La pobreza infantil volvió a aumentar y afecta principalmente a los chicos menores de 14 años que viven en las áreas urbanas. El dato es oficial y surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.
En los últimos 12 meses, la pobreza infantil subió del 38,2% al 49,6% y la indigencia infantil subió del 7,8% al 11,3%.
Los números son preocupantes y superan los registros del organismo semestrales que fueron de 39,7% en el segundo semestre de 2018 y 46,8% en el segundo semestre de 2018.
En el último año, la pobreza infantil aumentó 11,4 puntos porcentuales, equivalente a 1.030.000 nuevos chicos pobres, de los cuales 315.000 son nuevos indigentes.
Por lo tanto, se desprende que uno de cada 2 o 5 de cada 10 chicos vive en hogares pobres. En total son 5.000.000 chicos pobres, de los cuales casi un millón son indigentes.
Esto significa que esos chicos indigentes viven en hogares que no pueden comprar los alimentos básicos. Y los chicos pobres se desarrollan en hogares que si bien pueden adquirir una canasta de alimentos básicos, tienen privaciones y carencias alimentarias, de vivienda, salud o educación tiene un futuro comprometido.
