Tati Almeida, miembro de la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo, disertó este miércoles en la sede del Campus Universitario de Olavarría en el marco del ciclo Café Cultura Nación, con el auspicio de la Facultad de Ciencias Sociales.
En una charla conmovedora en la que contó cómo fue su vida a partir de 1975 sostuvo “las madres somos parte de la historia pero aún estamos vivasâ€, antes de recordar cómo surgió el símbolo que las caracteriza, “era el primer pañal que muchas madres guardaban de cuando cuidaban a sus hijos, y se lo pusieron como pañuelo, pero con nombre y apellido porque sino son NNâ€.
Las mujeres luchadoras desde hace más de 30 años no se consideran heroicas, “hicimos lo que cualquier madre hubiera hecho ante la desaparición de su hijo, salimos como leonas a gritar por nuestros cachorrosâ€. Y agregó, “no se van a encontrar palabras para definir lo que significa la pérdida de un hijoâ€, para indicar que la mayoría de los padres de desaparecidos murieron por el inmenso dolor.
La presentación estuvo a cargo del decano de la Facultad, Rafael Curtoni, quien expresó “el dolor de las madres se transformó en lucha y la lucha en reivindicación por los derechos y ejemplo del pedido de memoria, verdad y justiciaâ€. Por su lado, el referente de Café Cultura, Eduardo Correa, agradeció en nombre de la Secretaría de Cultura de la Nación y marcó que el movimiento de Madres trasciende cualquier coyuntura y estructura partidaria.
Tati Almeida desarrolló la historia de los treinta años de madres en forma sintética y presentó su historia y la de su hijo como ejemplo de la de todas las madres y todos los desaparecidos: repasó los momentos de la desaparición de su hijo Alejandro en 1975 y su acercamiento a las madres. Ella inició la búsqueda mediante sus contactos familiares, que eran militares, “yo era gorila†dijo y nombró a todo su parentesco con sus cargos en las fuerzas armadas.
Sobre los cambios propios que vivió resumió: “Siento que Alejandro me parió a miâ€, ya que gracias a él cambió su manera de entender lo que había pasado.
Aclaró que la lucha de las madres “es política pero no partidariaâ€, hizo un recorrido por el proceso legal para juzgar a los militares, marcó algunas etapas como el reclamo de los ‘70 “Con vida los llevaron, con vida los queremosâ€; en el 80, cuando ya tuvieron la certeza de que estaban muertos asumieron que sus hijos están vivos en la vida política y los definieron mediante la figura “detenidos desaparecidos†y a partir de eso nació el reclamo con los tres ejes, “Memoria, Verdad y Justicia Legalâ€. Señaló que las madres nunca pidieron justicia por mano propia porque hubieran actuado igual que los terroristas.
Tati Almedida actualizó el reclamo: exigen cárcel para los genocidas y sus cómplices al considerar que lo que sucedió en 1976 fue un golpe cívico-militar, que involucró al Estado, la iglesia y la sociedad civil. Sostuvo que los condenados por crímenes de lesa humanidad no deben tener acceso a los beneficios de prisión domiciliaria o absoluciones por su edad avanzada. Más adelante en su exposición definió como “asignatura pendiente†que sea enjuiciada Isabel Perón, “porque ella era la presidenta en esos momentosâ€.
Repasó las acciones gubernamentales durante las gestiones de los presidentes Ricardo Alfonsín (“fue la única vez que se juzgó a los militares mediante leyes civilesâ€), Carlos Menem a quien no nombró (“fue un golpe tremendo†la sanción de leyes de obediencia debida y punto final) y Néstor Kirchner (señaló que fue el primer presidente en escucharlas y que en su gobierno la justicia está llegando “como debe ser, sin odio ni animo de venganzaâ€).
El cierre de la charla fue con una convocatoria a mantener viva la memoria de los hechos que marcaron una de las etapas más oscuras del país: propuso a todos a dar un “presente, ahora y siempre†por los desaparecidos.
