“Hay cosas que tienen que estar protegidas, como los medicamentos y los libros” | Infoeme
Miércoles 22 de Julio 2026 - 21:00hs
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Olavarría

“Hay cosas que tienen que estar protegidas, como los medicamentos y los libros”

Ricardo de Beláustegui, propietario de la librería Aladino, criticó la iniciativa que impulsa el gobierno nacional para desregular el mercado editorial. Recordó que en el año 2001 se impulsó la norma para proteger la diversidad de oferta y evitar la concentración.  

 

Libreros de todo el país están en alerta ante la posibilidad de que avance una iniciativa del gobierno nacional para desregular el mercado editorial mediante una modificación de la llamada “Ley del Libro”. 

Si bien desde el oficialismo se presenta como una norma que “liberará” de restricciones la compra y venta de libros, tanto las cámaras empresarias como los pequeños comerciantes advierten que podría llevar a la quiebra a miles de negocios en todo el país. 

Olavarría no queda afuera de este panorama. En la Ciudad conviven librerías dedicadas exclusivamente a venta de libros y otras que combinan otros artículos como útiles y hasta juguetes, como el caso de la tradicional Librería Aladino. Ricardo de Beláustegui, propietario del comercio, no dudó en dar su punto de vista sobre el tema que será materia de discusión en el Congreso de la Nación en los próximos meses. 

Ya durante la época de Menem las grandes cadenas de supermercados salieron a vender libros a cualquier precio. Anteriormente se había respetado el precio de tapa, que llamamos ‘precio de venta al público’”, recordó.

Los libros además no tienen impuestos, están gravados solo con Ganancias, no pagan impuestos nacionales y provinciales, o sea, no pagan IVA. En algún momento se amagó también con poner IVA a los libros.Todo eso va en contra de la industria editorial”, analizó.  

La ley que se impulsa permitirá que las grandes cadenas de supermercado ofrezcan libros. Esto ya pasó, y como no salió bien, en el año 2001 se promovió esta ley que establece el precio de venta al público y protege a las librerías de barrio y aquellas consideradas medianas. La gran cadena de librerías tiene la posibilidad de poner precios más baratos porque compran más barato”, reconoció.

Explicó además que “las editoriales fijan descuentos diferentes por volumen. Eso siempre existió. Lo que pasa es que la ley del libro por ahí no se está respetando del todo tampoco, como todo en este país. No todas las leyes que existen se respetan”.

De Beláustegui se animó a un análisis más fino aún: “El libro es algo muy bastardeado en la actualidad y debería ser considerado una inversión, pero culturalmente está muy bastardeado y lo vemos en el ámbito escolar incluso”.

Prácticamente no existe el libro escolar, por las fotocopias, por la disponibilidad de tecnología, por un montón de de factores que influyen”, siguió.

El libro va perdiendo su valor como soporte de enseñanza. No solo porque no lo compran los papás, sino porque no se le da el valor desde la escuela para que los papás lo compren.  Nosotros vendemos cartucheras, carpetas y vendemos cosas mucho más caras que libros y, sin embargo, a veces dicen que no piden el libro por el precio y vemos que la gente compra otras cosas más caras. De hecho los celulares valen mucho más dinero que un libro”, apuntó con razón.

El libro de lectura ya sea la novela, ensayo, el libro en general, ese es el que más persiste y el que se verá más perjudicado en caso de la derogación de la llamada ‘Ley del libro’. Si se llega a derogar, el libro lo podrá vender cualquiera, en cualquier lado y a cualquier precio”, lamentó.

El miedo mayor es que se vuelva a vender en los supermercados, en las grandes cadenas de alimentos. Hay que entender que los márgenes de los libros no son grandes y las cadenas de supermercados tienen otra forma de comercializar y pueden quemar un producto para vender más caro otro”, observó. 

El libro sería como un producto más, sería una mercancía cualquiera. Es algo que ya sucedió en este país, por eso se puso una ley. Es algo que ya fracasó y no puede ser que vuelvan sobre lo mismo, eso va a terminar de romper y destruir la industria editorial”, apuntó.

Si sucede esto, las librerías pequeñas van a desaparecer porque lo del precio de venta al público te asegura que vas a vender al mismo precio que cualquier otra librería del país y la competencia está asegurada. En cambio, si se libera, cualquiera venderá a cualquier precio y el soporte de texto que significa el libro para la industria cultural se romperá. Porque pasará a ser una mercancía más”, criticó. 

En el caso de nuestro negocio, no vivimos del libro solamente porque no podríamos, la venta ha caído en los últimos años. El hecho de que en las escuelas y los ámbitos de educación no le den el valor que tiene al libro ha provocado que caiga abruptamente la venta de libros, pero el libro de lectura por placer todavía sigue existiendo”, reconoció.

En mi negocio vendemos juguetes, artículos de librería comercial, útiles. Pero hay librerías que viven solo de eso, esas van a desaparecer”, observó. 

De Beláustegui lleva más de tres décadas en el rubro y sabe de lo que habla: “Es una situación compleja, creo que no todo debería ser libre mercado. Hay cosas que tienen que estar protegidas, como los medicamentos y los libros”. 

 

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