“Somos casi 400 científicos y científicas que nos sentimos despedidos” | Infoeme
Martes 21 de Julio 2026 - 19:44hs
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Olavarría

“Somos casi 400 científicos y científicas que nos sentimos despedidos”

La investigadora Rocío Guichón expuso ante diputados nacionales la situación que atraviesan los becarios de distintas disciplinas científicas ante las demoras y trabas para habilitar nuevos ingresos. Consecuencias de una política que atenta contra años de formación y estudio. 

 

La semana pasada, becarios y becarias postdoctorales expusieron ante el bloque de diputados nacionales del bloque de Unión por la Patria la situación que atraviesan ante la demora del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas para habilitar los ingresos a la carrera de investigador en el país.

Al encuentro también se sumaron representantes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)  y de otros espacios afectados por los recortes y el vaciamiento de personal calificado.

Rocío Guichón es investigadora del área de la arqueología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la Unicen y fue expositora en esa instancia. En diálogo con Verte explicó que entre los becarios e investigadores que abordan distintas temáticas trataron de unirse y pensar acciones para visibilizar y dar a conocer lo que pasa. 

Guichón agregó: “La ciencia está siendo desmantelada en un montón de aspectos, no solamente en la cuestión de formación de recursos humanos y la carrera de investigador científico, sino también en que no hay financiamiento. En este momento lo que están haciendo es pagar sueldos que están por debajo de la línea de pobreza y cortaron todo tipo de financiamiento para investigar. Lo hacemos con lo se puede”.

A este panorama nacional, Rocío le sumó el internacional: “Los financiamientos en el exterior cada vez son menos, porque el mundo está también bastante difícil”. 

Los legisladores presentes impulsaron la presentación de un proyecto de resolución a través del cual repudian los recortes de personal, en la forma de despidos, no renovaciones de contrato o retiros voluntarios en los distintos organismos del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. 

 

Un sistema basado en el mérito

La investigadora explicó que “el Conicet tiene diferentes estamentos, donde uno va como pasando por postas. Tenemos becas doctorales que duran 5 años. Hay que saber que para poder ingresar una beca doctoral, uno tiene que tener una carrera de grado encima, una licenciatura con antecedentes, promedio muy alto, es muy competitivo el sistema, muy meritocrático”.

Hay diferentes áreas temáticas, ciencias sociales, tecnológicas, ciencias básicas, aplicadas, es bien amplio. Nosotros nos presentamos a becas doctorales, las obtuvimos y ya terminamos nuestros doctorados, nos presentamos a la segunda instancia de formación que implica una especialización un poco más específica, que es la beca posdoctoral que dura 3 años”, siguió. 

Terminamos esas becas y la siguiente instancia es la de carrera de investigador, donde en caso de acceder se pasa a integrar la planta estable del Estado. Hasta ese momento nosotros vivimos en condiciones bastante precarias laborales, porque tenemos lo que se llama una beca”. 

Por esa beca no recibimos aportes jubilatorios ni obra social. De hecho uno de los reclamos que tenemos es que nos dieron de baja la obra social a todos los becarios o a gran parte de los becarios”. 

La cuestión es que nos presentamos a esa convocatoria y ante esta situación de falta de presupuesto, de financiamiento y lo que nosotros enmarcamos como “cientificidio”, lo que se nos planteó es que los resultados de esas postulaciones recién se darán a conocer entre agosto y diciembre del año que viene, con posibilidad de efectivizarse un año después, en 2028. Lo que nos preocupa es que nuestras becas finalizan ahora, el 31 de julio”. 

El panorama combina varias cuestiones: disminución en el otorgamiento de las becas, apertura de la convocatoria a la carrera de investigador más espaciada que antes, lo que también reduce las posibilidades de ingreso y esta especie de “bache” que se genera para efectivizar el ingreso a la carrera. Esto, aclaró, comenzó en el año 2024. 

“Para darte una idea, soy doctora en arqueología. Las becas posdoctorales para el área de arqueología, antropología biológica son siete en todo el país. Es muy poco”. 

Al hacer este bache ¿quién queda, quién puede sostenerse, quién puede vivir durante esos meses sin ingreso? Además, apunta Rocío, “se cortan proyectos de investigación,  se interrumpe una cadena de producción científica. Por eso hablamos de cientificidio”.

Te puedo hablar de mi equipo de investigación particular, de lo que yo trabajo específicamente, no queda nadie. Desmantelaron al equipo. Queda solamente la persona que es la directora de una de las partes del proyecto”, manifestó. 

El resto de personas que venimos formándonos hace más de 8 o 10 años (además de la carrera de grado) estamos pensando cómo seguir”, lamentó. “Somos casi 400 científicos y científicas que nos sentimos despedidos”. 

 

Lo llamamos “cientificidio” 

La investigadora reveló que expresaron su preocupación al directorio del Conicet y se expidieron cinco de siete miembros. “Nos plantearon que nuestro reclamo es legítimo, que nos acompañan y si bien aclaran que no tienen plata, nos dijeron que hay que reclamarle al área de la jefatura de gabinete Diego Santilli”, añadió.

Nos explicaron que la partida presupuestaria para estas prórrogas estaba ejecutada y que eran 3000 millones de pesos, más o menos. Según dijeron, la partida estaba y Manuel Adorni (anterior jefe de gabinete) antes de irse, sacó plata de ahí, la retiró”.

Guichón explicó que “esto generó que tampoco se le pudiera dar el alta a 1000 personas que están en espera para ingresar a la carrera de investigador”

Cuando Rocío dice que se están desarmando los equipos de investigación, aclara que no es una metáfora. “Los profesionales optan por dedicarse a la docencia, se van del país o directamente se suben a un Uber”, retrató. 

“Llegué a Olavarría con 17 años, desde Necochea. Hice la Licenciatura en antropología con orientación en arqueología en la Facultad de Ciencias Sociales y luego obtuve la beca doctoral, me quedé en Olavarría e hice el doctorado y ya en ese momento trabajaba con un equipo de investigación en Buenos Aires”, repasó.

Me doctoré y me vine a vivir a Buenos Aires y  obtuve la beca posdoctoral  y me quedé acá. A su vez, hace 2 años, más o menos un año y medio, ejerzo la docencia en la Universidad de Rosario, en la Facultad de Humanidades”, añadió. 

La situación de los docentes universitarios también es muy lamentable, gano 200 mil pesos más o menos. En lo personal no tengo la menor idea de qué voy a trabajar y es bastante angustiante”, admitió. 

Mis investigaciones están centradas en el área bio arqueológica que es el análisis de restos humanos. Particularmente me especialicé en el análisis de infantes, de adolescentes y generamos información que no solamente revelará cuestiones sobre el pasado y nuestra identidad sino que generamos caudal de datos para la antropología forense, incluso para el Equipo Argentino de Antropología Forense. Se llama ciencia básica, es aquella que tiene posibilidad de ser aplicada en otros campos”, explicó. 

Lo que está sucediendo es un desperdicio y se aplica a todas las áreas de la ciencias. Esto es tirar a la basura más de 8 años de formación e inversión del Estado, mucha plata invertida y recursos”, planteó. 

Lo llamamos cientificidio. No tengo dudas que hay una decisión política para que no haya pensamiento crítico en la sociedad. Todo está orientado para que tengamos un país sin soberanía ni identidad”, graficó.  

Si nosotros, como colectivo de científicos, dejamos de investigar lo que es nuestro, te puedo asegurar que no habrá ningún privado que le interese investigar sobre lo nuestro. Si matás a la ciencia, matás la posibilidad de conocer quiénes somos, de dónde venimos, nadie más va a estudiar, por ejemplo, la potabilidad del agua. La expedición del Conicet al fondo del mar que concitó tanto interés en la ciudadanía está realizada mayormente por becarios doctorales del Conicet, por citar un ejemplo”, recordó. 

Estudiar los recursos naturales, los eventos sociales y culturales que nos definen como país, como patria, la palabra que quieras, si no lo estudiamos nosotros no lo va a estudiar nadie. Hay una decisión de este gobierno de que no haya universidades, educación, ciencia, hay una decisión deliberada. No tengo ninguna duda”, cerró. 

 

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