Francisco Bidé completó, el pasado fin de semana, su participación en el PGA Championship y completados los 36 hoyos, contó lo que significó la experiencia.
Lejos de los caminos tradicionales hacia la elite, Francisco Bidé construyó su carrera trabajando en clubes, dando clases y sosteniendo durante años su pasión por el deporte, sin dejar nunca de competir ni de creer.
Días después de aquella experiencia inolvidable, Bide compartió con la prensa del Club Estudiantes sus sensaciones tras una semana que ya quedó marcada para siempre en su carrera y también en la historia de la institución.
“Las sensaciones fueron muy buenas. Se aprende de las cosas buenas y de las malas también. Solo estar ahí, rodeado de los mejores del mundo, ya te enseña muchísimo”, expresó al recordar lo vivido durante el Major.
El olavarriense destacó especialmente la exigencia que representa competir en una cancha preparada para el máximo nivel del golf mundial y cómo esa experiencia modifica incluso la manera de afrontar los torneos posteriores.
“La cancha estaba preparada muy difícil y uno aprende a ser paciente, a tomar mejores decisiones. Después de jugar algo así, volver a otras competencias se hace diferente porque entendés realmente lo difícil que puede ser este deporte”, explicó desde Georgia, donde rápidamente volvió a competir tras el PGA Championship.
“El haber llegado desde un camino diferente le da un valor agregado. Hoy el golf no es lo único en mi vida, aunque me encanta competir. Tengo un balance muy bueno entre el trabajo y jugar, y eso me ayuda también a tener paciencia cuando las cosas no salen”, reflexionó Bidé
Durante toda la semana estuvo acompañado por su familia y especialmente por su hermano Bernardo, quien fue su caddie en una experiencia que ambos difícilmente olviden. Entre miles de personas y compartiendo escenario con las máximas figuras del mundo, hubo un instante que terminó simbolizando la magnitud de lo vivido.
“En una parte de la vuelta nos cruzamos con el grupo de Rory, Rahm y Spieth, y ahí nos miramos como diciendo: ‘¿Qué estamos haciendo acá?’. Fue una locura, pero un disfrute total”, recuerda sobre la experiencia el golfista.
Y aunque el escenario era uno de los más importantes del planeta, la memoria de Francisco inevitablemente volvió una y otra vez al Parque Guerrero. A aquellos primeros días en la cancha de golf de Estudiantes, soñando con un futuro que entonces parecía lejísimo: “Se me vienen a la mente días en el Club Estudiantes tirando pelotas con Miguel Haffner, jugando con Cristian Peralta o practicando en el putting green imaginándome ganar un torneo del PGA Tour. Pero realmente nunca pensé en jugar un Major. Era algo muy lejano”.
Allí aparece también la verdadera dimensión de esta historia. Porque un deportista formado en Estudiantes terminó llevando los colores del club a uno de los eventos más importantes del deporte mundial, algo que muy pocas instituciones del país pueden contar.
Además, Francisco consiguió su lugar en el PGA Championship a través de la clasificación destinada a profesionales de la PGA de América, donde apenas 20 jugadores lograron acceder entre cerca de 30 mil socios totales. Un dato que dimensiona todavía más la magnitud de lo conseguido.
“Estoy contentísimo por representar a Argentina, al Club Estudiantes y también a la sección de Georgia, donde vivo ahora”, señaló antes de dejar un agradecimiento especial para toda la ciudad y para quienes siguieron su participación desde la distancia: “Agradezco mucho todo el apoyo de Olavarría y todos los mensajes de afecto que recibí. Me hicieron sentir muy bien”.
Fuente: prensa CAE