Mauro Szeta / especial para Infoeme
El juez acusó al portero Jorge Mangeri de homicidio calificado por alevosía, y lo colocó como único autor del crimen de Angeles Rawson. La prueba que más lo complica es la prueba genética. Su ADN fue encontrado en tres uñas de la víctima.
Pero lo que está en discusión ahora es cómo se llegó a esa extracción de sangre. Para decirlo más claro aún, lo que se discute ahora, es cómo se fundó la detención.
Si hubo algo nulo en el inicio de todo, lo que se hizo después debe caer también, dice la defensa, tomando como ejemplo, la teoría del fruto envenenado. Los defensores atacan la autoincriminación de Mangeri y dicen que ese acto, fue consecuencia de apriete policial.
Explican los defensores que a esa autoincriminación le siguió la detención y extracción de sangre para ADN, que serían nulas también. Con este planteo irán a la Cámara. También plantearán en el futuro, que Mangeri no actuó solo.
La trama que llevarían al expediente es siniestra. Involucra a un pariente de Angeles en una relación impropia con Mangeri. En esta misma línea, no denunciada aún en la causa, Angeles los habría descubierto in fraganti, y por eso la habrían asesinado.
De ahí se explicaría el pudor que tiene Mangeri de no contar la verdad, y de ahí se explicaría también, el extraño silencio de la familia, que, con Angeles muerta, prefiere el silencio, antes que un familiar preso.
