Largas colas de olavarrienses en comercios para abastecerse de alimentos

Entre rumores de posible cuarentena obligatoria por varios días, y las medidas tomadas por el gobierno municipal como cerrar los accesos a Olavarría, los vecinos rápidamente se acercaron a locales comerciales para abastecerse de comida para evitar salir de sus casas en la continuación de un aislamiento social que se intensifica con el correr de las horas.

Jueves, 19 de marzo de 2020 a las 19:20
Fotos: Andrés Arouxet

Por Redacción

Algunos, los más alarmistas, compran todo lo que pueden. Otros, más prudentes y conscientes del momento que atraviesa la ciudad, el país y el mundo, llevan lo suficiente para estar dentro de sus casas por varios días. Lo concreto es que entre rumores de cuarentena obligatoria, extensión del aislamiento social y cierre de comercios, los olavarrienses salieron a abastecerse de comida y elementos de primera necesidad.

 

 

Las colas –tratando de respetar el metro y medio de distancia- se extendieron a lo largo de supermercados, farmacias, carnicerías, verdulerías y pollerías en búsqueda de abastecimiento, generando largas demoras y en algunos casos, “colapso”.

 

 

La intención es evitar circular en los próximos días por la vía pública, en el medio de la posibilidad de endurecer el aislamiento social e incluso, la declaración de cuarentena obligatoria.

 

Imágenes completamente inéditas se vieron en la ciudad. Extensas colas fuera de los grandes supermercados locales, respetando las distancias y esperando poder ingresar.

 

 

 

Desde una pollería indicaron que trajeron "dos o tres veces más" mercadería de la que suelen hacerlo en tiempos tranquilos, y que ya casi no tenían nada. "Si hay medidas más duras cerraremos y trabajaremos a pedido, la intención es acatar lo que diga el gobierno" dijo un comerciante. 

 

Si bien se intenta llevar tranquilidad y se garantizó la apertura de los locales de expendio de alimentos durante estos días, los olavarrienses decidieron anticiparse y comprar productos: hubo algunos enojos por las esperas, otros por los precios –reclamo más habituado a los tiempos cotidianos- y también por la “desesperación” de la gente que llevaba en muchos casos, demasiados productos: “parece que no van a salir de la casa por un año con todo lo que compró” dijo un vecino, indignado, a Infoeme.