Por Luciana Pedernera
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Dedicó parte de su trayectoria a la docencia en escuelas rurales hasta que se jubiló y en la búsqueda por encontrar completar ese vacío que dejó la profesión incursionó en el mundo de las abejas, por un tema de salud tuvo que alejarse de la actividad lo que la llevó a dedicar su vida a la cría de perros Boyeros de Berna esto la acercó a la terapia a la que se dedica actualmente: constelaciones familiares con caballos. Elena Gil dialogó con Infoeme sobre su recorrido en esta terapia que despierta curiosidades, pero que a se vez es poco conocida.
"No me gustaba montar, no me gustó nunca andar a caballo y no sé por qué", contó sobre su vida en el campo. El jugar y compartir con sus primos comprendía alguna que otra aventura sobre el lomo de un equino, pero aquello a Elena le "hacía ruido" porque ella se relacionaba desde otro lugar con los animales y hoy lo puede confirmar: "Tenía una conexión con ellos desde abajo".
Toda su vida estuvo rodeada de caballos, pero en su período de crianza de Boyeros de Berna recibió la visita de un psiquiatra de Buenos Aires que conoció su tropilla y le compartió sobre la existencia de la constelación con caballos que se enseñaba en La Plata. En este primer acercamiento, recordó: "Él -por el médico- me explicó, pasó un tiempo y pensé 'nunca me sentí cómoda montando, si hay algo para conectar con los caballos es esto' y así empece".
"Primero fuimos con mi hija a hacer un taller que se llama 'Caballos Espejos del Alma',eso fue un antes y un después en la relación humano-caballos, no paramos más", confió y precisó: "Hemos trabajado en esto de comunicarse corazón a corazón con el caballo, es la forma de llegar, lo que pasa es que estamos limitados entre el pensamiento y la palabra y esta terapia nos lleva a qué sentís y cómo lo comunicas".
Darle un significado a la constelación fue un proceso difícil porque al igual que en otras terapias, explicó que se forma una red energética y una sincronicidad y "eso hace que entendamos que todas estas terapias no son mágicas, son científicas, tienen una respuesta", indicó.
"A la constelación con caballos se acerca una persona con un problema dispuesta a resolver. Entramos de forma individual junto a quien va a constelar, nos acercamos a los caballos con ese tema a trabajar y ahí comenzamos", detalló. En este escenario se trabaja desde el inconsciente ya que a raíz de la constelación se comienza a liberar, "porque lo heredado, esta en el consciente y lo sabemos".
En este sentido agregó: "Es la persona la que lo empieza a liberar, porque es la que sabe, la que lo heredó. Lo empieza a soltar, los caballos lo muestran y lo puedo ver por determinadas cosas que aprendí", y asumió: "A mí me costó mucho tiempo poder aprender esto porque veía lo que pasaba pero no entendía cómo pasaba. En este tipo de terapia no juzgamos a nadie, todos actuamos de acuerdo al momento y al lugar en que nos encontramos. La constelación te hace entender que hacemos lo que podemos, no siempre lo que elegimos, porque nos viene esta herencia y actuamos en consecuencia".
Sobre el cierre, Elena aseguró: "Estamos ayudando a sanar ese sistema, estamos reconociendo, incluyendo, poniendo en su lugar todas esas energías. Las estamos liberando y acomodando para los que vienen. Antes no íbamos al psicólogo, ni al psiquiatra, ni estaban estas terapias y ahora todo sirve para estar bien, para sanar".
