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En el Día del Orgullo LGBT+, Madame Lú revindica el "derecho a ser"

"Está bueno que me conozcan a través del arte, pero no por rogar la aceptación o tolerancia”, dijo Madame Lú a Infoeme. 

Victoria Altavista un día estaba en la puerta del Espacio Cultural Insurgente, sentada afuera con otras personas, y alguien le dijo que su actitud era “muy de madame”. Entonces cambió su nombre a Madame Lú, en una de las tantas decisiones que tuvo que tomar para encontrar su identidad, para llegar a ser lo que ella define hoy como “una mujer deliciosamente trans”.

En un día que tiene como objetivo reivindicar la lucha de todas las disidencias sexuales y el derecho a la identidad, Infoeme habló con Victoria Altavista, también conocida como Madame Lú, donde repasó parte de su historia de militancia y contó lo que significa para ella el Día del Orgullo LGBT+.

          

“Hay mucha gente que te conoce, y hay otros que dicen 'quién es', 'de dónde salió', siempre suele ser así, pero yo no voy por la vida buscando la aceptación ni la tolerancia. Nadie tiene por qué rogar aceptación, porque si no es como que yo misma me estoy excluyendo de lo normal, de la persona 'normal'. Está bueno que me conozcan a través del arte y demás, pero no por rogar la aceptación o tolerancia”, reflexiona Altavista, que, tanto desde su carrera artística como en su accionar como activista por los derechos de la comunidad LGTBI+, reivindicó la importancia de que cada una y cada uno viva plenamente su identidad “sin tener que mendigar a nadie”.          

Mi infancia en Recalde fue hermosa, tengo el recuerdo del jardín, de la afinidad que tenía con las nenas, aunque antes era una crítica eso. Yo trabajé de portera en la escuela a la que había ido y limpiando los legajos viejos encontré el mío y lo leí: 'es muy obediente, responde bien a las preguntas, comparte sus cosas pero juega mucho con las nenas' decía. Era como una crítica eso”, dice Altavista, mostrando su orgullo de pertenencia a la localidad olavarriense. 

   

“Vos cuando sos chica no tomás tanta conciencia de lo que uno provoca en el otro, después te das cuenta, de más grande, que el otro se burla, se ríe. En la escuela, todos los fines de año se hacia el famoso pesebre humano, que venía Jesús, que venía la virgen María, y bueno, el último número era Lucas, con su numerito musical, y entonces yo ahí era yo, porque hacía numeritos de Reina Reech, siento que desde ahí arrancó mi liberación, desde ahí, desde plantarme en el escenario y hacer eso con las camisas que me hacia mi mamá, y de ahí, todos los fine de año, empecé  a renegar con esto de que me querían hacer hacer de angelito, y yo quería hacer de virgen María. Mi maestra, Susana, siempre lo cuenta y se ríe, de mi cara cuando me tocaba hacer de negro velero en los actos de 25 de mayo ¡No! Yo quería ser dama antigua, y me hacía respetar. De alguna manera siento que desde ahí ya me estaba como imponiendo a todo, luchando para encontrar mi identidad”, afirma Altavista, quien no deja de reivindicar la importancia de la lucha que llevó a cabo para llegar a ser quien es.          

“Sufrí un poco cuando egresé de la secundaria, y ver a mi papá comprando el traje con tanto amor, los zapatos con  tanto amor, y yo para ese momento ya estaba planificando con mi familia qué vestido ponerme, horrible. Al final fui de traje y zapatos, pero igual la pasé bien, una de las cosas con la que nos reímos con los chicos es decir ´mira si hubiésemos egresado ahora, necesitaríamo 68 mil metros de tela´”, bromea Victoria.

La artista olavarriense cree que en las nuevas generaciones "hay un cambio importantísimo en lo referido al entendimiento del derecho a ser".

 

“Yo siento que hay más libertad que antes, que hoy podes salir a la calle, más allá de todo lo horrible que pase. Igual no sé si Olavarría está tan preparada, hace falta un cambio, pero está bueno hacer cosas para que surjan esos cambios, y no quedarnos en la comodidad de vivir con miedo, de encerrarnos y demás, es necesario que haya más asambleas disidentes, que se armen proyectos para que surjan esos cambios. Hay que respetar al otro, sea trans, seas gordo, sea flaco, sea lo que sea, todo pasa por ahí. Yo antes lloraba por esto, me caía muy mal, me refugiaba en mis amigos, ahora por ahí lo miro de otra manera, si, todavía tengo el que me chifla, el que se burla, pero también tengo a la persona que me saluda y me dice que le gusta lo que hago, entonces decido quedarme con lo positivo. Olavarría al gay lo acepta, al trans todavía lo está masticando”.                         

Esa lucha en pos de la igualdad la lleva a cabo en distintos ámbitos, desde su desempeño en lo artístico, con bailes, monólogos y actuación, hasta incursiones en la política municipal, trabajando codo a codo con el Delegado de Recalde, que la eligió para formar parte de su equipo de trabajo.   

“La gente te acepta cuando vos hacer reír o cosas así, pero después, cuando me postulé para Delegada de Recalde, mucha gente me atacó con cosas horribles, ese tipo de cosas te hacen saber que todavía queda mucho por hacer. Cuando vos das pasos más serios ya no les parece también”, contó Altavista a Infoeme, con ese estilo particular en dónde lo grave se mezcla con la risa y el sarcasmo, casi como un Stand up, porque para Madame Lú el arte, más allá de ser una pasión, es una herramienta de lucha.

       

Una a través del arte siente que milita y dice un montón de cosas, yo hago mi arte y siento que estoy meditando, de eso se trata, yo me libero de todo ahí”, explica, y otra vez aparece la palabra liberación, una palabra que parece muy importante en su vocabulario y a la que le da mucho valor, porque es lo que ha buscado siempre, y es, según sus propias palabras, lo que para ella significa el día del Orgullo LGBT+. 

El día del orgullo para mi significa liberación, liberarse pero del todo, yo estoy orgullosa de quien soy yo sé que puedo salir y sentir que puedo mostrarme como soy y como siempre me sentí desde chica”, cuenta sobre lo que la fecha de hoy simboliza para ella, “hasta cuándo vamos a tener que seguir luchando para que exista el respeto, para que dejen de discriminarnos, en la calle, en el médico, porque tenemos que ir a un consultorio inclusivo, cuando en realidad todos los consultorios tendrían que ser inclusivos, toda la sociedad tendrían que ser inclusiva”, concluye.           

Orgullosa de su lucha interior y exterior, de haber logrado plantarse con su identidad ante una sociedad que muchas veces fue -y por momento sigue siendo- hostil, Madame Lú, Victoria Altavista, continúa reivindicando el derecho que todos y todas tienen de ser.

 Fotografías: JSPHOTOGRAPHY (Jesús Sosa)

 Make Up: Brian Cendra (Make Up)

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