Una semana para recordar

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com

Imanol Domínguez regresó este martes, Federico Chingotto 24 horas antes, luego de haber jugado hasta el pasado sábado el Campeonato Mundial de pádel en Melilla, un enclave colonial español en el corazón de Marruecos.

De Federico quedaron dos registros en este Mundial: ganó el campeonato Sub 14 por equipos en dupla con el porteño Martín Dineno, y con el otro olavarriense del grupo (Gonzalo Salías) cayeron en la semifinal del Open ante una pareja española.

Imanol jugó el Open Sub 14 con el puntano Gutiérrez, y el camino se extendió hasta los cuartos de final, instancia en la que cedieron ante los españoles Curro Soriano - Fernando Romero, las víctimas de Chingotto - Dineno en la final por equipos.

Para ellos, el primer impacto fue apenas pusieron un pie en el aeropuerto de Melilla. Una triple cerca de alambre “aísla” a Melilla de Africa: cámaras de seguridad de lado español; la del medio electrificada y la que da a territorio marroquí con expulsores de gas pimienta, para desalentar las intenciones de los marroquíes por sortear una frontera dentro de su propio país.

Más les chocó cuando les contaron que un par de meses atrás una avalancha humana, de gente desesperada por cambiar su nivel de vida, derribó la cerca e ingresó a territorio español.

“Me causó mucha impresión eso” dijo Imanol. “Un día salimos con el equipo temprano, tipo 8 de la mañana, y de otro lado de la valla estaba lleno de militares entrenando; parecía que habíamos ido a una guerra, pero después fue todo muy lindo. La gente es muy amable, tanto los españoles como los marroquíes” contó Federico.

Hasta el escenario donde se jugó el mundial alude a la cotidianeidad de Melilla: se llama “El Fuerte” y una fosa rodea el complejo de cinco canchas que es propiedad del estado español, al igual que el albergue para deportistas donde pararon.



“Se hizo mucho esfuerzo para poder viajar, y representar al país en este campeonato ya era muy importante. Después el objetivo era tratar de hacer el mejor papel posible” comentó Federico.

“Fue un mundo totalmente diferente para nosotros, que acá jugamos sobre superficie de cemento y en canchas techadas; allá juegan al aire libre, con paredes de vidrio, en pisos de césped sintético con arena” acotó.

Imanol, que debió pasar de la posición en el revés al drive para adecuarse a su compañero, tomó el guante y valoró que “para mí fue una experiencia inolvidable. Es todo más lento, hay que agacharse mucho más porque la pelota pica menos que en el cemento; cuando el blindex está mojado la pelota se cae como una piedra, con una velocidad tremenda, y exige mucha anticipación”.

El racconto del certamen indica que España se coronó campeón mundial por equipos. Cayó en la final del Sub 14 con Chingotto - Dineno, ganó la final de Sub 18 y contó con la complicidad del clima en la definición de Sub 16: cuando se largó a llover estaba set abajo con la Argentina, y al reanudarse las condiciones de la cancha se tornaron ingobernables para los chicos albicelestes.


Imanol Domínguez hizo pareja con el puntano Agustín Gutiérrez.

En la historia de estos campeonatos, la mayoría de las finales han sido entre España y la Argentina, un ingrediente que le agrega cada vez más picante a los choques, como contó el propio Federico: “Con los españoles siempre es un clásico; ya habíamos jugado las finales con ellos en el 2009 y les ganamos. Nosotros mejoramos, ellos también mejoraron. Existe mucha pica, como también existe con los brasileños”.

“Con Gonzalo pensamos que ganábamos el Open, pero se nos escapó ahí en el final” lamentó Federico. Imanol volvió feliz de la vida: “Jugamos cinco partidos, perdimos con la pareja número dos de España y le ganamos a la número uno en la fase de grupos; con Agustín (Gutiérrez) quedamos muy conformes con la actuación”.

Como bonus track, uno programado, el otro por accidente, vivieron otra experiencia inolvidable en el “Santiago Bernabéu”; la vista de Federico Chingotto estaba en el itinerario de la selección argentina; a Imanol le vino bárbaro la demora de 13 horas en el vuelo Madrid - Melilla.

El tour por la cancha del Real Madrid, previo pago de 16 euros, permite acercarse hasta pocos metros del césped, visitar la fabulosa sala de trofeos, meterse en la sala de prensa, como para terminar de envolverse en esa aureola mágica que rodea a ciertos lugares.

Una semana, al fin, dentro y fuera de la cancha de pádel que estará marcada para siempre en las vidas de Imanol y Federico.