Suicidios: el desafío de hablar de lo que no se habla

Un informe reveló que la cantidad de casos en el país creció más de un 57% en los últimos 8 años. Idéntica situación en la Provincia, con casi 2 mil situaciones reportadas el año pasado. Es la principal causa de muerte entre los 15 y los 34 años. 

Jueves, 10 de septiembre de 2026 a las 10:20

Por Redacción

La fecha del 10 de septiembre fue elegida por la Organización Mundial de la Salud para conmemorar el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una oportunidad para impulsar hablar de la problemática en distintos ámbitos. 

A pesar de ser una temática difícil de abordar, como todo asunto que compromete la salud mental, hay indicios que marcan que algo está cambiando, tal vez porque las estadísticas encendieron las alarmas. 

Si se observan los datos nacionales, entre 2017 y 2025 la cantidad de suicidios registrados aumentó de 3.304 a 5.209 casos anuales, lo que representa un incremento del 57,7%. En el mismo período, la tasa pasó de 8,2 a 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, equivalente a una suba del 43,9%.

Estas cifras fueron presentadas el pasado 20 de agosto a través del informe titulado “[ayuda]” elaborado por el Observatorio de Políticas Criminales, dirigido por Ariel Larroudé en conjunto con la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos (APDH). El propósito fue relevar las estadísticas oficiales sobre los suicidios en el país, tomando como referencia la serie de los últimos nueve años. 

Según se consigna en el documento, la fuente principal del estudio fue el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), complementado con la base pública del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS)1.

Se observa que Argentina atraviesa un aumento sostenido de los suicidios a lo largo del período analizado y alcanza en 2025 su valor más alto, con una tasa de 11,8 casos por cada 100.000 habitantes. 

Esta evolución no sólo marca un deterioro respecto de los años anteriores, sino que también ubica al país entre las naciones sudamericanas con registros más elevados.

De esta manera, en la comparación regional, la Argentina ocupa el tercer lugar, únicamente por detrás de Uruguay y Chile.

Si se pone el foco sobre la porción más joven de la sociedad, se advierte que el suicidio es la principal causa de muerte en personas de entre 15 a 34 años en la Argentina, desplazando a los accidentes de tránsito que históricamente fueron la principal variable mortal en esta franja.

Suele decirse que los datos no explican un fenómeno, sino que solamente lo exponen. El informe aclara que se trata de una problemática compleja, que no puede ser abordada como si tuviera una sola causa y agrega otro dato: la tasa de suicidios casi cuadruplica la tasa de homicidios dolosos.

Plantea que se trata de un dato que “nos sumerge en una problemática mayúscula que viene pasando desapercibida en toda su extensión, tanto por la sociedad como por la política”.

En este sentido, plantea que mientras la tasa cada cien mil habitantes referida a homicidios dolosos fue bajando lentamente desde el 2017 al 2025, la de suicidios fue creciendo de manera vertiginosa, principalmente en los últimos cinco años.


Qué pasa en las provincias 

Entre Ríos, San Luis y Salta son los distritos que mostraron los números más preocupantes, teniendo en cuenta que se ubicaron por encima de la tasa nacional (11,8 cada 100 mil). En la provincia mesopotámica, la tasa subió a 20,8 cada 100 mil habitantes, 18,9 para el caso de San Luis y 17,4 para Salta.  

El análisis de lo sucedido en la provincia de Buenos Aires arroja una tasa de 11,9 suicidios cada 100 mil habitantes para el año 2025, pero lo que sorprende es la comparación con 2024: subió un 55,4%, contabilizando un total de 1.977 casos.

Justamente esta semana, desde la gobernación bonaerense se presentó un Plan Provincial de Prevención y Cuidados ante la Problemática del Suicidio que comprende una serie de acciones destinadas a la atención, prevención y capacitación de agentes. El anuncio demuestra que se ha tomado nota de la gravedad de la situación. 

El informe “[ayuda]” al que se hace referencia en esta nota enumera una serie de recomendaciones para abordar la problemática, además del fortalecimiento presupuestario de las áreas destinadas a atender la salud mental. 

La estrategia comunitaria de largo plazo es una de esas recomendaciones. “La prevención no puede depender únicamente de intervenciones individuales ni limitarse a la atención de las crisis. Requiere fortalecer vínculos de cuidado, entornos protectores y redes de apoyo capaces de detectar señales de sufrimiento, ofrecer una primera escucha responsable y facilitar acompañamiento oportuno. Para ello, es necesario articular los servicios de salud con escuelas, universidades, espacios laborales, organizaciones sociales, clubes, gobiernos locales y referentes comunitarios, respetando las particularidades de cada territorio”, plantearon en el cierre del documento. 


Señales de alerta

Según el Ministerio de Salud, algunos indicadores de riesgo pueden manifestarse en el lenguaje, la conducta o los hábitos cotidianos. Entre las señales más frecuentes se incluyen:

-Manifestaciones verbales directas o indirectas sobre la intención de morir.
-Cambios marcados en el estado de ánimo, la alimentación o el sueño.
-Conductas de aislamiento, retraimiento o pérdida de interés.
-Actos de despedida o entrega de objetos personales.
-Búsqueda de medios para autolesionarse.

La presencia de uno o varios de estos signos no implica necesariamente que una persona quiera quitarse la vida, pero sí constituye un motivo suficiente para activar dispositivos de atención. 

Entre los factores de riesgo estructurales, el informe señala el consumo problemático de sustancias, los antecedentes psiquiátricos, las situaciones de violencia y la falta de contención social.