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El relato de las víctimas y un mensaje a la Justicia: “El dolor no prescribe”

Así lo expresaron madres y víctimas de abusos sexual en el marco de una movilización que realizaron en el Paseo Jesús Mendía para pedir celeridad a la justicia con algunas causas que no tienen respuesta desde hace mucho tiempo.

Una vez más, decenas de personas en la plaza central expusieron la cara de abusadores y violadores que arruinaron infancias y adolescencias. Una vez más, son las organizaciones, junto a familiares y víctimas de abuso quienes tienen que salir a las calles a pedir a la Justicia que haga su trabajo.

 

En el atardecer de una cálida primavera, sobre algunos rincones del Paseo Jesús Mendía, extendieron una larga bandera de tela con caras que no es posible olvidar y que es necesario recordar.  Este viernes, la Asociación Civil Anímate, junto a la Agrupación de Mujeres Maltratadas y Abusadas de Azul (AMMA) se convocaron en el corazón céntrico para exigir justicia por las causas que no avanzan y que son necesarias para menguar un dolor que no cesa.

 

 

“Estamos acompañadas por mamas de victimas que piden justicia”, expresó sobre un megáfono Liliana Cuenca, referente de Anímate, al mismo tiempo contó el último juicio por jurados que tuvieron que atravesar y que permitió, aun con pruebas contundentes, que el acusado Luciano Izarriaga fuera declarado  inocente.

 

Dentro de las causas de abuso que han tenido trascendencia, los juicios por jurados han dado que hablar ya que muchos de los procesos se han visto obstaculizados por la ausencia o decisión del jurado popular.  “El sistema judicial tiene que rever mucho todo esto, no es solo denunciar, hay un montón de situaciones en la cual se continúa exponiendo a la víctima mientras al abusador solo lo molestan cuando lo imputan”, señaló Liliana.

 

Posteriormente, rodeada de un semicírculo de personas, sobre sus manos comenzaron a circular las fotos, en tamaña de hoja A4, de los acusados, por debajo o a un costado, también se puede ver el número de causa.  

 

 

“Quiero hacer referencia a un caso del año 2014, estamos en 2022 y quiero saber por qué hay tanta desigualdad, este caso aun no tiene fecha a juicio, esta verde en fiscalía, siendo que hay casos de 2020 en la cual el acusado está detenido y tiene fecha de juicio para 2023. Qué diferencia hay con un caso y otro, ambos son gravísimos, en realidad los casos de abuso son todos importantes”, cuestionó la referente local.

 

A su turno, en un hilo de voz, fue  la mamá de la víctima de Luciano Izarriaga quien reconstruyó lo ocurrido desde la denuncia, hasta el juicio. Situaciones de extremo dolor que parecen no haber sido suficientes. “El 26 de febrero de 2019 hice la denuncia por el simple hecho de que mi hija me dijo, con señas, lo que le hacían su papa y su abuelo”, contó Yesica.

 

Y continuó: “Fue una denuncia por sospechas, la lleve a control médico y me dijeron que había que internarla por las lesiones que tenía”, sin embargo, esto no fue suficiente para la justicia: “El 15 de septiembre tuvimos el juicio por jurados, con todas las pruebas, lo dejaron en libertad, no sé qué más quieren, esto no puede seguir pasando, hay que sacar esta justicia de mierda”.

 

 

Por su parte, Marita, representante de AMMA detalló su lucha en la ciudad de Azul y explicó: “Hace nueve años que buscamos justicia, luchamos a diario contra la impunidad” que existió siempre, porque “los abusos existieron siempre, pero hoy el empoderamiento de los niños hace que se animen a hablar”.

 

Sobre el “abandono de la justicia” planteó: “Sabemos que las causas prescriben, que no les importa nada, pero queremos que sepan que el dolor no prescribe, nadie se olvida cuando te arruinan y te roban tu infancia”.

 

Vivir el dolor, todos los días

 

Hugo es papá de una víctima, conmovido por las caras conocidas, muchas ellas de esta lucha, apuntó contra la justicia que “no está acompañando a las víctimas, la justicia está dejando de lado el dolor y como fin último buscado la reparación, y la reparación llega cuando realmente  hay justicia”.

 

“En nuestro caso hay una prescripción, esta suelto, Claudio Manuel Guerra, trabaja en Cerro Negro, hace su vida normalmente y nosotros como padres vivimos el día a día con muchísimo dolor. Es inexplicable lo que se vive. Es un proceso largo, tedioso, que termina desgastando”, relató.

 

 

 

Con su imponente presencia, Margarita fue otra de las oradoras en este tibio atardecer donde las luces del Paseo tardaban en iluminar los rostros del horror que reflejaban las banderas y dejaban ver algunas lágrimas de dolor.  

 

“Tengo una causa de abuso sexual contra una de mis hijas y el padre sigue trabajando como gerente de la mutual, fueron muchos  años de lucha y si hoy estoy aquí parada es para ayudar a otros, tienen que tener paciencia ante la justicia porque lamentablemente tienen más derecho los acusados que las víctimas”, expresó.

 

Posteriormente fue Sofía quien se adentró en el relato de su propia casusa y brindó detalles sobre la inoperancia de quienes deberían ponerse al hombro su defensa. “Mi hermano mayor me abuso más de 15 años, mi denuncia es de hace más de tres años, me agarró la pandemia y las excusas de la justicia eran muchas”, contó.

 

 

“Mi causa fue una tomada de pelo desde el día uno, a mí me llegaban las citaciones que deberían ser para el acusado. Me notificaban a mí lo que era para él, tomaron mal las direcciones y los números de teléfonos. Me hicieron una sola pericia, fue por zoom y ahí quedo. Nunca más se comunicaron conmigo. Me dicen que no lo pueden encontrar y que en el trabajo no puede ser informado, porque se puede arriesgar su estabilidad laboral”, agregó.

 

En el caso de Virginia, el abusador de sus hijas está preso “por ser probablemente culpable, eso quiere decir que hay pruebas suficientes, esta con una prisión preventiva hace casi dos años”.

 

“Se actuó rápido, mis hijas fueron contenidas. Cada caso es diferente y no debería ser diferente, deberíamos haber sido atendidas igual, indicó comparando su situación con la de Sofía quien sufrió el abandono de la Justicia.

 

 

Ante esto último expuso: “Si la justicia es justicia la condena tiene que ser equivalente al daño causado, estamos hablando de un daño que vemos en la cara de nuestros hijos todos los días, mis hijas tienen a su atacante preso y sin embargo todos los días las veo usar ese argumento en contra una de la otra. El daño que ese hijo de puta es irreparable”.

 

Finalmente, dos jóvenes, víctimas de un familiar denunciaron que el acusado se fue de la ciudad e invitaron a  “todas esas chicas o chicos que sufrieron abusos por parte Nicolás Borghi a que se animen a denunciar” ya que cuando realizaron el escrache comenzaron a conocer el relato de otras personas que atravesaron lo mismo con este acusado.

 

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