En estas últimas semanas mucho se ha dicho y debatido acerca de la situación de las cárceles frente al coronavirus, versiones y manifestaciones que como denominador común encuentran la delicada situación que se vive intramuros en cuanto a sanidad, higiene y prevención, todo agudizado por el hacinamiento y sobrepoblación que se viene denunciando desde hace años desde diversos sectores, con la Comisión Provincial por la Memoria -de la cual es parte el Comité contra la Tortura- como principal exponente.
Es por ello también que han proliferado los pedidos no sólo de medidas urgentes, sino también excepcionales para mitigar el avance de la pandemia, con la solicitud de arrestos domiciliarios o morigeraciones como principal estandarte. Fue así que el Tribunal de Casación accedió a otorgar ese beneficio a personas incluidas en la población de riesgo que estuvieran purgando penas por delitos leves, entre otra serie de acepciones. Sin embargo, no todos esos pedidos corren la misma suerte, en este Diario se volcó días atrás un ejemplo de esas características, y ese fue uno de los temas abordados por el doctor Sergio Roldán, quien dialogó con Infoeme acerca de la situación que se vive en las cárceles de Sierra Chica.
Semanas atrás, en el marco también de este reclamo de medidas para aliviar la situación carcelaria, se permitió no solo que familiares de internos puedan colaborar con el envío de elementos de higiene y protección, sino también con el permiso a los reclusos de usar telefonía celular. Esta situación abrió un canal que permite a los detenidos narrar y mostrar lo que sucede en el interior de las cárceles y fue con ello con lo que el letrado olavarriense nutrió su testimonio a este Diario. “Es bastante grave la situación y está a menos de diez minutos de Olavarría”, subrayó en varias ocasiones Roldán, dirigiéndose directamente al vecino de la ciudad, buscando que entienda que el problema está mucho más cerca de lo que cree. Tal es así que afirmó que un pabellón de una unidad local ya contaría con personas aisladas debido a que presentarían síntomas compatibles con el virus.
Son seres humanos más allá de la macana que hayan cometido en su vida
Es consciente que en la opinión pública está el rechazo a ese tipo de beneficios para los internos, por ello aclara que “no quiero que todo el mundo se vaya a la casa, hay mucha gente que debe estar y seguir estando pero hay otra que no, que está allí por delitos menores y que si no se toman medidas van a hacer un desastre”, subrayó. “Es un peligro inminente que nos va a estallar a los olavarrienses”, completó.
Su mensaje tiene dos claros destinatarios. Por un lado la Justicia, a la que le pide que se tenga presente aquellos consejos la Corte Suprema de utilizar la prisión preventiva como “excepción” y no como “regla”, para no seguir contribuyendo a la sobrepoblación, aplicando esa misma óptica a los planteos de morigeraciones. El restante, y al que le dirigió los apartados más duros, fue al Servicio Penitenciario Bonaerense, sobre el que denunció que “los chicos que entran a tomarle la fiebre se compran sus propia indumentaria para entrar”, a medida que reclamaba que se precise, por ejemplo, “qué insumos mandaron a las unidades, qué plantel de médicos se cuenta, qué plantel de enfermos, instalaciones y condiciones”, ya que cuestionó severamente aquellos dichos que asegurarían que esta “garantizada” la atención.
“De qué nos sirve”, indagó sobre las medidas de aislamiento y controles que se llevan a cabo en la ciudad si eso no tiene su correlato en las cárceles ubicadas a pocos kilómetros de la ciudad. Fue allí que cambió de destinatario y dirigió su mensaje nuevamente al vecino de la ciudad, para que tome conciencia que en caso de registrarse un caso positivo “van a venir al hospital, no hay alternativas”, a medida que se tome en cuenta que su reflexión lejos está del limitarse a los reclusos, sino también al personal penitenciario que allí trabaja. “Qué hacemos con los trabajadores, ¿también los condenamos a todo esto? ¿Qué vamos a hacer? ¿los vamos a echar de Olavarría?”, ironizó y finalizó.
