Expertos aseguran que el agujero de ozono podría aparecer más tarde de lo previsto: ¿Cuál es la causa?

Los datos recientemente publicados indican que la concentración de ozono estratosférico es más elevada que lo normal, lo que sugiere que la apertura del agujero de ozono podría retrasarse este invierno.

Sabado, 03 de agosto de 2024 a las 12:26

Por Redacción

Cada año, los científicos y expertos monitorean atentamente la evolución del agujero de ozono, y observan las fluctuaciones de ese gas en la estratósfera para entender mejor su comportamiento y las implicancias para nuestro planeta y la vida. 

Las últimas mediciones desde el Polo Sur destacaron un dato más que interesante: hasta el momento, la cantidad de ozono se mantiene casi sin cambios. Sin embargo, esta noticia no implica que el problema del agujero de ozono esté solucionado. 

 

Un invierno particular

 

El ozono, una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno (O₃), forma una capa en la estratósfera que actúa como un escudo, protegiendo la vida en la Tierra de los dañinos rayos ultravioleta (UV) del Sol. Sin esta capa protectora, la radiación UV podría causar un aumento en casos de cáncer de piel, cataratas, y otros problemas de salud, además de afectar negativamente a los ecosistemas marinos y terrestres.

El agujero de ozono es el adelgazamiento de esta capa. Ocurre de manera cíclica todos los años sobre la Antártida, entre julio y diciembre. Sin embargo, la destrucción de las moléculas de ozono comienza unas semanas antes. En condiciones normales, para esta fecha la cantidad de este gas suele evidenciar una caída, algo que este año todavía no está sucediendo.  


 

Expertos del Servicio Meteorológico Nacional aseguran que este retraso tiene una causa, y se trataría de la deformación del vórtice polar que contribuye al calentamiento de la estratósfera. 

El vórtice polar es una banda de vientos fuertes del oeste que se forma en la estratosfera, entre unos 15 y 30 kilómetros por encima de los polos cada invierno. Los vientos circunvalan una gran reserva de aire extremadamente frío. Cuantos más fuertes son dichos vientos, más se aísla el aire frío en su interior y más baja su temperatura.

Pero en algunas situaciones, este vórtice se desestabiliza y se debilita o rompe momentáneamente, permitiendo que aire más templado ingrese a la estratósfera provocando un calentamiento en ese sector de la atmósfera. Esta situación tiene dos grandes implicancias en el hemisferio sur.

Por un lado disminuye la destrucción del ozono y, si se combina con otros factores, produce situaciones de frío extremo, como el que tuvimos en Argentina a comienzos de julio.  

Entonces, como consecuencia es esperable que este año el agujero de ozono se forme más tarde, se cierre más temprano y sea menos profundo. 

Con información del último informe del SMN.