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Estudiantes y varios campeones más ¿Por qué ya no están en La Liga Nacional?

El pasado miércoles comenzó la temporada 37º de La Liga Nacional y poco después se dio a conocer un informa sobre los equipos campeones que ya no compiten en la élite del básquet argentinos, uno de ellos -por supuesto- Estudiantes.

 

El “bataraz” es uno de los cinco equipos mencionados que luego de coronarse campeón de La Liga Nacional ya no compite en la máxima categoría y Básquet Plus realizó un informe sobre cada caso.

 

El sitio especializado Básquet Plus dio a conocer un informe sobre los 5 equipos campeones de la máxima categoría del básquet nacional que ya no compiten en el primer nivel; con otra particularidad, Estudiantes es el único de ellos que participa en La Liga Argentina.

 

 

En un detallado análisis, Fabián García explica porque de los 14 equipos campeones de Liga, cuatro terminaron casi desapareciendo y Estudiantes se reinventó participando en la actualidad de La Liga Argentina. GEPU de San Luis (2), Independiente de General Pico (1), Olimpia de Venado Tuerto (1), Estudiantes de Olavarría (2) y Ben Hur (1) ya no son nombres comunes en la élite a pesar de tener en sus vitrinas el trofeo de campeón.

 

La nota: “Se podría dividir a los cinco casos en dos. Por un lado, GEPU, Olimpia de Venado y Ben Hur. Uno, el puntano, basado en el apoyo político de un Gobierno que lo utilizó mientras le sirvió y, por el otro, los dos santafesinos: Olimpia, con una entidad supuestamente sólida atrás, como el tristemente famoso Banco Integrado Departamental (BID) que, cuando tuvo que cerrar sus puertas, prácticamente arrastró con él al club y Ben Hur que la caída en desgracia de la Mutual del club llevó al equipo al descenso y a su posterior desaparición del mapa profesional. 

 

Independiente y Estudiantes, en cambio, fueron un ejemplo más claro del club de barrio o de ciudad pequeña que llega a la cima y, una vez allí, se le hace cuesta arriba mantenerse. Los pampeanos lucharon hasta descender, mientras que los bonaerenses prefirieron vender la plaza a hipotecar el club. Ahora están en la Liga Argentina, donde dos veces pegaron en el palo para volver a la A. ¿Hay un denominador común, de todos modos, a los cinco?

 

La mayoría de los que desaparecieron luego de haber sido campeones han sido equipos de ciudades pequeñas, y ese tipo de clubes han estado desamparados para conseguir recursos como para mantenerse. Ahora esa situación cambió bastante y los clubes están más sólidos, aún los de ciudades más chicas, que ya no son tantos. En general, en esos casos, hay un fuerte apoyo gubernamental que los sostiene. Antes no era así. 

 

En su momento, Estudiantes de Olavarría tuvo el apoyo de Loma Negra, que era una gran empresa, pero que tenía más que ver con ser de esa misma ciudad. Ese es un punto fundamental para encontrarle una explicación a esa situación. Otra grande es que la mayoría de estos equipos vivía de la recaudación, y la gente se desinfla una vez que su equipo sale campeón. En todos los casos mencionados, al año siguiente de ganar bajaba notablemente la cantidad de público. 

 

 

Primera teoría en marcha. Los equipos de ciudades pequeñas que salen campeones no pueden mantener el interés de la gente de la ciudad por su propio club y deja de acudir a la cancha, lo que provoca menores recaudaciones, menores presupuestos, peores planteles y comienzo de la cadena de problemas económicos que lleva al equipo para abajo. Es una buena opción, aunque GEPU no cumple con esa regla, y probablemente tampoco Olimpia. Los puntanos subieron a la Liga A en la edición corta de 1990, zafaron del descenso milagrosamente ante River y al año siguiente, bajo el mando de los hermanos Rodríguez Saa, hicieron una gran inversión económica, llevando al mejor jugador del momento (Héctor Campana) y rodeándolo de un plantel de enorme calidad (“Lobito” Fernández, Charles Parker, Carl Amos, Diego Maggi) con un entrenador afín a la idea del gobierno, como Daniel Rodríguez.

 

 

Los resultados llegaron rápido, ya que el equipo ganó la Liga 90/91, fue subcampeón en la 91/92, campeón otra vez en la 92/93 y en la 93/94, con otro plantel de excepción (había contratado a Hernán Montenegro), terminó quinto. Después vinieron los escándalos políticos relacionados al entonces gobernador, Adolfo Rodríguez Saa y decidieron terminar con el equipo. Ya no era útil. Hicieron una fusión con Andino de La Rioja y adiós básquet. Nunca tuvieron problemas económicos, así que la historia no venía por ese lado. 

 

El siguiente campeón que terminó desapareciendo fue Independiente de Pico. Un club de una ciudad chica, sin fútbol importante (como en los cinco casos). Lo de Independiente fue especial, porque ascendió y, en su primera temporada, llegó a la final, que pudo haber ganado si Michael Wilson no se iba antes de la definición por el fallecimiento nunca comprobado de un familiar. Los pampeanos tuvieron una etapa muy exitosa, que le permitió un título en la 94/95, otras dos finales en la 96/97 y 98/99 y dos semifinales en la 95/96 y 97/98. Esto es, no bajó del cuarto puesto en sus primeras seis temporadas. Casi un récord mundial.

 

En el medio, sin embargo, nunca terminaba de acomodarse en lo económico y el club se vio envuelto varias veces en problemas graves de deudas. Y cuando los resultados no fueron más los de un equipo de punta, todo empezó a desbarrancarse. 

 

Olimpia fue un caso emblemático. Llegó a la Liga en 1992 tras ascender del TNA, construyó un estadio nuevo, llevó a entrenadores y figuras de primer nivel. Nada podía salir mal. Los que manejaban el club, los hermanos Cataldi, eran los mismos (Roberto, en realidad), que los que comandaban el Banco Integrado Departamental (BID). Fueron protagonistas centrales durante 3 años, salieron campeones de Argentina y de Sudamérica, pero mientras tanto, también fueron parte de uno de los mayores desfalcos bancarios de la historia de nuestro país. 

La historia oculta dice que al BID lo hicieron absorber dos bancos fundidos de la región, lo que fue el comienzo del fin. En pocos meses, el BID cerró, dejó a miles de ahorristas con su dinero adentro (varios jugadores de Olimpia incluidos), y el club empezó a teclear hasta que descendió en la temporada 1999/00. De modelo a vergüenza en menos de 5 años. 

 

El último caso, por suerte, fue Ben Hur de Rafaela. Apoyado en una gran estructura económica sostenida por la Mutual del club, el equipo pasó de ser un aspirante en el TNA de entonces a convertirse en un potentado en la A. Tuvo dos años espectaculares, ganando todo lo que había en ese entonces (Liga 2004/05, Liga Sudamericana 2006), fichando al jugador del momento (Leo Gutiérrez) y al entrenador que volvía del Real Madrid (Julio Lamas), la Mutual cayó en default a fines del 2005 y dejó un tendal tan grande como la ciudad. Si bien no fue a un nivel tan delictivo como el del BID de Venado Tuerto, se le pareció bastante. Obviamente, en un tamaño de desfalco mucho menor. De tener todo pasaron a no tener nada y así aguantaron hasta abril del 2009, yéndose al descenso tras un año patético, para nunca más volver.

 

El que parecía un club modelo (como Olimpia), pasó a ser el ejemplo de lo que no iba más. 

 

Si algo de bueno tuvo la Liga desde entonces, es que hubo pocos casos más de clubes golondrinas. Quizá Independiente de Neuquén en algún momento, aunque siempre fue un club de básquet. La economía, eso sí, se llevó con descensos a los más débiles: Monte Hermoso, Belgrano, Central Entrerriano, Unión Progresista, Sionista, Echagüe. Otros prefirieron cortar por lo sano y vender antes de irse (9 de Julio, Ciclista). La realidad es que no volvió a haber campeones débiles. Desde el campeonato de Ben Hur en la 2004/05, los 14 títulos siguientes se los llevaron pocos y fuertes: 4 Peñarol y San Lorenzo, 1 Gimnasia, 1 Boca, 1 Libertad (quizá el caso más cercano a los tocados en este informe), 1 Atenas, 1 Regatas y 1 Quimsa. 

 

La crisis económica permanente que vive nuestro país parece finalmente haber preparado mejor a los dirigentes para no meterse en espirales sin salida. Los ejemplos del pasado han sido muchos y, el final, casi siempre el mismo. Igual, nunca fue la Argentina un país que pueda presumir de aprender de sus errores. Hay que estar siempre atentos y vigilando". 

 

Fuente: Fabián García // Básquet Plus 

 

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