Colectiva Artemisia y el arte para repensar el mundo

Son cinco artistas visuales de Olavarría que se reunieron con la intención de expresar ideas de forma colectiva. Infoeme se reunió con ellas para conocer un aspecto del arte vinculado a la intervención en la comunidad.

Hace apenas algunos meses un grupo de mujeres se encontró en un espacio público defendiendo la educación. Con una multiplicidad de colores y de formas expresaron su lucha. El encuentro no estaba planificado pero todo fluyó y derivó en una colectiva.  

 

Rosana Farana, Florencia Lo Greco, Antonia Ayesa, Natalia Schumacher y Josefina Bilbatua coincidieron en el Festival en Defensa de la Educación Pública que se llevó a cabo en nuestra ciudad en el mes de septiembre de 2018.

 

En una charla con Infoeme, las artistas hablaron de los inicios de la colectiva, sus vínculos, la mirada desde el arte, las inquietudes que las atraviesan y el afecto como motor del grupo. Todo acompañado por una rica limonada casera.

 

La colectiva nació en el Festival y tuvo distintas apariciones en otros espacios con temáticas sociales. Participaron de “Pintó Garage”, una convocatoria realizada por la Facultad de Arte de Tandil y en la Marcha del Orgullo que se llevó a cabo en nuestra ciudad.

 

Florencia Lo Greco habló de la necesidad de crear colectivamente. “Creo que fue esto de identificarnos con situaciones que atraviesan -más allá de una lucha personal- a un colectivo, a todas las generaciones. A través del arte nos unen esfuerzos y luchas”.

 

 

Antonia Ayesa se entusiasma con todas las convocatorias y se sorprendió con la respuesta de la gente en la participación que realizaron en la Marcha del Orgullo. “Nos pareció interesante intervenir siluetas que después formaron parte de la marcha”.

 

Para Josefina Bilbatua lo que pasó en el Festival por la Defensa de la Educación Pública fue “el germen” que las impulsó a fluir. “Muchas veces cada una está en su cotidiano, resolviendo sus cosas, pero a veces las situaciones te ponen adelante motivos en los que hay que converger en un colectivo”, contó.

 

 

¿Por qué Artemisia?

 

Rosana Farana desarrolló la historia del nombre. Contó que desde hace mucho tiempo viene indagando en las mujeres artistas y la cuestión de la crítica feminista vinculada a la historia del arte.

 

“Buscando mujeres silenciadas aparecía Artemisia Gentileschi que es una artista del siglo XVII. También me gustaba Hipatia que era una filósofa griega. Yo era la que fui con los nombres”, dijo entre risas.

 

 

La historia de Artemisia es muy interesante, contó Rosana, porque ella es una de las primeras artistas que empezó a plantear la figura de la mujer desde una mirada de resistencia. “No es el típico desnudo sexualizado de la mujer como objeto. De hecho los temas que representa por el siglo XVII donde ella está ubicada temporalmente, tienen que ver con una impronta todavía propia del Renacimiento pero con una mirada desde la perspectiva femenina”.

 

Apasionada por la historia Rosana explicó que por ejemplo en la obra “Susana y los viejos” la interpretación que Artemisia hace “es  de una mujer que se está queriendo defender y no es la de una mujer-objeto que se está mostrando al público masculino, que era el que consumía la obra de arte”.

 

Proyectos compartidos sostenidos por el afecto

 

El respeto, el poder transformador y la posibilidad de crear una identidad y un sentido de pertenencia son cualidades que inevitablemente se aprenden en grupo. Incluso la creatividad se experimenta de otra forma al salir de un espacio solitario.

 

Florencia señaló que “son tiempos en donde hay mucho individualismo y pese a que hay muchas redes y formas de comunicarnos también hay mucha distancia. Sin embargo escuchar para poder proponer un trabajo común implica un ejercicio de escucha mutua de cada una desde su realidad artística y cotidiana”.  

 

Lo que tiene la colectiva de particular es que nos juntamos a producir y producimos conjuntamente, contó Rosana. 

 

Se percibe una necesidad latente en las chicas de confluir en un producto artístico con una impronta social. “Creo que es algo que tiene que ver con la época. Trascender lo individual, más allá de que podamos tener nuestros momentos individuales y de hecho cada una produce individualmente. Pero esta cuestión de juntarse a crear y después a convidarlo al resto de la gente en el espacio público…”, indicó Rosana.

 

Y Antonia agregó que “si bien tenemos estilos diferentes encontramos un punto en común”.

 

 

Para Josefina que es escenógrafa, “mi tendencia es buscar a otros y para mí encontrar un lugar de trabajo en equipo es súper enriquecedor” y concluyó: “es sostenerse también desde el afecto. Es un todo”.

 

La charla sigue más allá de la grabación. Mientras las escucho pienso que el arte es un excelente medio de empoderamiento y transformación. Sin dudas Olavarría, con ellas, es un lugar más lindo.  

 

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