La relación entre el trabajo y la salud desde una mirada humanista

Por Redacción

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El hombre se identifica con su trabajo, se reconoce a partir de la actividad que realiza. Por eso es tan importante que el trabajo le provoque felicidad, y no disgustos. Desde los tiempos modernos, el desafío es siempre lograr el equilibrio entre el capital y la fuerza de trabajo, donde la salud no puede ser vulnerada en nombre del progreso.

Dos referentes nacionales sobre la actividad laboral disertaron días pasados en la Facultad de Ingeniería, en el marco de la 5ª Jornada de Seguridad, Salud y Medio Ambiente, siempre con el énfasis puesto en que el trabajador debe encontrar satisfacción en las tareas que realiza.

Uno de ellos es Carlos Slemenson, ingeniero industrial, docente de la UBA, especialista en ergonomía, seguridad ocupacional y psicosociología aplicada. En la Jornada, expuso sobre "La Normativa Argentina sobre ergonomía". El otro es Julio César Neffa, investigador del CONICET, director del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales, Programa de Investigaciones Económicas sobre Tecnología, Trabajo y Empleo, quien abordó "La Importancia del Estudio y Control de las Condiciones y Medio Ambiente del Trabajo".

Slemenson advierte que “el ser humano es el principal objetivo de la creación y no se lo puede destruir para generar más creación. No se puede aumentar el progreso en base a la salud de la gente”. “Con la evolución de la industria y luego con la tecnología, el progreso fue en detrimento de la salud del hombre, se perdió el concepto básico de que el hombre es el principal objetivo de la vida, y hoy el precepto es el dinero. Lo que busca la ergonomía es una armonía para que el hombre trabaje con salud, alegría, y felicidad”.

Lo ideal es que el puesto de trabajo se adapte al trabajador, y que las condiciones de trabajo sean adecuadas para que no se desgaste a nivel físico y mental. En ese sentido, el doctor Neffa sostiene que “al trabajar no se compromete solamente el cuerpo sino todo el ser humano, el trabajo es una ocasión de aprendizaje, y también implica el despliegue de los conocimientos y las competencias que la persona ha ido acumulando. Si el contenido y la organización del trabajo son deficientes, eso provoca enfermedad de tipo psíquico y mental, y después se somatiza. Esto da lugar a muchos infartos, depresiones, perturbaciones del humor, problemas de sueño, empiezan con automedicación, y hace que la gente resista pero después se quiebra.”, sentenció.

Cuerpo y mente

No existe un trabajo que sea solamente físico. Todos implican una exigencia del cuerpo y la mente, en distintas proporciones. En aquel que pareciera poner en juego sólo músculos, todo el tiempo hay un trabajo cognitivo que organiza y regula la tarea. En el trabajo que pareciera más intelectual el cuerpo también está involucrado, “porque entran en juego las posturas, hay mucho sedentarismo, hay afectaciones de la columna vertebral”, explicó Neffa. Pero “hay como un velo que no deja ver esto: el problema es que cuando se hace la descripción del puesto de trabajo se basa en los gestos y la postura física, y el resto no aparece, entonces no se considera esencial al puesto, y tampoco se paga, ni se reconoce”, agregó.

Slemenson concuerda en que “la normativa actual apunta más que nada a lo físico, y a las enfermedades laborales que se atribuyen a la falta de ergonomía, pero pasa mucho por el estrés y todas las situaciones en que el trabajo termina con el desgaste del trabajador”. El ingeniero confesó que las normativas vigentes sobre ergonomía no se aplican, que los estudios ergonómicos promueven cambios en las condiciones de seguridad e higiene, por ejemplo, “y eso para el industrial, que es reacio a mirar a distancia, es valorado como un gasto”, explicó.

El doctor Neffa sostuvo que las tareas que obstaculizan el pensamiento hacen daño al equilibrio del ser humano, y son el origen de problemas mentales, accidentes, del humor, infartos, desánimos, depresiones. “También si la carga de trabajo es muy fuerte, eso impacta sobre la salud. La duración de la jornada es esencial, o si es de día o de noche, porque el trabajador se adapta, pero tiene un costo e impacta sobre su salud”.

Cambio de hábito

Los expertos en la actividad laboral coinciden en que el trabajador debiera tener un margen de autonomía, la posibilidad de expresarse y no sólo de cumplir órdenes. Piensan en la necesidad de un trabajo más integrado y no tan dividido, porque si no el hombre pierde el sentido del conjunto, no entiende lo que hace, y no puede construir su identidad. Para ellos el trabajo tiene que tener un mayor grado de estabilidad y seguridad, porque los que no tienen esto lo sufren, y eso les provoca daños mentales. Entonces, “hay que cambiar el trabajo, no de trabajo”, resaltó Neffa. “El trabajo tiene que ser humanizante, que permita crecer, desarrollar la personalidad, construir identidad, con satisfacción, que sea fuente de felicidad: eso depende del contenido y la organización del trabajo”, aportó Slemenson.

Este contexto, “va a hacer que la gente falte menos, que el trabajo se haga mejor y con mayor responsabilidad, un mejor clima laboral en las empresas, menos conflictos”, coincidieron.

Sin embargo, en las condiciones actuales, Neffa advierte que la relación entre la salud y el trabajo “está ausente”. Y calificó como “dramático” un panorama donde “se monetizan los riesgos”.

“En lugar de mejorar las condiciones, se paga más cuando las condiciones son malas. Para el empresario con visión de corto plazo esto es rentable, la legislación está atrasada y es bastante reaccionaria, habría que haberla cambiado para que haya prevención, no solamente cambiar las escalas de las indemnizaciones”, afirmó. “Y hay un grado de alienación del trabajador, que le parece que no puede haber un trabajo limpio, sano, sin accidentes, o sin una enfermedad profesional. Es una concepción antropológica, se mira el riesgo como algo inevitable, y eso es un problema de cultura que hay que cambiar”, indicó Neffa. “Y para esto se requiere el compromiso de los empresarios, el Estado, y de los propios trabajadores a través de los sindicatos”, agregó.