Informe: D’Alessio IROL
Las fiestas son momento de encuentro familiar, pero no necesariamente multitudinario: en el 61% de los hogares la reunión no supera las 10 personas. Despiertan alegría y esperanza, teñidas con un toque de melancolía.
Según la encuesta que realizó sobre el tema la consultora D’Alessio, existe un “top five†de lo que más gusta y de las cinco cosas que se odian de las fiestas de fin de año.
A saber, en el cuadro de los favoritos de las fiestas figuran: 1 Empezar el nuevo año con gente amada; 2 La ilusión de los chicos esperando a Papá Noel; 3 La cena típica; 4 La alegría y buen humor; y 5 Los brindis previos con amigos.
Pero también se detestan cinco cosas: 1 Las actitudes falsas; 2 La tristeza por los que no están; 3 El consumismo; 4 El estrés previo; y 5 Las discusiones familiares.
“El trabajador del año†es el título que muchos argentinos sienten que podrían atribuirse, ya que lo laboral es en el balance el rubro donde consideran que más han cumplido. El gran pendiente es lograr cuidarse más físicamente.
Seguramente, las Fiestas ya no son lo que eran. La tecnología cambió la forma de contacto: chau tarjetas navideñas y llamadas telefónicas. También hay cambios profundos: lo material en muchos casos tapa el significado espiritual.
Familia y balance
Si bien la Navidad es vista como la fecha familiar por excelencia, las Fiestas de Fin de Año son en igual nivel compartidas con la familia.
En la mitad de los hogares consultados, la reunión abarca sólo al núcleo familiar básico. La mesa festiva tiene mayoritariamente entre 5 y 10 invitados.
Los argentinos tienen una postura optimista ante las Fiestas. Existe una necesidad de evaluar el presente revisando las decisiones tomadas y los logros y pendientes.
El 74% de los consultados realiza balances personales; 39% elige hacerlos en esta época del año.
Es más fácil proponerse (y cumplir) los objetivos que tienen que ver con otros que los que redundan en uno: 7 de cada 10 personas sienten que lograron cumplir sus objetivos en lo laboral y en sus vínculos personales.
La mitad de los consultados se siente en falta en relación al cuidado de su propio cuerpo.
Si bien el espíritu festivo permanece, todo se simplifica: se mandan tarjetas online y se saluda por SMS, porque es más rápido, disminuye la práctica de rituales religiosos, se sienta menos gente a la mesa, se cocina menos, nos arreglamos menos para la ocasión….
Ante tantos cambios y abandonos, ¿qué queda en pie?
Las esperanzas que se encienden en cada Año Nuevo en los corazones de los argentinos:
Salud, Paz y Trabajo.
