A casi 10 mil kilómetros de Olavarría, y tras viajar en representación de Argentina posicionando el sello FIO, confirmó lo cerca que está de quienes tenía como referentes. “Me sentí muy honrado, me trataron como a un par”, dice el bioingeniero Pedro Pablo Escobar a su regreso del XIV Congreso de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica que se llevó a cabo en Toledo, España, del 5 al 7 de junio. La experiencia, rica en vínculos y acuerdos, sirvió para cotejar cómo cotiza la formación de nuestro país en suelos europeos.
“La tecnología al servicio del paciente” fue el eje de esta convocatoria que reunió a destacados expositores de diferentes naciones con el objetivo de analizar avances en gestión, comunicación, nuevas tecnologías y desafíos que hoy enfrenta la ingeniería en salud.
Pedro Escobar es docente de la Tecnicatura Universitaria en Electromedicina y coordinador del Ciclo de Licenciatura en Tecnologías Médicas en la Facultad de Ingeniería de Olavarría. Su disertación se centró en “El rol de la ingeniería clínica en Argentina” como miembro de la Sociedad Argentina de Bioingeniería (SABI), muy sorprendido de compartir panel junto al chino Dr. Binseng Wang, considerado “el padre de la ingeniería clínica a nivel mundial” que hoy es parte del American College of Clinical Engineering ACCE y del American Institute of Medical and Biomedical Engineering (AIMBE).
Formación que atrae
Del otro lado del océano, “trabajan en dos aspectos: la ingeniería clínica, que sería nuestra bioingeniería aplicada a la gestión hospitalaria, y la electromedicina, en reparación y mantenimiento. En Europa las empresas que proveen los equipos hacen el mantenimiento, sobre todo en mediana y alta complejidad. Esa es la cláusula”, explica Pedro Escobar, marcando la diferencia con Argentina.
“Acá tenemos un contrato especial para resonadores y tomógrafos, en el nivel público y con mucho esfuerzo. Quizá haya privados de primer nivel con otro abanico de contrataciones, pero en el país trabajamos mucho en la reparación. Formamos técnicos que tienen un grado de especialización muy alto debido a que abordan todas las temáticas posibles y por eso son muy requeridos”, describe el profesional, dando cuenta de cómo las crisis exigen habilidades que no abundan en otras latitudes.
Justamente por eso el caso argentino fue el foco de todas las miradas en este congreso: “Les interesaba saber cómo hacemos para hacer Ingeniería clínica sin recursos o con pocos recursos (…), cómo hacemos gestión y tenemos instituciones académicas que brindan esas formaciones. Quedaron asombrados”, remarca Escobar.
Allá aplica la fórmula inversa, ya que tienen resuelta la cuestión económica pero no cuentan con profesionales tan formados. Por eso hubo diálogos, predisposición, invitaciones cruzadas y hasta “un preacuerdo de colaboración a futuro que nos va a posicionar desde la FIO, y con nuestras carreras, porque ellos requieren de muchos técnicos pero no forman”.
Al mismo nivel
La ingeniería clínica y electromedicina participan en la gestión de todo el ciclo de vida de la tecnología sanitaria siendo un puente entre todos los especialistas de la sanidad, creando valor agregado en busca de optimizar los servicios sanitarios. Y ese fue el eje central de este congreso español que se transformó en una vidriera válida para plantear “posibilidades de trabajar fronteras afuera que uno no tenía claro al principio”, destaca Pedro Escobar.
El profesional tiene recorrido, trayectoria y una sólida formación. Es bioingeniero, coordinador operativo de Ingeniería Clínica del Hospital Municipal de Olavarría y miembro de la SABI. Dicta clases en la Tecnicatura Universitaria en Electromedicina, coordina la Licenciatura en Tecnologías Médicas en la FIO y es docente en la Maestría en Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba. Además es supervisor del área de proyectos hospitalarios de PAMI Nación y especialista en la Oficina de Servicios para proyectos de Naciones Unidas (UNOPS).
No debería sorprenderle ser un referente. Sin embargo, le causó asombro compartir el escenario y, en parte, ser el centro de la escucha de expertos internacionales de la talla del Dr. Binseng Wang. O codearse con Pedro Moreira da Britto, ingeniero biomédico vicepresidente de Abeclin (Asociación Brasileña de Ingeniería Clínica) y tesorero de la GCEA (Global Cinical Engineering Alliance); Stefano Bergamasco, director del Centro de Estudios de la Asociación Italiana de Ingeniería Clínica y secretario de la División de Ingeniería Clínica de la IFMBE (international Federation of Medical and Biological Engineering) y con Yadin David, presidente de la GCEA (Global Clinical Engineering Alliance). Eso ahora lo anima a pensar en posibles acuerdos o intercambios institucionales.
“Tienen muy claro que un buen diseño de hospital ayuda 100% a mejorar la eficiencia del trabajo. Hay toda una arquitectura hospitalaria incorporada de la que acá adolecemos. Hay muchísimo respeto por las normativas y reciben acreditaciones de calidad por eso”, observa el bioingeniero.
En el mismo plano, compara: “En la sanidad allá prácticamente cobran todo, no es como acá” pero “el primer objetivo es tener un sistema de salud de calidad. Hace tiempo han aprendido que la infraestructura y la tecnología son los pilares donde se apoyan los procesos asistenciales en salud, y trabajan fuertemente junto a quienes toman las decisiones en mejorar esos pilares día tras día, consiguiendo procesos más eficaces, con menores costos y con un fuerte impacto en la salud y la seguridad del paciente”.
Referencia internacional
Con respecto a la situación en nuestro país, el docente de la FIO admite tener expectativas en torno de la Ley Bases porque activaría un “decreto reglamentario de la Ley de Tecnología Médica” y las “instituciones ya tendrían que ir adecuándose con personal capacitado, áreas específicas y equipamiento para calibración y control de los equipos que abre mucho el campo laboral”. No obstante, reconoce que todo eso se da en un contexto de crisis donde escasean los recursos económicos y los insumos, que son importados.
Después vuelve sobre el congreso español. Lo entusiasma una invitación a participar de un congreso en Panamá, tiene la expectativa de organizar otros encuentros latinoamericanos junto con Brasil y aspira a transformar a las Jornadas de Electromedicina de FIO en internacionales.
A eso le anexa la posible firma de un acuerdo vinculado con el intercambio de profesionales argentinos con referentes europeos. “Ha sido una experiencia súper rica. Fui un par, tenemos el mismo nivel profesional que ellos y están muy interesados en cómo lo hacemos acá”, apunta Escobar.
A modo de reflexión final, el docente de la FIO plantea la necesidad de “trabajar mucho en fortalecer la rama técnica, que es la mayor demanda en el país y el mundo" vinculada con "el mantenimiento preventivo, el correctivo, el estar atrás de los equipos, la compra de los accesorios, qué falta y qué no; todo eso lo hace el técnico. El nivel técnico es fundamental, es lo que mantiene en función el hospital”.
Fuente: Prensa FIO
