Andrés Arouxet Especial para Infoeme
La octava edición del “Duelo de las Estrellas” tuvo esta vez a tres pilotos que han ofrecido duelos históricos en el Turismo Carretera, pero en tierras olavarrienses nadie puede con el “Chueco” Romero, fue y continúa siendo el gran ídolo de la Ciudad. Convocante como ninguno, un gran marcó de público que superó las mil personas, se acercó a ver sólo una vuelta, pero para muchos era suficiente.
Nunca las categorías del Mouras convocan la cantidad de público que había este mediodía, y sólo una vuelta bastó para ver al ídolo, que corrió con la Dodge de Hugo Mazzacanne, y pese a que lo intentó, no tenía para ir a pelear mano a mano. Está claro que el resultado es anecdótico, Walter Hernández picó en punta e hizo una diferencia, detrás se ubicó Fabián Acuña y en tercer lugar José María Romero. El “Chueco” lo buscó en las dos primeras curvas pero no pudo, y a la hora de acelerar en la contra recta quedó marcada la diferencia.
A quién le importa lo que pasó en la pista, la emoción de ver al “Chueco” otra vez en un auto de carrera alcanzaba y sobraba para cubrir el costo del valor de la entrada. Luego llegó el podio, la corona de laureles y el Champagne. El cariño del público y de toda la gente que revivió por un instante aquellas épocas de gloria.