La provincia de Buenos Aires se encamina hacia una transformación profunda de su estructura poblacional: sus habitantes vivirán cada vez más años y, al mismo tiempo, nacerán menos niños. Esa combinación tendrá como consecuencia un progresivo envejecimiento demográfico, con una mayor participación de los adultos mayores dentro de la población bonaerense.
Según el análisis elaborado por el Observatorio de Políticas Poblacionales y Migratorias del Ministerio de Gobierno con el Laboratorio de Investigación de Lazos Socio-Urbanos (LILSU), la esperanza de vida continuará aumentando durante las próximas décadas. En la provincia, la estimación era de 75,4 años para los varones y 80,8 años para las mujeres.
Sin embargo, la tendencia se mantendría durante todo el período proyectado. Para 2030, la esperanza de vida llegaría a 76,5 años entre los varones y 81,4 entre las mujeres; en 2035 alcanzaría los 77,5 y 82,1 años, respectivamente. Finalmente, para 2040 se proyectan 78,5 años para los varones y 82,7 para las mujeres.
De esta manera, de acuerdo al informe al que accedió Agencia DIB, en apenas quince años la esperanza de vida aumentaría alrededor de 3,1 años entre los varones y 1,9 años entre las mujeres.
El proceso no es nuevo. En 2001, la esperanza de vida bonaerense era de aproximadamente 70 años para los varones y 78 para las mujeres. Para 2020 había ascendido a 73 y 79 años, respectivamente. La evolución provincial se encuentra en línea con la tendencia nacional. En el total del país, la esperanza de vida masculina pasaría de 73,1 años en 2020 a 78,7 en 2040, mientras que entre las mujeres subiría de 79,7 a 83 años.
