El padre Jorge “Chueco” Romero conoció al Papa Francisco cuando era Jorge Bergoglio, obispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires.
“Francisco fue el Diego de los papas; fue el mejor. Algunos dicen que León XIV está en la misma línea. Sí, pero no nos conoce, no sabe quiénes somos, nunca estuvo en ninguna de las villas nuestras. Francisco nos conocía, conocía la villa. Yo tengo vecinos con fotos en la confirmación, en algún sacramento con Francisco” ponderó.
“Cuando murió Francisco la sensación fue que nos quedamos más solos. Ahora está todo bien con el Papa que vino, pero no nos registra. Francisco nos conocía y sabía quiénes éramos y eso no se va a recuperar hasta que tengamos otro de los nuestros” proyectó.
El padre “Chueco” Romero enfatizó lo que también pudo palpar el ciudadano común o el fiel de la iglesia más pequeña, que “como Papa Francisco hizo y dijo lo que no dijo, ni hizo nadie, algo que a nosotros no nos sonaba extraño, porque lo escuchamos de otros que ni siquiera fueron obispos cuando estudiábamos en el seminario y de esos curas de antes que ya van quedando poquitos, que sobrevivieron a todo”.
“Las cosas que decía Francisco no nos parecían nuevas, pero sí antes nunca se las había escuchado y el mundo no las había escuchado. Francisco las decía para el mundo y además como Papa. Eso fue algo grandioso” celebró el padre Romero.