella quedó a cargo, aunque reconoció: "Me escapo un poquito y me voy al campo a las cosechas, porque es mi punto débil. Pero me toca tomar más decisiones, ayudar en lo que sea, por ejemplo con mi hermana a mis tíos con el tema de los bancos, los papeles, que por ahí hoy en día muchas cosas se pueden hacer con la tecnología y nosotros estamos más acostumbrados a eso".
Sobre el cierre, compartió su experiencia de mostrar el trabajo que ella hace en el campo: "Me parece muy bueno, no me gusta esa grieta ilusa de campo versus su ciudad. Para mí no existe porque nos necesitamos mutuamente. Nosotros somos un pueblo, una ciudad muy chica, donde el campo necesita de la ciudad y la ciudad del campo, porque los insumos y los repuestos los compramos acá, y la ciudad necesita nuestros productos. Es un ida y vuelta, no estoy de acuerdo con esa división, estamos todos juntos", concluyó.
