Un zar campechano

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Foto: Alejandro Casamayou

Para la gran mayoría de los pocos asistentes este sábado al “Domingo Colasurdo” su presencia pasó inadvertida. Bernardo Grobocopatel, miembro de una de las familias más poderosas de la Argentina, cuyo emporio creció a la sombra del boom sojero, acompañó a su equipo a Olavarría.

Llegó al “Colasurdo” bien temprano, junto con la delegación, charló con todo el mundo, y contó esta primera experiencia en un certamen importante del Consejo Federal. “Nosotros ahora estamos en el Argentino B, pero pensamos en el Argentino A, y si tenemos la suerte de lograr el ascenso, no nos vamos a quedar con eso” dijo en la previa.

Contó que le dedica de dos horas y media a tres horas por día al manejo de fútbol, que se ocupa personalmente de todos los detalles, y así “como el cinco de cada mes todos los jugadores tienen su sueldo para cobrar”, exige el mayor compromiso. “Porque acá todos dependemos de todos”, dijo.

Cuando empezó el partido se fue para la cabecera, se mojó como cualquier hijo de vecino y antes de regresar a Carlos Casares pasó por el vestuario para saludar a sus jugadores, con cara de satisfacción por el punto que se llevó de Olavarría.