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Mientras el ritmo de los trabajos en el interior del Bingo Olavarría se apuran para tratar de abrir el viernes 30 de noviembre, dentro de siete días, una simple caminata por el interior de la obra deja pasmado al que no la ha visto antes. Las plantas tienen más de un nivel, mientras el bingo propiamente dicho es apenas una parte de las instalaciones y los voceros de la empresa muestran una sectorización más parecida a un casino de Las Vegas (con shows incluidos) que a la de un recinto con apenas cartones y mujeres solas.
En la tarde del viernes, alrededor de 40 personas estaban trabajando a ritmo febril en electricidad, ventilación, alfombrado, terminaciones de mampostería, colocación de piedras en la entrada, vidriería, señalización, puesta a punto de máquinas tragamonedas, electrónica de sistemas de juego y otras innumerables tareas.
La entrada al salón del bingo, en el segundo cuerpo del edificio
Dentro del recinto, el olor a pegamento era intenso, mientras se colocaban las franjas de poliuretano aislante y luego las alfombras violetas y amarillas donde está en nombre definitivo del emprendimiento: “Bingo Olavarría”.
Lo que infoeme.com pudo detectar a lo largo de los últimos días de parte de los comerciantes locales (incluso como un reclamo hacia este medio para transmitir la sensación) es un ánimo de creciente desconfianza con el impacto del emprendimiento en las finanzas locales: “el Bingo va a secar la plaza”, es la frase calcada que repite en centenares de comercios de Olavarría.
Voceros de la firma aceptaron hoy hacer una mención al tema en una charla informal con infoeme.com: “los que piensan que vamos a secar la plaza se equivocan; incluso quienes creen que porque nosotros ponemos un restaurant ellos van a trabajar menos en el rubro también están errados, porque el Bingo va a traer a más gente, a nuevos clientes, a Olavarría”.
El interior de la sala del bingo, a una semana del lanzamiento.
Lo que esta tarde se estaba cerrando es la parte a inaugurar, y que quedaría a la vista el viernes por la noche si llegan con la obra. Son centenares de metros cuadrados cubiertos de los dos sectores que quedarán a la vista.
El primero es el de las máquinas electrónicas, el más chico de los dos y el que estaba más avanzado: ya se habían pegado la mitad de las alfombras y se avanzaba en detalles como el final de mampostería, la puesta a punto de las máquinas, la iluminación y el sistema de refrigeración de la barra principal, y el final de las ventilaciones y el ingreso.
El segundo cuerpo, todavía más grande, es el que queda detrás de las cuatro amplias puertas de blíndex donde está esmerilado el nombre del emprendimiento: allí estará el bingo propiamente dicho.
La barra de la sala de máquinas, iluminada desde este mediodía.
Pero el proyecto en sí mismo es mucho más grande todavía. En la parte trasera ya están terminados todos los metros cubiertos de lo que será el sector de administración, restaurante, confitería, escenario para shows y máquinas.
Y aún más atrás se está levantando el “tótem” que servirá para el tanque del agua pero al mismo tiempo será el cartel que se visualizará desde gran distancia. Allí ya se eleva un pequeño hotel interno, para técnicos y empleados que lleguen al lugar de paso, y luego está el terreno donde se levantará el hotel final, el de cuatro estrellas.
A la izquierda, la torre del tanque-cartel. A la derecha, el mini-hotel interno.
Todo indicaba, hoy, que la intención es cerrar los trabajos el viernes 30 por la mañana y abrir a la noche. Los voceros de Bingo Olavarría se negaron a confirmar el dato, aunque admiten estar trabajando a velocidad más alta que la normal.