Moléculas superpoderosas

Por Redacción

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Muchos de los materiales modernos que se usan en la industria contienen en su estructura molecular el resultado de años de investigación científica.

En su interior conviven toda una colección de fenómenos químicos y fisicoquímicos inéditos que les otorgan nuevas y mejores propiedades.

Desde la industria automotriz hasta la farmacológica, los nuevos materiales irrumpieron masivamente y fueron sustituyendo otros tradicionales. Más livianos, resistentes, flexibles, económicos, que otorgan seguridad, protegen el medio ambiente y hasta mejoran la salud.

Varias de estas investigaciones que permiten obtener nuevos materiales se realizan en la Facultad de Ingeniería de Olavarría, que hace años tiene un grupo formado por especialistas químicos. Ellos trabajan en las microscópicas tareas de mezclar, sintetizar, añadir, calentar, diluir y transformar sustancias para la elaboración de materiales.

Adriana Cañizo, doctora en Química, es codirectora de un proyecto de investigación sobre el tema denominado “Estudio de reacciones de compuestos orgánicos: peróxidos cíclicos y otras sustancias heterocíclicas”, básicamente, combina diversas sustancias cuyo resultado
sirve como materia prima para la elaboración, por ejemplo, de diversos tipos de plásticos. Técnicamente se llaman “iniciadores”, que promueven las reacciones químicas que derivan en la producción de polímeros.

Cañizo pertenece además a la prestigiosa comunidad del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el máximo organismo argentino que promueve y fomenta la actividad científica. Actualmente, sus investigaciones sobre peróxidos orgánicos son monitoreadas y evaluadas por el Conicet, una condición que representa un honor para cualquier científico, y al mismo tiempo implica una responsabilidad superior.

En el laboratorio

“Hacemos química básica”, advierte la doctora. Sus estudios no tienen una aplicación directa en los laboratorios de la Facultad, sirven para que los fabricantes puedan emplear sus fórmulas para la obtención de plásticos, gomas, cremas.

Los experimentos incluyen compuestos de peróxidos, que son familiares directos del agua oxigenada, combinados con acetonas y otras mezclas. Los científicos analizan distintos modelos moleculares de estos compuestos para saber cuál es el más apto para cada proceso industrial.

Cada combinación de sustancias es diluida y estudiada pasa saber cómo se descompone, cómo la afecta la temperatura, cómo interactúa con otros ingredientes, qué ocurre cuando se modifican los tipos de peróxidos utilizados, y los efectos obtenidos.

Con todos los datos obtenidos se pueden realizar diversas aplicaciones, especialmente en el campo de los polímeros sintéticos o plásticos. “Son de gran utilidad porque permiten mejorar las propiedades de los materiales usados en la industria”, reafirmó Cañizo.

Si bien la estructura molecular de estos compuestos derivan en formidables ventajas en materiales industriales, su manipulación en el laboratorio es altamente riesgosa y requiere extremos cuidados. Lo que se obtiene del tratamiento de las sustancias, los “iniciadores”, son cuerpos sólidos, como granos de sal, que “tienen el problema de ser muy explosivos”, advierte la doctora. “Estos compuestos han sido usados en atentados”, impresiona.

“Son muy sensibles al choque, los golpeás y explotan”, cuenta, por experiencias ajenas. “Por eso en el laboratorio trabajamos con pequeñas cantidades, con espátulas que no sean de acero. Los tratamos con extremo cuidado, porque si bien en la Facultad nunca hubo un accidente por su manipulación, somos muy disciplinados en los procedimientos para disminuir cualquier riesgo”, reveló.

El grupo de investigación cuenta con varios descubrimientos inéditos en el campo de la cinética química, que se ocupa de la rapidez con la que ocurren las reacciones químicas. “En la industria importa obtener buena cantidad del producto que se busca, lo que se llama rendimiento de una reacción. Con estos preparados hemos alcanzado mejores rendimientos y propiedades en el polímero, con mejor masa molecular”, explicó Cañizo.

También estos compuestos están presentes en el nivel de las reacciones biológicas. Por eso muchos tienen aplicaciones en distintos campos de la química, la farmacología y la medicina. Los estudios básicos que se realizan en la Facultad local son utilizados, entre otras cosas, para cremas que retardan el envejecimiento, el control del acné, para la sustitución de medicamentos, y hasta compuestos contra la malaria.

El grupo de investigación de Ingeniería también está trabajando sobre otras sustancias, que no son peróxidos y funcionan como anticorrosivos. Una nueva composición molecular genera una sustancia antioxidante más limpia y menos tóxica que los productos actuales, que se puede utilizar por ejemplo en la industria náutica, para proteger los barcos de la acción del medio ambiente.

Jugar en primera

Adriana Cañizo está en el pequeño grupo de investigadores olavarrienses que trabajan dentro de la estructura del Conicet. Ella pudo cumplir con una exigente convocatoria lanzada en el año 2002, y recién en 2004 fue nombrada “investigadora adjunta” del organismo.

Todas sus tareas las realiza en la Facultad de Ingeniería, que incluyen la docencia, la investigación y la extensión de los conocimientos. “El Conicet te abre muchas puertas”, admite la doctora. A través de su influjo se avivan becas, subsidios y contactos con otros investigadores del mundo, hechos que de otra forma sería más difícil concretar.

Pero pertenecer también tiene su responsabilidad. El Conicet exige la producción constante de conocimiento, la publicación en revistas especializadas y la superación de evaluaciones permanentes por parte de otros investigadores. Aún así, representa un prestigioso desafío en el mundo de la exploración científica.

Nota: Prensa Ingeniería