Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Fotos: Alejandro Casamayou
Una década después la imagen de “Lobito†Fernández no ha cambiado demasiado; en cambio aquel niño rubio que se metía a tirar al aro en cada intersticio de los partidos de Estudiantes es hoy un atleta de elite, con recorrido en el básquetbol universitario de los Estados Unidos, presente en la selección argentina y futuro en el poderoso Olimpia Armani Jeans de Milano.
Una fiesta familiar de amistades que subsisten en Olavarría permitió algo no muy común: la reunión de la familia Fernández. Menos Gustavito, que por estos días anda ganando torneos en el lejano Oriente: hace poco logró su primer Super Series en Japón y de inmediato saltó el charco hacia Corea.
La casa de la familia Colasurdo, a unos pocos metros de la Plaza Central, ha sido el hogar de los Fernández, de Juan hasta el viernes a las 8 de la mañana, porque así lo impuso la concentración de la selección argentina que jugará el Sudamericano de Resistencia.
“Olavarría debe ser junto con Mar del Plata el lugar que más amigos hemos dejado con mi familia en mi paso por el básquetbol profesional, y eso se nota siempre, y tiene que ver con la calidad humana que conocimos. El estilo de vida es parecido al que hacemos nosotros en Río Tercero, por eso también es más fácil vincularse con gente fuera del ambiente†rescató el “Lobitoâ€.
La fortaleza de las amistades la define un dato. “El año pasado se dio que Gusti se había ido de viaje de estudios a Bariloche, Juan estaba en Estados Unidos y eran unas fiestas especiales, porque habíamos sufrido varios acontecimientos duros, entonces optamos por venir con nuestros amigos para pasarla lo menor posible acá†contó Gustavo, con esa tonada cordobesa que padre e hijo no han dejado escapar a pesar de la trashumancia.
“Ah no, eso forma parte de nuestro documento de identidad; una cláusula de cada contrato que firmamos dice que no se puede ir †bromeó el Lobito “originalâ€, y opinó que “el que pierde la tonada es medio dudosoâ€. “Eso no se va nunca; algunos la tapan para quedar bien, pero cuando uno vuelve a casa en algunos días se recupera†acotó Juan.
Juan llevaba tanto tiempo sin volver, que la última fecha se escapó de su memoria. “No sé si he vuelto después de que mi papá se fue de Estudiantes; habrá sido una vez, pero no lo recuerdo, y con algunos amigos de la infancia aún tengo contactos, pero a través del Facebook o del Messenger†contó.
“Con la gente que he podido estar son amigos de papá que también estuvieron en Estados Unidos cuando mis viejos anduvieron para allá. Me gustaría quedarme un poquito más, pero me puedo quedar menos cada vez que vengo†lamentó Juan, que partió en las primeras horas de la mañana para ponerse a las órdenes de Néstor “Che†García.
“La mitad del equipo está jugando la final de la Liga, entre los de Peñarol y los de Obras, así que vamos a entrenar con los que estén presentes†acotó el ex Temple University.
Para Gustavo se cerró un ciclo de dos temporadas como asistente en Atenas de Córdoba. “Fueron buenas experiencias y no tan buenas también; llegamos a una final en el primer año y en segundo fue duro. Es un club muy acostumbrado a estar arriba, por eso en el primer año la pasamos bárbaro, y como en el segundo no se cumplieron los objetivos, siempre hay problemas†recordó.
A los Fernández le vienen épocas para alimentar el orgullo de padres. “Con la familia hemos decidido parar un poco, porque hay varios eventos de ellos que quiero seguir junto con mi señora, uno son los Juegos Paralímpicos de Londres que va a jugar Gustavo en septiembre y el otro es el arranque de Juan como profesional. Como familia queremos estar, y si me pusiera en compromisos con algún club no hubiésemos podido hacerlo†confesó.
Con sus últimos resultados, tras ganarles a tres de los cuatro mejores del mundo en Japon, Gustavo Jr. es candidato a medalla dorada. “El hace rato que viene diciendo que se va a volver con una medalla y nosotros no lo creíamos. El tenis lo tiene, lo que pasa es que lo veo demasiado joven. Algo ya mostró en Japón, y está a la altura como para estar soñando. A mí sólo me interesa que se sienta bien, que disfrute y que realice todos sus sueños†recalcó el “Lobitoâ€.
El verano boreal supondrá además un cambio de época para Juan Fernández, con su título de periodista, el bagaje de conceptos que adquirió en su paso por la Universidad de Temple y el básquetbol universitario de los Estados Unidos: “La idea era irme y no sólo evolucionar como jugador de básquetbol, sino salir con un diploma. Irme de mi casa me ayudó a madurar, y espero aprovecharlo en esta etapa nueva, para mí desconocida, y para nuestra familia tambiénâ€.
Juan es flamante jugador del Olimpia Milano Jeans, que pertenece al Emporio Armani. “Estuve la semana pasada antes de volver a la Argentina, me encantó el grupo, la ciudad†se entusiasmo. Gustavo agregó: “Estamos todos un poco descubriendo como es la cuestión, y llegó a un club importante, que tiene como coach a Scariolo, que es uno de los mejores entrenadores del mundo, y también de la selección español. Le va a venir bárbaro para aprender, aunque se va a tener que acostumbrar de nuevo a las reglas del básquetbol FIBA, peroe estoy convencido de que enseguida le va a agarrar la manoâ€.
“Mi idea antes de irme a la Universidad era salir con la posibilidad de jugar en el básquet FIBA europeo. En mi cabeza nunca estuvo la NBA; por ahí me ilusioné un poquito cuando veía que en la universidad nos iba bien como equipo, e individualmente se me empezaba a reconocer. Llegué a mi último año con la ilusión de que si tenía una buena temporada se podía dar la chance, pero tampoco es algo que me desespere. Se verá más adelante†contó.
Con la “Generación Dorada†en retirada tras Londres 2012, Juan aparece como parte del recambio. “Se viene hablando hace mucho de eso, pero no sé si los Juegos serán el último torneo para algunos; ojala sigan todos. Obviamente se acerca el tiempo de los cambios en algunos puestos y en algunos jugadores; en mí caso la Argentina tiene muchos bases jugando a un gran nivel, y es un desafío tratar de mostrarse cada vez que me llaman para una selección. Sirve para saber dónde está uno parado comparado con el resto†destacó.
Aunque Londres 2012 no parece factible, Resistencia puede ser un puente para Juan. “La ilusión siempre está. Tampoco trato de pensar mucho en lo que viene más adelante. Primero estaba el Sudamericano y por suerte se me llamó; ahora depende de cada jugador. Me parece que no sólo yo, sino todos los chicos que van a jugar el Sudamericano, se van a mostrar de alguna manera. Ojala nos tengan en consideración cuando se arme la lista y así como yo tengo mis ilusiones, las tienen todosâ€.
Quiso la casualidad que este viaje de los Fernández “caiga†justo para otro 25 de mayo, cuando se cumplen 12 años del primer título de Liga Nacional, con un equipo que debe estar en el podio de los más grandes del básquetbol argentino. “Tuvimos la suerte de que Olavarría y cada uno de los que formamos parte del grupo pudimos disfrutar en uno de los equipos más importantes de la Argentina; hoy recordando nombres uno se da cuenta de que sería muy difícil armar otro equipo de semejante nivel. Lo que más me acuerdo es que respondía a las características de todos los equipos que están para campeones: podía tener alguna mala noche, pero por lo general destruía a sus rivales, y eso pasó con los dos equipos que ganaron la Liga†enfatizó Gustavo.
“En nuestro primer año aún estaban Manu Ginóbili, Pepe Sánchez y algunos otros chicos jugando en el país; después se empezaron a ir, y eso fue lo ideal para que luego puedan formarse al lado de los jugadores con los que iban a tener que competir; y en el caso de Estudiantes todos se fueron a Europa. Entonces no fue casualidad que pasara lo que pasó con Estudiantes; fue tremendo lo que se pudo juntar acá, en Olavarríaâ€.
Gustavo fue parte de uno de los procesos más importantes en la historia del deporte argentino; Juan es el futuro. Los dos tendrán por siempre un pedazo de Olavarría en sus vidas.
