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Este mediodía, el intendente José Eseverri anunciará que Olavarría ingresa entre los 25 distritos de la Provincia que podrán limpiar sus cursos de agua con los fondos remanentes del Programa de Limpieza de la Cuenca Matanza-Riachuelo, los del famoso plan de 1.000 días que María Julia Alsogaray nunca cumplió.
Los beneficios en el arroyo Tapalqué serán de un claro impacto ambiental y turístico: el fondo tapizado de canto rodado podrá verse desde las costas y desde embarcaciones, el paisaje se asemejará al de los ríos y arroyos de montaña, no se podrá tirar un gramo de basura y las aguas transparentes quedarán aptas para la siembra de truchas y el paso de salmones aguas arriba.
Según lo que pudo saber infoeme.com Olavarría ingresó al acuerdo como una de las 12 ciudades beneficiadas en el sector denominado Sur del Salado, sobre 25 distritos que recibirán los fondos que el gobierno de Carlos Menem nunca usó. El famoso plan fue anunciado por el propio presidente y por su secretaria de Medio Ambiente: “en 1.000 días vamos a venir a bañarnos y a pescar (en el Riachuelo)”, dijeron entonces, pero en 1995 se cumplió el plazo y el curso de agua siguió contaminado.
Esos fondos estuvieron dando vueltas durante años. María Julia propuso usarlos para pagar los gastos de los aviones que debían bombardear con agua un incedio de mil hectáreas de bosques nativos en Río Negro y Chubut, cerca de las localidades de El Bolsón y Lago Puelo, en octubre de 1999. Y luego la actual funcionaria del área Romina Picolotti trató de relanzar la idea, pero sin concretarla.
Al ver que el préstamo pierde validez si pasan 20 años sin utilizarse para el fin solicitado (el préstamo empezó a tramitarse en 1990, dos años antes de la famosa frase de los 1.000 días) el Gobierno de Cristina Kirchner decidió cambiar el uso cuando aún hay tiempo para aplicar un plan de trabajos firme.
Se sabe ahora que en uno de los viajes que realizaron a Buenos Aires el intendente José Eseverri, el ahora jefe de Gabinete Héctor Vitale y la secretaria de Obras Públicas sirvió para que coodinaran con el ministro de Infraestructura Julio De Vido la utilización de los fondos para limpiar el Tapalqué.
Aguas claras
En la primera etapa el trabajo se hará desde Querandíes hasta la desembocadura del curso de agua. Y el sistema traerá impensados beneficios turísticos y ambientales, de acuerdo a lo que pudo determinarse esta mañana. Por caso, el Club Ferro Carril Sud, que tiene balneario abierto aguas arriba, será el más beneficiado.
El proyecto contempla la limpieza de fondos, el cierre y/o derivación de desembocaduras de efluentes cloacales e industriales hacia otros destinos, el “drenaje de limos y barros asentados”, la consolidación de un suelo de fondo natural y firme, la determinación de la “composición bioquímica óptima de las aguas” para monitorear su estado de modo permanente, el filtado de elementos contaminantes en suspensión y, por último, el tapizado del fondo con canto rodado.
Una vez que los trabajos iniciales de un año y medio de duración concluyan se medirán el potencial biológico para asegurar una exitosa siembra de especies acuáticas como truchas, dorados y salmones, lo mismo que el refuerzo de otras variedades autóctonas de peces.
La idea del Gobierno local, en conjunto con el plan nacional, es la de transformar al Tapalqué en un espejo móvil de aguas ideal para el turismo, permitiendo el uso de las aguas a bañistas, turistas, pescadores que habitualmente deben movilizarse hasta el Sur o a la Mesopotamia para ciertas prácticas de pesca deportiva muy especializadas.
Incluso se cree que con procesos de potabilización muy sencillo el agua del Tapalqué quedará totalmente apta para consumo humano.
El plan, de todos modos, tiene requisitos de implementación muy rígidos.
En el borrador al que tuvo acceso infoeme.com se destacan tres: Uno el que marca que ”los distritos pueden presentar los proyectos de saneamiento de aguas pero solamente el Gobierno nacional podrá licitar la obra integral, y no los municipios por separado”.
El segundo punto establece que “los Municipios asumen la responsabilidad de ser los primeros contralores del estado de las aguas por 20 años, comprometiéndose al cobro de multas equivalentes a las de la Comunidad Económica Europea ante transgresiones a las normas ambientales respecto del área saneada”. Es decir, la Comuna asume el poder de policía ambiental para cobrar multas altísimas a quienes ensucien el arroyo tras la limpieza.
Y tercero, y que involucra una fuerte señal a los olavarrienses, el documento remarca expresamente “que la inocencia les valga”. Un dato imprescindible a tener en cuenta antes de sacar la caña de pescar de la funda.