Gustavo Burgardt / especial para Infoeme.com
Lo conocí en 1990 en ocasión de disputarse el Mundial de Básquetbol de Argentina e hicimos un equipo que en el lugar del nacimiento de este deporte en la Argentina (YMCA en Capital Federal) hicimos partidos con periodistas de todo el mundo, mientras se desarrollaba la ronda final del Mundial FIBA.
Riguroso y cuidado con su pluma, amigo con todas las letras para quienes se ganaron su amistad, Miguel dejó muchas enseñanzas. Compartimos tres finales de Liga Nacional entre Estudiantes, Atenas y Libertad de Sunchales (2000, 2001 y 2002).
Me abrió generosamente las puertas del Hyatt Hotel de Indianápolis, cuando llegué a esa ciudad el mismo día (29 de agosto de 2002) que se inauguraba el Mundial de Básquetbol 2002. Compartí la habitación con él y otro periodista también ya desaparecido (el 21 de agosto de 2004) y de extraordinarios valores: Sergio Oregioni, de Rafaela.
Pasamos días inolvidables en Dallas, donde en 2005 presenciamos el choque entre los Mavericks y los Spurs de Manu Ginóbili, cuando Miguel redondeaba su obra “Dos veces 10†donde narra la vida del basquetbolista bahiense. Allí compartimos comidas y la visita al “The Sixth Floor Museum†(Museo del Sexto Piso, antiguo depósito de libros desde donde supuestamente partió el disparo que hirió de muerte al entonces presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, el 22 de noviembre de 2003).
Junto a otros colegas nos dimos el gusto que aceptara la invitación de venir a compartir sus experiencias del Mundial 2006 en Japón donde cubrió la actuación del representativo nacional, por entonces a ordenes de Sergio Santos Hernández.
Fue el jueves 21 de setiembre de 2006 a las 20.30 horas en el Auditorium de LU 32 Radio Olavarría. Miguel cubrió para el Diario La Nación de Buenos Aires el Mundial 2006 y el matutino editó los 16 días de la competencia un suplemento de ocho páginas a todo color.
Por su puesto, que era la referencia obligada de todos quienes seguimos el Mundial desde la Argentina. Lo vi por última vez en algún amistoso de Argentina en Bahía Blanca y solíamos escribirnos. Se interesó por construir el archivo de jugadores de básquetbol de la Liga Nacional hasta el Provincial de Clubes y me ofreció parte de esa responsabilidad.
Aunque el proyecto estaba parado, siempre me decía que algo íbamos a hacer juntos. Iba más allá de la parte táctica o de color de cada partido. Siempre investigaba el trasfondo social y le interesaba que el básquetbol trascienda dejando un mensaje.
Se preocupó (antes del juego final del 25 de mayo de 2000 ante Atenas) y antes que muchos, por el futuro del básquetbol de Olavarría. “¿Después de esto qué, Gustavo?â€, me tiró a modo de interrogante en medio de la convulsionada final, “cómo siguen en cinco años, cuando la euforia se apagueâ€.
Tenía fundados temores de que nos pasara lo que a GEPU de San Luis, Olimpia de Venado Tuerto o Independiente de General Pico.
Miguel Romano falleció víctima de una cruel enfermedad en las primeras horas de hoy, 21 de mayo de 2012. Había nacido en Coronda (Santa Fe), 46 kilómetros al sur de la ciudad capital, por la Autopista Brigadier Estanislao López, el 24 de enero de 1955.
Allí cerca de la margen derecha del Paraná, será sepultado. Siempre habló con orgullo de su ciudad natal. A los 17 años emigró a Capital Federal y en 1975 egresó del Círculo de Periodistas Deportivos. Desde 1977 trabajó en distintos medios. Primero como corresponsal de radio LT 9 y en revistas partidarias. Fue redactor de Crónica vespertina (1979 - 1994), redactor de La Nación desde 1980 a la fecha, director de Sólo Básquet (1989 – 1994), comentarista de TyC Sports (1993-2003), comentarista de Fox Sports en la Liga de las Américas (2007-2009).
Trabajó en las revistas Deportodo, Estadio y Súper Deportes, en los diarios El Heraldo y Tiempos del Mundo, en Canal 7 y radios Continental, La Red, Argentina, Splendid, Del Plata y Cadena Eco. Fue productor periodístico del programa “Basquet de Primera†y columnista en diferentes medios, entre ellos Basquet Plus.
Cubrió siete mundiales consecutivos, desde España 1986 a Turquía 2010), tres Juegos Olímpicos (Barcelona 1992, Atenas 2004 y Pekín 2008), siete Premundiales, seis Preolímpicos, cinco finales de la NBA y alrededor de cien partidos de la mayor liga del mundo.
Sergio Hernández, hoy técnico de Peñarol, lo despidió desde su cuenta de Twitter: “Tristeza por la noticia del fallecimiento de Miguel Romano. Mis condolencias a su familia y mi eterno reconocimiento a un luchadorâ€.
Miguel Romano escribió en 2005 “Dos veces 10†sobre la vida de Emanuel David Ginóbili, donde Daniel Arcucci, autor del prólogo, resumió “Si es un elogio, tiene garantía†por lo que decía Romano de Ginóbili, para agregar: “Miguel es el mejor vehículo para llevarnos hasta el verdadero Emanuel Ginóbili porque está capacitado para recorrer cualquiera de los caminos: puede elegir el lado técnico, porque es capaz de discutir mano a mano con el mejor jugador que ha dado este deporte en Argentina en todos los tiempos, y puede elegir el lado humano, porque es capaz de describirlo con la mayor de las cercanías pues ha estado junto a él y su familia en los momentos buenos y también en los malosâ€.
Dedicó esta obra a sus hijos, Estefanía (Licenciada en Comunicación Social) y Salvador (Estudiante de Derecho y jugador de básquetbol) “luces de mi caminoâ€, a sus padres Dora y Angel “por darme tanto†y al básquetbol, “por atraparme con su pasión y bellezaâ€.
Aquel día en Olavarría, hace ya 68 meses, recibí como regalo su obra, con una dedicatoria que dice: “Para Gustavo, un gran amigo al que admiro `por su entrega, vocación y gusto por el periodismo y el básquetbol. Con gran afecto, Miguelâ€. Para mí, un gran tesoro.
No te lo dije, pero los que queríamos aprender siempre buscábamos lugares cerca tuyo, en pupitres o conferencias. Diste mucho por el básquetbol y te interesaste por las personas. Descansa en paz, amigo.
