Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Cierta vez en medio de la década del ’70 Carlos Monzón, que significaba para el deporte argentino en el mundo algo parecido a lo que una década después fue Diego Maradona y cuatro más tarde Lionel Messi, recibió un premio en Francia y fue invitado a pronunciar algunas palabras de agradecimiento.
Por recomendación de sus más cercanos había practicado referirse a un exigente auditorio galo diciendo Merci beaucoup (en fonética algo parecido a mersí-bocú) pero, consumido por los nervios, al más grande peso mediano de todos los tiempos apenas si le salió “pipí cucú, pipí cucú para todosâ€.
Esas dos palabras fueron tomadas algunos años más tarde por el inefable “Negro†Olmedo y quedaron instaladas en el colectivo como sinónimo de espléndido, excelente, genial, algo así. Parecido al estado de ánimo que hoy atraviesa el plantel de Ferro gracias a ese gol agónico de Jonathan San Julián en 9 de Julio que lo relanzó en la disputa por la clasificación a playoffs del Argentino B, por el ascenso a la categoría superior.
Ese puntazo de San Julián frente a Cacho es responsable de esta tensa felicidad que vive Ferro de acá hasta el lunes, cuando defina todas sus chances en la visita a Villa Mitre. “Es un momento muy feliz para todos†dijo el “Pipi†en la previa al entrenamiento de este viernes.
Tal vez no esperaba este toque de la varita mágica que recibió en la noche del jueves, aunque algo le decía que cosas importantes estaban por venir. “Me tenía mucha fe, y gracias a Dios cuando tuve la oportunidad se me dio. Son las cosas de la vida, pero cuando estaba en el banco le decía a Nenuco (Salías), ‘tocá este botín (por el derecho) que nos va a dar los tres puntos’, y así fue†reveló.
Degustador del buen fútbol, Daniel Torrisi hace rato que venía mirando a este pequeño de un talento increíble que vaya a saber por qué cuestión nunca terminó de dar el gran salto. “Me llevaba el banco; contra Alvarado me puso algunos minutos, aunque me quedé con muchas ganas de jugar más, ahora me dio más tiempo y traté de aprovecharlo al máximo†reconoció.
“Fue un partido muy parejo; se metió mucho en el medio. Los chicos corrieron un montón, el arquero y la defensa estuvieron muy seguros. Hay que decir la verdad, estos chicos son unos monstruos. Jugaron en una cancha muy pesada, y después de haber tenido un viaje muy complicado, porque cuando llegamos a la rotonda de Bolívar nos hicieron volver, debimos tomar por otro lado y llegamos sobre la hora. Eso también desgasta, pero de la cabeza estábamos muy bien y sabíamos que si poníamos un poquito de esfuerzo nos traíamos el triunfo†contó el “Pipiâ€.
“Cuando lo expulsaron al Negro (Ferrara) se nos venía el agua. Tratamos de darle la pelota a Diego (Cañete) para ver si podíamos sacar una contra, y en el final me quedó esa pelota; le di de punta y que sea lo que Dios quiera†agregó.
Ese gol, como aquel en la cancha de Villa Mitre en la fase precedente, cambió para Ferro el status de casi eliminado a depender de sus propias fuerzas. “Antes de entrar sabía que Alvarado ganaba 2 a 0. Cuando me quedó esa pelota cerré los ojos y entró; pero si lo erraba ahí sí que hubiese pensado que estábamos afuera del campeonato†admitió.
En última frase trató de explicar como pudo el momento posterior al ingreso de la pelota en el arco de Once Tigres. “No sabía qué hacer, ni para dónde salir; se me vinieron todos encima, me aplastaron y no me dejaban respirar estos hijos de puta (risas). Fue mucha emoción; estoy desde los 8 años en Ferro y nunca me había pasado nada igual; más de visitante, hacer un gol que vale tres puntos y que nos mantiene en carrera para seguir soñando por el ascenso al Argentino Aâ€.
