Sin llegar a reeditar la Fase 1, aumentaría el control sobre el transporte entre Capital y el Conurbano y podría retrotraer permisos para profesiones liberales y avanzar sobre algunos rubros comerciales.
Las conversaciones entre el presidente Alberto Fernández, el gobernador Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, estarían avanzadas. Habría consenso en que no se puede postergar un endurecimiento de la cuarentena en el AMBA una semana más, como se había especulado en un momento. Y en que el transporte es una clave esencial, por una razón sencilla: la circulación de personas está directamente relacionada con la propagación del virus.
En este contexto, el análisis parece haber incorporado una nueva variable: la necesidad de poner una fecha tope tras la cual se flexibilice al menos la cuarentena, que dé un horizonte a la población que permita asimilar mejor la perspectiva de seguir con el aislamiento.
Fuentes del gobierno bonaerense descartaron en tanto que vaya a paralizarse por completo el transporte entre Capital y el Conurbano, pero al mismo tiempo enfatizaron que los controles serán mucho más rigurosos que hasta ahora, para hacer efectivo el criterio de que solo puedan utilizarlos los trabajadores esenciales.
En tanto, se restringiría el permiso para funcionar que le fue otorgado a algunas profesiones liberales, como arquitectos o contadores, cuyos estudios podrían volver a tener que permanecer cerrados. Pero la provincia tratará de que las industrias que volvieron a funcionar, lo sigan haciendo.
La cuarentena, reformateada bajo esos lineamientos, se llamaría “nueva fase 1” o “fase 2 endurecida”, o cualquier otra variante que comunique el mayor rigor pero sin reeditar el esquema de marzo.
Las definiciones se terminarán de tomar el jueves en una nueva reunión entre Fernández, Kicillof y Larreta, que además volverán a ser los encargados de comunicarlas.
