El aporte de investigadores de la Unicen para esclarecer una muerte dudosa

En febrero de 2015 apareció el cuerpo calcinado de una mujer en Puerto Madero, y desde ese entonces no pudo ser identificado.

Lunes, 02 de noviembre de 2026 a las 10:38

Por Redacción

El análisis de los isótopos estables presentes en el colágeno de los huesos podría ser una pista clave para determinar la identidad de una persona que apareció muerta en Puerto Madero en el año 2015.

Los nuevos estudios permitieron determinar que los valores isotópicos de la mujer son consistentes con personas del Noroeste Argentino (NOA), más específicamente de Tucumán. Aunque no se podrían descartar otros orígenes (nacionales o extranjeros) para los cuales aún no existen muestras de referencia.

Los nuevos aportes para identificar a la víctima se desprenden de las investigaciones del Dr. Luciano Valenzuela y los Lic. Luciano Loupías y Felipe Otero, integrantes del Laboratorio de Ecología Evolutiva Humana de la Facultad de Ciencias Sociales (LEEH, FACSO/UNICEN) con sede en Quequén.

Los investigadores fueron convocados a través del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organización con la que la Facultad de Ciencias Sociales cuenta con un convenio de colaboración científica y tecnológica vinculado a diferentes especialidades forenses como la antropología, medicina y la genética.

Este trabajo forense fue posible gracias a BITACORA (Base de Información Isotópica de Tejidos Actuales como Referencia Argentina), un proyecto de investigación de larga trayectoria que recopila muestras de tejidos humanos donados y analiza sus valores de isótopos estables, llevado a cabo por los integrantes del LEEH.

Esta base de referencia, en constante crecimiento, reúne información sobre la variabilidad geográfica de los isótopos en la población argentina y constituye una herramienta fundamental para comparar los resultados obtenidos en casos forenses y evaluar posibles regiones de origen de personas fallecidas sin identificar.

Días atrás, la periodista Virginia Messi publicó en Diario Clarín una nota en la que recupera los aportes del equipo de científicos del LEEH, a partir de los cuales se podrían reorientar la investigación penal para, en principio, identificar los restos de la víctima.

En la crónica se indica que a través del estudio de los isótopos de carbono y nitrógeno, presentes en el colágeno de un fémur, una costilla y un metatarso del cuerpo calcinado, se analizó el tipo de alimentos que consumió la persona fallecida, lo que permite determinar una posible pertenencia geográfica.

De esta forma, se estableció que, a pesar de haber aparecido muerta en Capital Federal, los orígenes de la víctima se relacionan con el Noroeste Argentino, particularmente la provincia de Tucumán, hacia donde se orientaría la búsqueda de un familiar para realizar el cotejo de ADN.

El Dr. Valenzuela expuso que “algo importante que indicó este estudio fue que el mismo patrón de isótopos se detectó en las tres muestras (fémur, costilla y metatarso), siendo que son tres tipos de huesos que no se comportan igual a la hora de albergar la información de los isótopos. Esto indicaría que la persona siguió la misma dieta durante muchos años de manera estable”.

En tal sentido, el director del LEEH refirió que “los isótopos estables medidos en tejidos humanos presentan variaciones geográficas o patrones geográficos y eso nos da la base para utilizar esta técnica como herramienta de asignación de origen. Lo que hemos demostrado es que la dieta de las personas en la Argentina es única y distintiva del país, aunque varía en las distintas regiones porque en cada región se suele comer lo del lugar”.

En los estudios realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se pudo determinar que la estatura de la víctima era de entre 1,52 y 1,60 metros, de acuerdo a la longitud del fémur izquierdo y, a partir de la forma del pubis, se estima que tendría alrededor de 50 años de edad.

Las mediciones isotópicas de este caso se realizaron en el Laboratorio de Isótopos Estables de Quequén (LIEQ), perteneciente a la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN, que abrió sus puertas recientemente.

Su puesta en funcionamiento fue posible gracias al financiamiento del programa Equipar Ciencia, otorgado en 2022, que permitió incorporar equipamiento de última generación para el análisis de isótopos estables. Esta infraestructura fortalece las capacidades científicas de la institución y permite desarrollar estudios con aplicaciones en la investigación forense, entre otras áreas.

El trabajo de los investigadores del LEEH se llevó a cabo en consonancia con la Secretaría de Identificación y Búsqueda de Personas Extraviadas (SIFEBU), dependiente de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI) del Ministerio Público Fiscal de la Nación.