Miércoles 10 de Agosto 2022 - 2:53hs
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Olavarría

Después de recorrer sus primeros 10 mil kilómetros “La Che Paz” está en Olavarría

Los viajeros olavarrienses compartirán con sus seguidores las experiencias de este primer recorrido de su proyecto “La Vida Misma” este fin de semana en Parque Sur. Pero antes, dialogaron con Infoeme sobre lo vivido en estos últimos ocho meses.

Foto: Andrés Arouxet.

Por Luciana Pedernera

lpedernea@infoeme.com.ar

 

Pasaron ocho meses desde que Ayelen Sánchez y Leandro Gon, con su proyecto “La Vida Misma” emprendieron su viaje sobre “La Che Paz”. Hoy, luego de recorrer 10 mil kilómetros, regresaron a Olavarría “por tramites”, pero antes de partir nuevamente aprovecharán para reunirse con las personas que los acompañaron en este trayecto.  

 

El regreso a Olavarría siempre estuvo en la agenda de Aye y Lean porque en julio se les venció el carnet de conducir, un elemento necesario para poder darle continuidad al viaje. De hecho, sabían que salir en noviembre -tal como lo hicieron- “era tarde”.

 

Una, de las  tantas premisas de este proyecto nómade, que lleva como nombre “La Vida Misma” era no planificar el viaje, sin embargo con el paso del tiempo, el recorrido les anunció que “hay cosas que obligan a planificar, como por ejemplo las estaciones del año” y agregaron: “Para nosotros arrancó en enero el invierno, cuando íbamos bajando por Santa Cruz hacia Ushuaia, ahora en Olavarría estamos teniendo un veranito”.

 

Foto: Andrés Arouxet.

 

De las experiencias, al aprendizaje y las anécdotas 

 

Mientras el solcito del atardecer olavarriense ingresa por una de las ventanas laterales del colectivo ubicado en medio del ingreso a Parque Sur, Aye y Lean, compartieron algunas vivencias que a lo largo del recorrido, les invitaron a pensar en la camperización de “La Che Paz” y les mostraron que quizás faltaba preparación para “enfrentar” algunos climas como por ejemplo los fuertes vientos o el crudo invierno patagónico.

 

El paso fronterizo de Chile – Ushuaia, fue uno de estos momentos y lo recordaron entre risas: “Nos quedamos en el medio de la nada y empezó a levantarse viento, nos reíamos porque nos parábamos, nos tirábamos y no caíamos, saltábamos para arriba y caíamos para atrás”.

 

 

“Hubo hasta 130 kilómetros de viento por hora”, detallaron y ejemplificaron este momento que no se presta para el olvido: “El colectivo se movía como si fuera un barco y se sentía como se retorcía todo, de hecho, uno de los paneles de la fibra de vidrio de la carrocería se partió, se rajó la pared del colectivo”, afirmaron. 

 

Foto: Andrés Arouxet.

 

Pero eso no fue todo, el invierno de la Patagonia Argentina, les dejó más recuerdos. “Una mañana, nos levantamos en Bariloche con menos nueve grados y menos ocho de térmica, en la canilla había un hilo hielo, cuando quisimos salir estaba congelada la cerradura y además se nos hizo hielo adentro de la condensación de la humedad” relataron los jóvenes que cuando pudieron bajar del vehículo se encontraron con una rueda pinchada.

 

Además de los vientos huracanados y la temperatura bajo cero, el sur argentino, más precisamente el Glaciar Perito Moreno, los sorprendió con un desprendimiento inesperado. Aunque eso no fue todo, en el Parque Patagonia vivenciaron un avistaje de pumas sorprendente en una salida fotográfica.

 

“En teoría se veían a 50 metros, pero en un momento, el guía encontró una cueva con dos cachorros, la madre no estaba, él nos permitió una foto y nos pidió que nos fuéramos porque la idea no era molestar”, contaron.

 

Foto: Andrés Arouxet.

 

En todo ese transitar, lleno de paisajes y vivencias también tuvieron como protagonistas a algunas mascotas,  entre ellas una gallina y un conejo, aunque no faltaron los perros y gatos. “En general dejamos la puerta abierta y los invitamos a que se suban, a nosotros nos encantan, antes de arrancar el viaje decidimos no tener mascotas porque no podíamos sacarlos de su zona de confort para tenerlos encerrados en un colectivo”, explicaron.

 

También, se hizo presente, la falta de conexión a internet: “Las ciudades más difíciles fueron Chalten y Camarones” y explicaron que “en general siempre en todos los pueblos hay internet, pero si no queda de otra se usan los datos del celular”. De todas maneras aclararon: “Somos de buscar lugares en el medio de la nada y quedarnos sin conexión porque nos gusta”.

 

Las reflexiones y una juntada para compartir

 

Sobre estos primeros 10 mil kilómetros recorridos y a pocas semanas de regresar de nuevo al sur argentino, reivindicando su elección de vivir de esta manera, decidieron reflexionar acerca de lo aprendido: “Creo que no podemos hablar mucho porque hace poquito que viajamos, pero sentimos que se romantiza mucho la idea de vivir viajando y que la vida tradicional es una porquería”.

 

Foto: Andrés Arouxet.

 

Ante esto último afirmaron: “No es tan así, la vida tradicional no es una porquería y vivir viajando no es tan hermoso como se cree” y agregaron: “Los vínculos pasan a ser temporales, no hay actividades sostenidas en el tiempo, después cada vez que llegamos a un lugar tenemos que ver dónde paramos, dónde descargamos los tanques, dónde cargamos agua, hay que buscar internet y aprender la dinámica de cada pueblo”.

 

Estas son algunas de las vivencias que Aye y Lean van a compartir con los seguidores de “La Vida Misma” el próximo domingo 10 de julio, a partir de las 14 en el Parque Sur -ubicado sobre Avenida Avellaneda- la actividad no se suspende por lluvias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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