La confirmación de un caso positivo de sarampión en la ciudad de Azul encendió las alarmas sanitarias en toda la región. El Municipio vecino informó que ya se encuentra realizando el seguimiento epidemiológico y la vigilancia de contactos a través de su Secretaría de Salud.
Según detallaron fuentes oficiales, el paciente infectado es una persona residente en la Ciudad de Buenos Aires que viajó a Azul para participar de un casamiento. El origen del contagio se rastreó hasta un vuelo previo, donde esta persona mantuvo contacto con otro pasajero que presentaba la enfermedad.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud de la Nación emitió un alerta epidemiológica dirigida a todos los equipos de salud del país. El objetivo es fortalecer la vigilancia, incrementar la sospecha ante cuadros febriles exantemáticos (fiebre y manchas en la piel), verificar los esquemas de vacunación y asegurar el seguimiento de los contactos estrechos.
¿A qué síntomas hay que estar atentos? El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite mediante las gotas que se liberan de la nariz, boca o garganta de una persona infectada al toser o estornudar. El virus puede permanecer activo y contagioso hasta por dos horas en el aire o sobre superficies en espacios cerrados o mal ventilados.
Desde la cartera sanitaria solicitan a la población que, ante la aparición de los siguientes síntomas, concurran de inmediato a su médico de cabecera o a la guardia más cercana:
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Fiebre alta.
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Manchas rojas en la piel (exantema).
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Catarro y tos.
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Congestión nasal y ocular (conjuntivitis).
La importancia de la prevención
Actualmente, no existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión. Sin embargo, puede prevenirse de manera sumamente eficaz a través de la vacunación.
Las autoridades de salud hacen especial hincapié en la necesidad de controlar las libretas sanitarias, sobre todo en menores de un año o en aquellas personas que no cuenten con los esquemas completos, ya que la enfermedad puede manifestarse de forma grave. En menores de cinco años y personas vulnerables, el sarampión puede derivar en neumonía, convulsiones, ceguera e incluso causar la muerte.
La consulta temprana y el aislamiento son fundamentales para descartar la enfermedad y cortar la cadena de transmisión en la región.
Fuente: El Orden de Pringles