Los clubes después del desastre

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com

Las imágenes del día después producen escalofrío. Los clubes olavarrienses han comenzado la tarea de reconstrucción tras el temporal devastador que este martes por espacio de diez minutos asoló Olavarría.



La primera reflexión es que gracias a Dios (para los creyentes), y a lo que sea para los que no creen, semejante dimensión de daños materiales no hayan ocasionado víctimas fatales.

En Embajadores las sensaciones son antagónicas. Por un lado el desconsuelo por tanto esfuerzo que el viento se llevó, y por otro lado el alivio de que sólo haya que lamentar pérdidas en infraestructura.



Las imágenes más fuertes provienen del gimnasio de pesas donde en el momento del meteoro se encontraba el plantel de la categoría ’96 que el día anterior habían jugado ante Sapere por el campeonato Nacional Sub 15 de clubes.

Literalmente el techo se derrumbó sobre los chicos, entre los cuales tres se llevaron la peor parte: Lucas Viera sufrió un esguince de tobillo ante el derrumbe de mampostería; una teja golpeó en el hombro de Juan Manuel Alvarez, quien debió recibir tres puntos de sutura, y Nahuel Bustamente presenta un importante hematoma en su hombro.



El viento además derrumbó el tejido y los caños que conforman el parabalones ubicado detrás del arco sur de la cancha principal.

En el Parque Carlos Guerrero, si se toma un hipotético comienzo en la sección hipismo, el barrido visual que sobrevuela hasta la cancha de golf es demoledor. Enormes plantas, que lucían orgullosas más de medio siglo de vida, en un santiamén fueron arrancadas de raíz.



Sólo en la cancha de golf el temporal levantó de cuajo 84 árboles, 75 entre el arroyo y la calle Lavalle, y nueve entre Independencia y el Tapalqué. La mayoría tenía entre cuarenta y sesenta años de vida.

Verlas ahí, horizontales, con sus enormes raíces que superan la estatura de cualquier ser humano, produce una reacción difícil de explicar, que la palabra tristeza no alcanza a envolver.



Pero en un punto exacto del campo de golf el milagro se hizo presente este martes.

A unos veinte metros de las oficinas de la sección, en dirección a Punta Sur, en el momento más fuerte de la tormenta Martín Huerta intentaba salir marcha atrás en su FIAT 128 (donde también se encontraba su mujer) cuando fue aplastado por un enorme pino.



Como pudo, después de romper el parabrisas con sus piernas, Martín y su esposa lograron salir por la parte delantera del auto. A simple vista, 24 horas después, el auto no se deja ver entre las ramas del árbol.



En el resto del Parque, el viento derribó otros dos árboles entre el estadio y el sector de los juegos (donde produjo daños menores); volteó algunas plantas en la playa, otras en el camping, y entre las canchas de rugby y la de hockey.

“En total se cayeron unos cien árboles” informó este miércoles el presidente del club, doctor Ricardo Hoffmann. Por efecto del viento también sufrió daños el portón de Maxigimnasio que da a la cancha de golf.

Las primeras noticias sobre Ferro Carril Sud decían que el temporal había vuelto a destrozar la cobertura de natatorio. Si bien ocasionó daños importantes, esta vez la magnitud resultó muy menor comparada con la de un par de veranos atrás: sólo destruyó las ventanas plásticas de un lateral.



Pero, si fuera necesario ofrecer una dimensión exacta de la fuerza del viento, en Ferro hay un dato revelador: los bancos de suplentes fueron arrancados de su posición (debajo de la tribuna principal) y cayeron en la calle Balcarce, después de volar sobre el alambrado olímpico y el cerco perimetral de “Domingo Colasurdo”.

Daños importantes también muestra la iluminación artificial del estadio. Las luminarias colocadas en la parte superior de las torres fueron dobladas por el viento y quedaron apuntando para el cielo.



“Comparando con lo que pasó en otros clubes, si bien nosotros también tenemos daños importantes, lo de El Fortín no es nada”, dijo el presidente albiazul, contador Cristian Russo.

Según un relevamiento del propio titular fortinense, se cayeron dos árboles en el predio que da sobre la avenida Pellegrini.

En el sector tradicional, sobre la Urquiza, se derrumbó la chimenea del fogón ubicado entre los vestuarios y el salón de la sede social. A raíz de esto, se corrió la pared donde se apoyaba la chimenea y sufrió daños de consideración el techo.

El viento también levantó el techo de chapa de la churrasquera. Un poste del tendido eléctrico, lindero al portón de ingreso al “Ricardo Sánchez”, quedó volcado en unos 30º sobre la avenida Urquiza.

El otro club tradicional del deporte olavarriense, Racing, sufrió daños menores.