Por Fabián Mazza
Quisiera aprovechar este medio para expresar una sugerencia y llamar a la toma de conciencia sobre una situación que están provocando algunos grupos de running que transitan cotidianamente por el Parque Mitre.
Lo hago, primero, como corredor desde hace muchos años en el mismo parque. Pero, además de ser un corredor particular, camino por él casi todos los días y observo que hay ciertos grupos que corren desplazándose en masa sobre la vereda, formando filas frontales de tres o cuatro personas. Si vas caminando, prácticamente te llevan por delante: directamente no esquivan al peatón y, si uno no baja a la senda de bicicletas o al pasto, es muy raro que no termine siendo llevado por delante.
Escucho muchas quejas de gente amiga que me comenta esta situación y, cuando camino, también veo que les ocurre a otras personas. Pero hablo por mí mismo, ya que me ha sucedido reiteradas veces. Ayer, sin ir más lejos, en el paso de un solo grupo, tres personas distintas me llevaron por delante.
Si bien he jugado al rugby, este no es el caso, muchachos. Los runners no somos una raza superior ni tenemos ciertos privilegios. Si queremos valorizar el deporte, de eso mismo se trata: de educación, respeto y consideración hacia el otro.
No hay necesidad de adueñarse de una vereda avanzando en “hordas”. Se puede correr en fila de a dos, por el pasto o, simplemente, prestando atención y teniendo respeto por quienes también están utilizando ese espacio.
He escuchado a gente que va caminando decir: “Uy... ahí vienen los runners, corréte porque te tiran al diablo”.
Hagamos que esta actividad, tan saludable, sea digna de admiración y no de rechazo; que sea, más bien, una invitación a la actividad deportiva.
Han hecho un gran trabajo los grupos de running. Han sumado mucha gente a la actividad, promoviendo el deporte y haciendo que personas que nunca pensaban correr hoy lo hayan incorporado a su vida cotidiana. Y cada vez son más.
Pero ahora viene el tiempo lindo y también son más las personas que transitan por el parque. Hagámoslo con conciencia y respeto, aprovechando este bien hermoso y tan preciado que tenemos: el Parque Mitre.
