La semana política: entre la Emergencia y la necesidad (de afianzarse en campaña)

La declaración de Emergencia Alimentaria a nivel nacional puso otra vez en debate lo que sucede en Olavarría. Del “Macri es Galli” a las medidas anunciadas por el Intendente. ¿Hay, realmente, hambre en Olavarría? Adriana Capuano, apoya a Aguilera bajo la doctrina peronista. Las chicanas en el Concejo, las chicanas en la reunión del debate.

Alexis Grierson

@alexisdechillar

 

Con un tono de campaña bajísimo, idéntico a lo sucedido en las PASO, los candidatos se mueven con realidades distintas, con objetivos distintos, y sabiendo que aún tenemos un mes y medio por delante. Con un debate local confirmado en medio, y con aristas que harán más que interesante esta etapa de las elecciones, que como ya sabemos, en Olavarría tienen resultado abierto.

 

El Congreso aprobó, prácticamente por unanimidad, la media sanción a la Emergencia Alimentaria a nivel nacional. Con un detalle no menor: fue el mismísimo presidente quien habilitó el debate, que finalmente fue aprobado tras la presentación de diputados de la oposición. No sólo habilitó el debate: desde el área de Economía calcularon los presupuestos, realizaron el análisis y acompañaron. Todo un gesto y todo un balance de lo que sucede en el país.

 

 

Prácticamente sin campaña (y casi afuera de la carrera electoral, apostando a un milagroso balotaje) el Presidente y candidato a la reelección por Juntos por el Cambio esperará lo que pase en el Senado, que de no mediar inconvenientes tendrá la media sanción que le falta. Ahora, ¿qué interpretaciones políticas se disparan con este hecho?

 

En principio hay tres aristas que se deben tener en cuenta. La primera es la que quizás más se busca mostrar, que es a un Macri aceptando la crisis y la enfrenta, abriéndose al diálogo con sectores de la oposición. La segunda es de no asumir responsabilidades: pasarle la pelota, lisa y llanamente, a diputados y senadores, aunque teniendo en cuenta el cálculo de presupuestos y demás por parte del Ejecutivo, parece la más improbable. La tercera, finalmente, pareciera ser que permite estas cuestiones porque más allá del tema y la no campaña, no será presidente.

 

El tema que se disparó a nivel nacional, volvió a poner en tapete el tema en Olavarría. ¿Qué pasa con la declaración de Emergencia Alimentaria en Olavarría? Analicemos los diversos aspectos de este tema que no es para nada nuevo.

 

Con este tema no hay grises desde el gobierno local. En Olavarría “no hay necesidad de declarar la Emergencia Alimentaria porque no hay hambre en Olavarría” señalan desde el Gobierno Municipal. Aún, en el Concejo Deliberante, hay un proyecto en las comisiones que fue presentado por la Mesa de Emergencia. Bien, ¿Macri condicionó a Galli? A primera vista, no parece estrictamente necesario. Tal es así, que en el análisis se desprende una situación inmediata: a comparación de otros distritos (de los que Macri debe velar) como los del conurbano, en Olavarría la crisis no es tan aguda. Lo que no quiere decir que no haya crisis.

 

Justamente, las medidas que tomó el Intendente dan cuenta de esta crisis. No creen en declarar la Emergencia Alimentaria, pero sí que hay sectores locales que la están pasando “bastante mal” lo cual es una realidad, que se palpa en los barrios e incluso en las calles de la ciudad. Galli, justamente en este sentido, lanzó varias acciones de gobierno que responden a esta necesidad.

 

 

Y aparece una discusión que genera confusión, bien vale el versito. ¿Se hace política con el hambre? La respuesta es que se debe hacer política para combatir el hambre: es a través de políticas públicas que se puede revertir esta situación. Entonces, ¿a qué se refiere Galli? A realizar un aprovechamiento político partidario con el hambre, es decir, que un sector se beneficie con mostrar la crisis.

 

 

En este debate cayó Eseverri hace un tiempo, cuando dijo que “no se sacaría fotos con un pobre” para no aprovecharse del delicado momento que atravesaba (y que más allá de la terminología directa, fue sacado de contexto). Bien, Galli dijo que con el hambre “no se hace política” y lanzó sus medidas que, podrán ser analizadas como buenas o malas, pero es una respuesta para un sector que verdaderamente la está pasando mal. En este sentido, es importante.

 

 

En conclusión, Galli logró en este punto (gracias a Vidal también) diferenciarse un poco de Macri en torno a cómo combatir la necesidad de algunos sectores que atraviesan una delicada situación. De todos modos, la crisis es aguda y Macri, mal que mal, seguirá yendo en la misma boleta que el candidato a Intendente, ¿qué prevalecerá?

 

 

“No quieren debatir”

 

¡Habrá debate local! Con 8 ejes, y con los cuatro candidatos presentes, la Facultad de Ingeniería prevaleció con su intención de “objetividad” y tendremos la chance de escuchar propuestas y, por suerte, ver debatir a los candidatos.

 

 

El dato político estuvo en la reunión: en este punto podemos ver algunos pequeños matices que se corroboraron, luego, en la sesión del Concejo Deliberante. El eseverrismo “sintió” que tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio “no tendrían intenciones” de debatir el 8 de octubre. Que “hicieron todo lo posible” para evitar el debate propiamente dicho y que además “condicionaron su participación” en pos de algunos cambios.

 

Con chicanas, debates y pedidos, finalmente el debate de Ingeniería tendrá un espacio estrictamente para el debate, con preguntas que se harán los candidatos entre sí. Incluso dejaron un mensaje de cara a lo que siguió en el Concejo: “el eseverrismo se queja porque no tiene chances” se oyó, y generó un sinfín de respuestas y más chicanas, tales como "conocen la fortalece de Eseverri debatiendo, no seamos ilusos". Parecía interminable.

 

 

Lo concreto es que entre esas discusiones (algunos, hasta por dónde se ubicaba cada uno) habrá debate, con condimentos interesantes: ¿Qué agenda se impondrá? ¿Local o nacional? Eseverri y Galli, en la previa, buscan localizar más. Aguilera puede pivotear entre una y otra, está en un lugar un poco más cómodo luego del resultado de las PASO. La izquierda busca “mostrar” las contradicciones y que los acompañen. Todos tienen objetivos.

 

En el Concejo se profundizaron los cruces: algunas “fallas administrativas” mostraron las críticas del eseverrismo no sólo a Galli por ser el Ejecutivo, sino también al Frente de Todos por el “silencio llamativo” en el debate de estos temas. La respuesta, en diálogo con Infoeme, fue concreta en el tema: “no cambiaba nada, estábamos autorizando obras finalizadas, no tenía sentido no acompañar” dijeron.

 

 

De todos modos el eseverrismo siguió con críticas durísimas con la gestión Galli, como pocas veces se vio. Los contrapuntos Arregui-Iguerategui contra González y Arguiñena generaron chispazos en un Concejo que no suele tener este tipo de tensiones.

 

 

 

Sin embargo, mostró un hilito de lo que puede llegar a ser la campaña: el eseverrismo muy duro con Cambiemos, pero de coletazo también se llevó puesto a Aguilera.

 

Un Aguilera que, nobleza obliga, está callado: lleva varias sesiones consecutivas que solo se limita a votar y no participa de las discusiones. En el análisis rápido, decisión bastante razonable: todo lo que diga puede ser usado en su contra. En una elección tan cerrada…de todos modos, se debe hacer mención. Aguilera está cuidando cada uno de los detalles, y obviamente su objetivo pasa por otro lado.

 

Y que esté callado, claro, no quita que el espacio lo esté: los demás concejales del interbloque tratan de tomar representatividad y le ponen voz al espacio, que cuida cada milímetro para crecer en la campaña de cara a las elecciones. Donde está muy cerca de Galli y con chances (ellos afirmas ser los únicos “con chances reales”) de ganar la elección.

 

Y sumaron a Adriana Capuano, nada menor. La “crítica Capuano” fue clara, como el agua: primero la patria, luego el movimiento...y al final los dirigentes (y dirigentas). No coincide al 100%, incluso deslizó sutilmente que sostiene las críticas, pero Aguilera es la única chance de ganarle a Galli. ¿Entonces? Juega con Aguilera.

 

 

Galli, mientras tanto, suma fuerte en su mesa chica y le agrega política: comienza a verse el trabajo fuerte de dirigentes como Hilario Galli y Diego Robbiani, que con su parte política ya trajeron a un sector peronista al gobierno municipal. Dirigentes como Mario Cura en primera instancia, pero también Mariano Ciancio, Andrea Rivas, Javier Frías (entre otros) le sirven para darse un empuje de cara a lo que viene también. Además, gana mayor territorialidad en la campaña.

 

Una campaña que aún no ganó en intensidad. Falta mucho, e incluso habrá que esperar al debate, probablemente. Pero, por lo pronto, lo discursivo gana terreno. Seguimos.

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