Medio siglo de buena Estrella

Por Redacción

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A principios de los 60 cada vez que llovía los huellones del carro de don Spitale tornaba intransitables las calles de tierra del Barrio Villa Floresta y se complicaba para ir a pie hasta el almacén de Carlos y “Kuki” Dagnino.



Como sucede aún hoy, las despensas de barrios solían ser receptáculos de las informaciones y las intenciones de los vecinos, y detrás de las vías del ferrocarril, a la altura de la cancha de Ferro, a la hora de las compras se hablaba de las ganas de fundar un club.

La convocatoria fue el 14 de junio de 1961 en el almacén de Carlitos y Kuki, en Buchardo a medio camino de Saavedra y Aguilar. Además de los anfitriones asistieron la señora de Acosta, don Jorge Mendía con sus jóvenes hijos “Beto” y “Cacho”, Carlos Lovano, Tito y Oscar Acosta, y Rosario Cangemi.



Entre mate y tortas fritas, lo primero fue votar el nombre del futuro club y había dos mociones: Argentinos Juniors de Villa Floresta y Estrella de Villa Floresta, éste último propuesto por Ofelia García de Dagnino.

Parece que el poder de convicción de doña Kuki fue infranqueable para los varones que estaban en la reunión y se inclinaban hacia el otro nombre.

El tiempo fue pasando, los Dagnino se radicaron en Buenos Aires, su hijo llegó a jugar en las divisiones inferiores de Boca Juniors; los lugares de encuentro también se fueron mudando, a la casa de los De la Miyar, en Aguilar y Balcarce, o en los galpones de la gomería de Saaverdra y Pellegrino, hasta llegar a la actual ubicación de Buchardo y Deán Funes.



Entre los 70 y los 80 el club atravesó una severa crisis que lo puso al borde de la desaparición. Fue por José Antonio “Sesi” de Jesús Costa que a fines de 1987 se hizo una convocatoria de vecinos para rescatar edilicia e institucionalmente a la entidad de las ruinas.

Cenas, kermeses, torneos de truco, bailes, campeonatos de baby y papi fútbol fueron la fuente de recursos en la época del renacimiento.



De a poco empezó a cambiar la fisonomía. Antes de los 90 el club ya había reacondicionado el salón de la sede social, su cancha de bochas y la cancha de fútbol 5 que da sobre la calle Buchardo.

A principios de 1989 -en pleno auge del deporte- quedó inaugurada la cancha de pádel, se construyó una churrasquera, y el equipo de fútbol se convirtió en el principal protagonista de los campeonatos de Primera “B”.

A la par de los vaivenes que tuvo el país, el club siguió creciendo y cuando el pádel entró en crisis había generado los recursos suficientes como para transformar la cancha en un amplio salón de usos múltiples con capacidad para trescientos comensales.



Últimamente al SUM se la adjuntaron unos baños impecables; se están construyendo otros baños para el “salón de la esquina” y Estrella de Villa Floresta tiene ante sí el gran desafío de colocar el cielorraso en el salón donde este sábado se celebrará el medio siglo de vida.

Estrella de Villa Floresta tiene hoy una importante actividad social y deportiva, especialmente inclinada hacia la tercera edad, y es sitio habitual para eventos organizados por la Dirección de Deportes.

Pero hoy es tiempo de festejos, porque para una institución 50 años se cumplen sólo una vez.