Fabricantes argentinos e importadores de anteojos de sol deberán inscribirse ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y presentar los niveles de calidad mínima con que fabrican sus productos.
Las gafas que no cuenten con la debida inscripción serán retiradas de la venta.
Podrán establecer si un producto tiene verdaderamente los filtros adecuados, y qué nivel de protección es la que está utilizando.
En tanto, los fabricantes deberán abonar $3.250 por la inscripción, mientras que los importadores deberán pagar $4.450.
La decisión se tomó tras reuniones con oftalmólogos, quienes plantearon que "el riesgo para la salud que implica el uso de anteojos para sol sin controles sanitarios", según informaron en los considerados de la norma.
