Otro doble cara

Por Redacción

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

Los violadores tienen doble vida. Ese fue el caso de Claudio Borro. De día, ingeniero, constructor, esposo y futuro papá de un bebé de su esposa. De tarde, un violador ilimitado, perverso.

Reconocido por siete de sus víctimas, Borro se convirtió en un delincuente sexual que elegía como víctimas a su opuesto social: empleadas domésticas que trabajaban en los barrios privados.

Las atacaba cuando ellas llegaban o se iban de sus trabajos. El pretexto era alcanzarlas en un auto hasta los countrys. Ahí aprovechaba y las violaba cuando las tenía encerradas en su auto de alta gama y de color blanco.

A la última de sus víctimas la despidió con una frase más que morbosa. Le palmeó la espalda y le dijo: “esto te pasó por ser linda”. Esta víctima, una chica de 19 años fue la que tuvo la valentía de anotar la patente del auto de Borro, para denunciarlo en el acto.

Y así lo detuvieron. Después la fiscal sumó más y más denuncias. Siete mujeres dijeron sin dudar que el atacante era él. Todas lloraron desconsoladas. Todas tienen gran parte de su vida arruinada.