Mauro Szeta, especial para Infoeme
Escandaloso por donde se lo mire, el caso no tuvo tanta repercusión como merece.
La versión oficial es que Pedro Viale, el "Lauchón", era investigado desde hace dos años por el juez federal de Tres de Febrero, Manuel Culota.
Lo acusaban de integrar una organización narcocriminal, y en ese contexto allanaron su casa en el partido de Moreno.
La versión oficial también dice que apenas entraron a su casa los tiradores del grupo Halcón, fuero recibidos a balazos por "Lauchón".
La historia terminó con el espía muerto a balazos y un halcón herido. En la casa del integrante de la SIDE no encontraron un sólo gramo de droga. El operativo terminó con nueve detenidos en total.
Pero la historia está plagada de dudas e hipótesis temerarias. Por lo pronto, el ministro Casal relevó de su cargo al máximo jefe de Narcocriminalidad, al cuestionarlo porque no había supervisado el operativo en persona. El motivo parece una mera excusa para buscar un chivo expiatorio ante tanto cuestionamiento al desenlace del caso.
La familia del espía niega que Viale tuviese vínculos con el narcotráfico, y aseguran que se trató de una ejecución disimulada de operativo oficial y tiroteo.
Todo pasó en el medio de una feroz interna en la SIDE, cuando justo se anunciaban posibles cambios en la jefatura de los espías. El río suena, y promete sonar más aún.
