Mauro Szeta, especial para Infoeme
Con la liberación del arquero Pablo Migliore, empezó de forma definitiva la denominada causa 2. Es el proceso penal que apunta a establecer nexos y complicidades entre dirigentes de Boca, y barra bravas, y entre los violentos y algunos futbolistas. En tribunales, esta parte de la causa, fue bautizada “asociación ilícita”.
Nunca se sabrá con certeza qué le dijo el arquero al juez. Lo cierto es que después de dos fallidas indagatorias, en la tercera, Migliore se fue a su casa. Algunos dicen que dio nombres de jugadores y dirigentes; otros dicen que no dijo nada. Lo cierto es que tanto él como su abogado se cansaron de decir que en la indagatoria no “buchonearon” a nadie.
Aunque no conste en el expediente, aunque no aparezca en los papeles, lo cierto es que en tribunales todo el mundo da por descontado que ahora sí empezó la causa 2.
Lo increíble es que todo fue la derivación de la investigación por el asesinato del vecino Ernesto Cirino, en Liniers. Por ese crimen, del que ya nadie habla, quedaron detenidos el jefe de la barra de Boca Mauro Martín y su cuñado Gustavo Petrinelli. Por ese mismo crimen se escaparon el número dos de la barra, Maximiliano Mazzaro, y otro barra de apellido Webe.
Migliore estuvo preso casi 40 días acusado de proteger a Mazzaro y colaborar con él para mantenerse clandestino. Si bien fue excarcelado, sigue procesado por ese mismo delito: encubrimiento.
Lo insólito de todo es que el crimen del vecino, que derivó en una investigación tan grande y con tantos alcances fue por una discusión por un perro que orinaba en la calle.
Migliore dijo que no tiene miedo y que está tranquilo. Sin embargo, su club San Lorenzo ya no lo va a tener en cuenta, Boca tampoco le tendió una manito.
En la causa también hay escuchas telefónicas que lo complican con aspectos de su vida privada y amorosa. Es cierto que él no mató a nadie, pero también es cierto que cometió un pecado que increíblemente está de moda: ser amiguito de los barras bravas, y jugar su mismo juego.
