La participación de la selección olavarriense en el 31º Campeonato Argentino de fútbol Copa “Adrián Beccar Varela†fue promovida por una comisión que presidía Pedro Salomón, en integraban Héctor Sicca, Adolfo Gamondi, Roberto Bianucci, Osvaldo Baudriz, Cayetano Notaro, Wilfredo Vivinetto, Federico Danelli y Carlos Ferro.
Como las finanzas de la Liga que en aquel tiempo presidía don Ignacio Zubiría no estaban en una situación floreciente, el equipo pudo empezar a competir gracias a un generoso aporte de don Roberto Bianucci, que tiempo después (gracias a las jugosas recaudaciones que promovió aquella selección), pudo ser devuelto sin ningún interés.
Cuatro técnicos tuvo Olavarría a lo largo de toda la campaña: comenzó Lionel Armendano (cuatro partidos) y lo siguieron Oscar Núñez (6), Vicente Martín (4) y Norberto Desanzo, quien condujo a la selección en los partidos ante Mar del Plata.
El camino comenzó el 9 de noviembre de 1969, con una goleada como visitante en la cancha de Unión Empleados de Comercio ante General Alvear por 5 a 1, que transformó en un trámite la revancha en la cancha de Ferro, con la victoria olavarriense por 4 a 1.
El siguiente obstáculo fue Monte, y la selección se impuso 5 a 0 a domicilio y 4 a 1 en casa, partidos que se jugaron el 30 de noviembre y el 6 de diciembre de 1969. Ya en 1970, el 17 y el 24 de mayo Olavarría superó a Chivilcoy 2 a 1 en la cancha de Racing y repitió el marcador en el Municipal chivilcoyano.
De inmediato apareció en el camino Tres Arroyos, el primer rival de fuste. El elenco que conducía Oscar Núnez logró una sufrida victoria por 2 a 0 en la cancha de Estudiantes y clasificó merced a una no menos sufrida derrota por 1 a 0 en la cancha de Huracán, gracias a una memorable actuación del “Negro†Alfonzo.
El siguiente paso fue Tandil: victoria 2 a 0 en el “Colasurdo†y 3 a 2 en el Municipal General San Martín, tras remontar una desventaja de dos goles a los 21’ del primer tiempo. El partido de vuelta se disputó el 21 de junio, que no sólo se celebró el “Día del Padreâ€, sino que esa misma tarde que Brasil se quedó definitivamente con la Copa “Jules Rimetâ€, tras vencer en la final del Mundial de México a Italia por 4 a 1.
El estadio del Club A. Trenque Lauquén recibió la final de la provincia de Buenos Aires; Olavarría poco pudo hacer con la habilidad del diminuto Gennarini y los suyos, y cayó 3 a 1 en un partido que se jugó sin alambrado olímpico y con la respetuosa multitud apostada a un costado de la raya de cal.
La revancha se disputó el 26 de julio en un estadio de Racing colmado (se recaudaron 2.310.000 pesos moneda nacional) y en la que tal vez fue su mejor producción en toda el ciclo, la selección de la LFO se quedó con la zona Buenos Aires del campeonato Argentino con su victoria por 5 a 2.
Entrado en los octavos de final de la competencia, el 8 de agosto Olavarría debió viajar a Cipolletti y allá fue la selección, acompañada por un gran número de olavarrienses que viajaron en un tren fletado especialmente por Ferrocarriles Argentinos.
El campeón de la zona Confluencia ganó 2 a 0 como local el 9 de agosto y siete días más tarde, con dos goles de “Tito†Alonso se repitió el marcador en la cancha de Estudiantes. El reglamento obligaba a ejecutar penales para definir al clasificado.
Se hicieron cargo de los tres lanzamientos por equipos Rubén Chevez para Olavarría y Almendra para los visitantes, y convirtieron los tres, entonces lo insólito: como el árbitro José Luis Machuca no conocía el reglamento, el desenlace se demoró casi una hora, hasta que los dirigentes consiguieron una copia en la sede de la Liga.
Siguieron las ejecuciones: Chevez convirtió el primero y el arquero Ferreyra le contuvo el segundo; Almendra estrelló su primer disparo en el palo y acertó el segundo... Más tensión en la cancha, más absurdo: el señor Valenzuela, presidente de la Liga de Confluencia, se dirigió a la concurrencia para pedir una opinión sobre la definición del partido, pero Machuca se remitió al reglamento y dispuso que la moneda escogiera al clasificado para los cuartos de final.
El capitán de Cipolletti Almendra eligió ceca; moneda fue al aire, cayó al piso y el “Negro†Alfonzo estalló en un grito. Cuando el público olavarriense descubrió su buzo anaranjado del gran arquero de Ferro en medio de la multitud, estalló la euforia.
Nunca nadie se atrevió a confirmar de que lado cayó la moneda... ni el mismo Alfonzo. Pero aquel hoy se recuerda como el último momento feliz de la campaña olavarriense en el campeonato Argentino de 1970.
