Salvador Vicente Barresi, la leyenda viviente del "Chaira" que se destacó en fútbol, básquet y atletismo al mismo tiempo

Por Redacción

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Walter Minor / Especial para infoeme.com

Dentro de la historia del deporte de Olavarría se pueden encontrar los datos más dispares, desde récords mundiales hasta hechos risueños, pasando por grandes goleadas y hasta representantes olímpicos.

También ubicaremos algún campeón mundial y hasta campañas brillantes de automovilismo. En general son datos movidos en base a números por actuaciones de diversos actores en cada rama particular.

Si buscamos deportistas multifacéticos, seguramente encontraríamos una buena cantidad que a través de los años han desarrollado hasta cinco deportes inclusive. Pero si lo que se busca es alguien que haya practicado tres deportes (¡A la vez!), olvídese de encontrar dos. El patrimonio exclusivo es de Salvador Vicente Barresi.

Este hombre de sangre siciliana, hijo de Vicente Barresi y Concepción Puglisi, que nació el 19 de julio de 1922 en Olavarría y comenzó viviendo en una casa frente al viejo mercado municipal de la calle Dorrego, logró la singular mezcla de atletismo, básquet y fútbol. Todos deportes de alto rendimiento, al mismo tiempo y con singular éxito en todos.



Un equipazo "chaira": Barresi, hincado, al medio.

Fue el cuarto de cinco hermanos (Pablo, Concepción, Antonio, Salvador y Vicente). Se casó en 1948 con Rosa Ricci y tuvieron dos hijos (Marta y Atilio). Hoy la familia se agrandó con cuatro nietos (Fabricio, Mauro, Christian y Natalia) y cuatro bisnietos (Fabricio, Mauro, Christian y Natalia).

A los 85 años, Don Salvador nos cuenta con gran precisión de datos aquellos logros y además de pintarnos un panorama de la época, nos permite enterarnos también de la amplia actividad que desarrolló como dirigente deportivo durante muchos años.

-¿Cómo nace la pasión por Racing?

-Yo vivía en Lavalle entre Necochea y Sargento Cabral y a la vuelta tenía la casa de Garcea, que era wing izquierdo de Racing. Por admiración empecé a ir al club. Lo iba a ver a Villa Magdalena. Me llevaban.¡Qué jugadores extraordinarios tenía Racing! Recuerdo a “La Polla” Villavicencio, un full back impasable. Si escuchaste hablar de Salomón, que jugaba en Talleres de Remedios de Escalada y era un señor jugador, para darte una idea, te cuento que era suplente de Villavicencio. Después jugaban Ruvira, Iruretagoyena, Andreu, “El Lagarto” Villemur, Luna...

-¿Algún recuerdo especial que le haya quedado grabado de ese tiempo?

-El día que se inauguró la empalizada de madera alrededor de la cancha de Racing. Eran tiempos que en Racing jugaban Vicente Garcea, Iruretagoyena, Andreu, Luna, Larregina era el arquero, “El Turco” Abdala. Bueno, yo en ese entonces era un “mocoso” y la popular estrella Azucena Maizán me tuvo sentado en sus rodillas durante ese acto.

-¿A que escuela concurrió?

-Fui a la Escuela Nº 16, que estaba ubicada en Vicente López y Sargento Cabral. Hoy es la Escuela Nº1. Fui a cuarto grado ahí, pero quinto y sexto los hice en la Escuela Nº 4, porque en ese tiempo la Escuela Nº 16 tenía sólo hasta cuarto.

-¿Sus comienzos como futbolista de Racing?

-Yo tenía 19 años cuando debuté en primera y fui campeón. Empecé jugando en cuarta división donde salimos campeones. Alterné en tercera y también salimos primeros, después fui a la segunda división y ganamos el torneo de nuevo. Y por último, en 1941 salí campeón con la primera división. La final con San Martín de Sierras Bayas la jugamos en la cancha vieja de Estudiantes y lo derrotamos uno a cero con gol de Rivarita.



Imagen de un ex deportista familiero. Hoy, con los que más lo quieren.

-¿Cómo fue el debut basquetbolístico?

-Un día en la cancha vieja de básquet de Racing se jugaba un Racing-Estudiantes, pero resulta que los nuestros no podían jugar porque tenían sólo 4 jugadores, así que me vieron a mí que andaba de pantalones cortos y me pusieron para completar. Pero... era contra Estudiantes, que eran unos monstruos. Jugaban los hermanos Mariani, Laplace, Costa Roube y ¿yo qué iba a hacer?: tuve que jugar y hacer lo mejor que pude.

-¿Cómo se inició en el atletismo?

-Debuté en el atletismo a los 16 años cuando corrí en Azul. Era un torneo que organizó el Club Velocidad y Resistencia en el parque. Había como diez corredores por competencia Ese día gané en 1.500 y 3.000 metros, después el doctor no me dejó correr los 5.000 porque era menor de edad.

-“El Misto” Lamarque había ganado dos veces consecutivas la vuelta de Coronel Suárez, que daba como premio una copa al club que la ganara por tres veces. Al no poder viajar en agosto de 1939, Lamarque lo sugirió al club para que fuera el representante de Racing y usted no lo defraudó obteniendo el triunfo y la copa.

-Esa carrera la gané por amplio margen. Conmigo fue un tal Rodríguez de Olavarría, que salió más o menos décimo. Fue una linda carrera y tuve la suerte de traer la copa para Racing, rubricada por la “Intendencia Municipal de Coronel Suárez”. A mí me dieron una réplica más chiquita. Era un lindo premio por el esfuerzo de tener que entrenarse solo y competir cada tanto.


-¿Cómo siguió la actividad de ese año?

-Fui a la Maratón de la Paternal, que era una vuelta a La Paternal y se largaba desde el restaurante, que pertenecía a Chaluz, aquel famoso “centrojás” que tenía River Plate y que le decían “once pulmones”. Ahí salí quinto en la general y primero en novicios.

-¿También corrió la primera carrera con antorchas que se realizó en Olavarría?

-Sí. Era por equipos y estaba dentro de los festejos por el aniversario de Racing. Resulta que yo largué primero y entregué la antorcha con una ventaja apreciable, pero Sánchez, que largó segundo se perdió y entonces no pudimos ganar. A mí me dieron una medalla por haber ganado el primer tramo. Dentro del equipo también estaba Luis Oscar Masserani.

-En 1941 sale tercero en los 12 kilómetros de Azul, delante de una figura trascendente como lo fue Víctor Ginés Salías.

-Corría conmigo. Nos entrenábamos juntos. Un gran amigo Víctor Ginés: un muy buen muchacho. Era muy bueno. Me acuerdo que yo ya no corría más y él le ganó una maratón que organizaba Estudiantes a Armando Sensini de Bahía Blanca, que era imbatible. Cuando entraron los dos juntos a la cancha de fútbol de Estudiantes para finalizar dando una vuelta en la misma, al verlos que venían parejos no pude contenerme y grité “Â¡Esta la gana Salías!” Y en la arremetida de los últimos 50 metros, le sacó como 20 de ventaja.

-En Sierras Bayas sale segundo y cuarto Salías, lo que habla de sus condiciones para un deporte que abandona en 1941, después de un torneo en Loma Negra.

-Sí. Me retiré ganando los 1500 metros. Después seguí con el fútbol y básquet.

-¿Un hecho curioso dentro del atletismo?

-Fue en el servicio militar, cuando el Ejército recién se instalaba y tenía los cuarteles en lo que era el molino “La Clara”, al lado del arroyo. En cierta fecha se realizaba un torneo atlético. Desfilaba la fanfarria adelante y los escuadrones atrás hasta llegar a la cancha de Estudiantes donde se desarrollaban las actividades. El primer escuadrón, el segundo, ametralladoras, zapadores y comunicaciones eran los que competían y todos tenían varios representantes, menos comunicaciones donde yo era el único.

Corrí 800 metros, 1500 metros y salté en alto y en largo. Gané todas las competencias y Comunicaciones salió campeón. Le gané a todo el regimiento y por eso en el desfile de culminación fue la fanfarria adelante, detrás yo llevando un banderín y con los tres compañeros de servicio que no habían participado a mis espaldas y 10 metros más atrás, el resto del regimiento. Fue una linda y curiosa satisfacción.

-El 19 de julio de 1941, el básquet de Racing le gana por primera vez en la historia a Estudiantes con un ajustado 27 a 26. ¿Qué me puede decir de ese partido que lo tuvo como actor directo?

-Primero la formación. En Racing estaban de titulares en cancha Baccini, Scartaccini, Cuniolo, Lettelier y yo. También estuvieron Armendano, Pascua y Goyeneche.



Otra imagen legendaria: listo para correr por "La Estrellita", de alpargatas
y con rivales que llegaron desde otras ciudades a competir.


-¿Cuál es el mejor jugador de básquet que tuvo Olavarría desde su óptica?

-Para mí, el mejor fue el hace poco desaparecido Julián Pérez, centro básquet que tenía Estudiantes. Era rival nuestro, pero hay que reconocerlo, era un gran jugador.

-¿Y entre sus compañeros?

Baccini, Scartaccini, “El Mono” Cuniolo, Letelier, que era un suboficial del Ejército, que jugaba –en aquellos años- de centro básquet. Eramos parejos.

En 1939 hicieron una gira por Buenos Aires. ¿Cómo fue?

-En agosto de 1939 jugamos un partido de básquet con El Alba de Avellaneda en la sede de Independiente y en la cancha de River cuando era “La Herradura” y la cancha de básquet estaba debajo de la platea. En River jugaba el centro-básquet López, que era el goleador del campeonato nacional de Buenos Aires.

River iba primero en el campeonato y nosotros jugamos bastante bien. No estábamos acostumbrados al piso de parquet, porque acá jugábamos sobre polvo de ladrillo. Aquello era todo una novedad.

-Los caminos eran muy precarios para el tránsito vehicular y los medios de transportes no se adecuaban para el traslado de delegaciones. ¿En que viajaron a Buenos Aires?

-En tren. No estábamos acostumbrados a viajar y yo era muy joven. Miraba todo. Todavía me da risa el acordarme que cuando estábamos llegando, de la emoción me puse a gritar como Gardel “¡Mi Buenos Aires querido!” A las gestiones para la gira las hizo todas Antonio Scipione, que tenía muchos contactos allí. Scipione era entrenador y como Racing tenía la sede en el “Menotti Garibaldi” nos hizo practicar ahí para acostumbrarnos, porque el piso era de madera.

El Alba de Avellaneda nos hizo un recibimiento estupendo. Se llamaba El Alba por la pinturería. Allí jugaban los hermanos Parafita , que después jugaron en la primera de Independiente.

-¿Ahí nació el apodo de “Dopo”?

-Eso nació cuando fuimos a la cancha de River desde Independiente. En esa oportunidad había viajado mi hermano Carlos como delegado y en un momento dado me dice: “Dopo vamos a la cancha”. Dopo significa después en italiano. No sé por qué pero en el homenaje que nos hicieron en Avellaneda, por el micrófono preguntaban ¿Quién es Dopo? ¿Quién se llama Dopo? Yo estaba muy nervioso. Desde ese día fui Dopo para toda la vida.

-¿Dónde se ubicaba la primera cancha de básquet de Racing?

-La primera estaba dónde está hoy el gimnasio, al lado tenía una cancha de tenis. La segunda estuvo frente a la cantina. Allí se hacían bailes, porque era una pista redonda y en el medio era la cancha de básquet. Después pasó al interior del velódromo. En esa cancha jugué por última vez.

-¿Cambió mucho el básquet?

-Antes con tres personales quedabas afuera. Había menos goles porque se marcaba más, no había tanta libertad para jugar. El personal era uno solo: hoy según la circunstancia son 2, 3 o 5. También había un árbitro, los tiempos eran dos. Cambió mucho. Antes si la hinchada gritaba algo inconveniente, sonaban el silbato y cobraban técnico a favor del agredido. Pero el básquet, a pesar de todo es uno solo.

-¿En que posición jugaba?

-Del lado izquierdo. Venía a ser un wing izquierdo.



Toda la estampa: "siempre llevé la estrella en mi pecho".

-¿Era de los que encestaban seguido?

-Una vez, en un partido de básquet contra el Club Libanés hice 46 goles. En ese periodo hice más de 100 en tres partidos.

-¿Una anécdota en básquet?

-En un partido contra Estudiantes, Avelino Rodríguez me “cargó” tanto durante el partido, que en un momento dado –yo que era muy jovencito- me “calenté” y le pegué una cachetada que por suerte el árbitro no vio. Desde ese día no me hablé tampoco con Julián Pérez. Con el tiempo, todo quedó en el olvido y Avelino me llamaba seguido por teléfono, mientras que Julián Pérez siempre me recordaba “¡pensar que estuvimos más de veinte años sin hablarnos y sin saber porqué!”.

-En fútbol debutó en 1941 ¿Hasta que año jugó en Racing?

-Hasta 1946. Después dejé. Me dedicaba más al básquet y además de los partidos con el club estaban los que se concretaban con el combinado. Siempre jugué en el combinado.

-¿Cómo puede describirme un “estadio” de la época?

-Cuando yo empecé a ir al fútbol, eran solo dos hilos de alambre alrededor. No había alambre olímpico, no había tribuna, solo una cortina de arpillera que corría sobre un alambre y con eso tapaban a quienes querían mirar desde afuera sin pagar entradas. Cuando salía la pelota afuera había que esperar un rato largo hasta que alguien la fuera a buscar y la devolviera a la cancha.

-¿Cómo era un entrenamiento de fútbol?

-Cuando salimos campeones en 1941, íbamos a las 7 de la noche en invierno a dar vueltas alrededor de la cancha y hacer gimnasia solos, porque no había director técnico ni preparador físico, ni nada. El que llevaba “la batuta” era “El Negro” Cascallares. Era jugador pero organizaba todo. Era fantástico “El Negro”.

-En 1947 jugó para Calera Avellaneda.

-Sí. Fui por razones de trabajo. Entré en el taller mecánico y estuve 36 años en la empresa, pero jugué sólo en 1947. Después me casé y fui director técnico de Calera desde 1948. Recuerdo que un año ganamos la copa a la caballerosidad deportiva, por ser el único club que no tuvo expulsados durante el torneo.

-¿Se cuidaban antes de los partidos?

-El día anterior salíamos a dar la “vuelta del perro”, a comer pizza y tomar un vasito de vino, pero a las 9 de la noche estábamos en la cama, aunque no te podías dormir pensando en el partido. Hoy no importa si bailas, tomás o te acostás a las tres de la mañana.

-Fue compañero de un personaje llamado Segundo Sosa. ¿Qué recuerda de él?

-El padre era resero. Segundo y los hermanos se criaron prácticamente solos. Era un jugador extraordinario que hablaba medio gangoso. Pero le gustaba la bebida, entonces había que controlarlo para que llegara en condiciones a los partidos. Un día tenían que jugar Olavarría y Mar del Plata en cancha de Ferro y para que llegara en forma lo metieron preso con la excusa de haber robado un canario.

Al otro día lo soltaron para que juegue. En la tribuna detrás del arco de Mar del Plata estaba quién lo había llevado detenido. De pronto viene un centro y Sosa, que lo había visto le dice “¡Este es para el comisario!”, y de una volea metió la pelota en el arco. Era un jugadorazo, lástima la bebida. Lo asesinaron en Ayacucho de una puñalada.

-¿Como hacía para practicar tres deportes de alto rendimiento y a la vez?

-Corría una maratón o me entrenaba para atletismo, terminaba de jugar al fútbol e iba a practicar básquet.

Una vez fuimos a Coronel Suárez y jugué al básquet pero no pude hacerlo en fútbol. Tenía que optar, pero estaba entrenado para los tres deportes.

-¿Cómo se arreglaba para trabajar siendo tan activo deportivamente?

-Yo trabajaba en una herrería que tenía mi hermano en la calle Lavalle. Hacíamos puertas, portones, rejas. Salía a las cinco del trabajo y me iba derechito a la cancha de Racing.

-Imagino que estando tanto tiempo en el Club, se habrá refrescado alguna vez en el famoso “paso de la jabonería”.

-Sí, ése era el balneario que tenía Racing. Dos por tres venía los milicos y teníamos que salir a la disparada porque nos corrían. Más adelante ya fue un lugar aceptado y la gente se bañaba allí sin problemas. Muy lindo.

-¿Eran rígidos los dirigentes de antaño?

-Me acuerdo que una vez había un jugador fumando dentro de la cancha y en eso vino el presidente Moya ¡ No sabés como lo sacó de raje de adentro de la cancha! ¡ Cómo iba a fumar un deportista!

-¿Fue dirigente?

-Estuve en la Liga de Fútbol con presidentes como Rufino Fal, Vicente Aparicio, Napolitano, Domínguez, Menéndez Sabalza, Maidana, Fernández y el último ciclo con Blas González. Primero actué como representante del club, después incursioné en el Colegio de Arbitros, donde llegué a ser presidente.

-Dentro del deporte fue multifacético ¿hay alguna otra actividad que falte mencionar?

-Fui arbitro de básquet en la década del cuarenta. Llegué a dirigir gratis muchas veces porque la Asociación no tenía un peso.

-En Calera trabajó el boxeador César Brión, que llegó a pelear dos veces con el legendario Joe Louis, perdiendo ambas peleas por ajustado margen de puntos. ¿Usted lo conoció?

-Era un tipo grandote, muy bueno, pero una vez un “gringo” alcahuete lo hizo enojar, entonces lo levantó en el aire y lo quiso tirar en la rompedora. Hubo que pararlo entre varios. Yo hacía poco que estaba en Calera.

-¿Algún equipo foráneo que se presentó en aquellos tiempos?

-Yo vi jugar a la famosa cuarta de River que venía con más de cien partidos invicto. Jugaban José Manuel Moreno, Pedernera, Longo. También la reserva de River en la que vinieron a Olavarría Labruna, Bayer, el full back y otros que luego ascendieron a primera durante la huelga de jugadores. Ferro Carril Oeste con un cuadrazo que tenía entre otros a Amaril, Bornia, Sarlanga, Gandulla, Emeal. Todos jugaron en la vieja cancha de Racing.

-¿Llegó a competir en más de un deporte en un día?

-No. El básquet se jugaba entre semana, mientras que el fútbol era los domingos. Lo que podía suceder era que se disputara una carrera en la mañana del domingo y coincidiera con el fútbol, pero nunca hice dos actividades en un mismo día.

-¿Cuál deporte le gustaba más: básquet, fútbol o atletismo?

-Todos me gustaban. Porque si no podía jugar al básquet me “engranaba”, si no podía correr una carrera o jugar al fútbol me pasaba lo mismo. Me gustaba defender a Racing. Yo nací y me crié con la estrella en el pecho.