Espigas tuvo el último sábado su noche de San Pedro y San Pablo, a partir de una iniciativa impulsada por la Red de Museos Municipales de los Pueblos.
Los frentes de las casas quedaron encendidos con los candiles recordando la antigua tradición que se repetía en la zona rural.
Cada vecino armó su luminaria con antiguas técnicas que se usaban cuando no había luz eléctrica, y los candiles se utilizaban para iluminarse en la oscuridad. Así los más jóvenes pidieron consejos a los mayores para lograr que los candiles estuvieran encendidos por más tiempo.
