Una venganza temeraria

Por Redacción

-----------
Mauro Szeta, especial para Infoeme

El caso pasó en Saladillo y no deja de sorprender. ¿Es posible que un grupo de muchachos viole y deje en estado crítico a una chica de 14 años porque la culpan del suicidio de un amigo? Para la justicia, es posible. A tal punto que esa es la principal hipótesis del ataque que sufrió Agustina en Saladillo.

La nena de 14 años fue atacada por una patota criminal que básicamente se ensañó con su zona genital. No sólo que la abusaron sino que además la patearon sistemáticamente en la vagina.

Para el ministro Ricardo Casal, esa clase de ataque, conlleva mensaje, indica algo.

Un día antes del ataque criminal contra Agustina, se había suicidado en la ciudad Matías Gorosito. Si bien nadie le afirma de forma tajante, a Agustina le atribuyen una relación amorosa con Gorosito. El tema es que este joven tenía 23 años y al parecer una relación previa y “blanqueada”.

La hipótesis judicial es que los amigos de Gorosito culparon a Agustina de ser el motor para el suicidio y por eso decidieron llevar adelante una venganza inimaginable.

Así las cosas, la causa tuvo dos fiscales, y cinco detenidos. De ellos, sólo tres quedaron en la cárcel. Los dos, son conocidos del joven suicida.

El primer fiscal del caso apartado por duros cuestionamientos de la ciudad, viró de hipótesis en tiempo récord. Habló primero de un violador serial, después de una patota desconocida, y por último de la patota vengativa.

El caso no parece cerrado del todo. Y Agustina, no mejora. Eso preocupa.