El zar de la soja llegó al fútbol

Por Redacción

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Daniel Lovano / Infoeme.com.ar
Foto: El Oeste de Carlos Casares

Con la necesidad de los chinos de consumir proteínas, un cultivo casi marginal tres o cuatro décadas atrás como la soja se fue convirtiendo en una de las mayores fuentes de divisas del país, y de la mano del “yuyito” una familia de Carlos Casares empezó a jugar en las grandes ligas de los actores económicos de la Argentina.

Son los Grobocopatel; el imaginario popular que no hace mucho tiempo no los reconocía hoy los tiene sentado al lado de los Pérez Companc, los Fortabat, los Bunge y Born, los Blaquier. A los “Grobo” los diferencia un detalle: su pasión por el fútbol.

A Bernardo, un joven empresario de apenas 39 años, se le ocurrió hace un puñado de meses proyectar un club desde su ciudad a los principales planos del fútbol de interior y lo llamó Agropecuario Argentino, obvio, de Carlos Casares. Tuvo una primera experiencia positiva en el último Torneo del Interior, será rival de Ferro en el Argentino B que se viene y visitará este sábado a Racing para jugar un amistoso en la Villa Alfredo Fortabat.

El intento de entrevista (rodeado de un halo de prejuicio) parecía una quimera. Pero bastó un par de sonidos en su teléfono celular y del otro lado de la línea Bernardo respondió . “¿Una nota? Sí, cómo no, pero ahora estoy entrando a una reunión. Como a las 17.30 yo te llamo”.

Su promesa se cumplió con una puntualidad inglesa. “Sé que nuestro apellido genera expectativas especiales, porque ya nos pasó en el Torneo del Interior, y fue mucho más grande de lo que nosotros imaginábamos. Por más que yo sea un apasionado del fútbol, nuestra especialidad no es el fútbol; nosotros recién empezábamos a conocer el Argentino C y llegamos a los cuartos de final. Antes de empezar nos pusieron el rótulo de candidatos y eso pesa, sobre todo en los jugadores” comentó.

Su incursión en el fútbol no parece ser como aquel capricho de Amalia Fortabat. “Siempre lo tuve en la cabeza. Empiezan a pasar los años y llega el momento que uno se plantea ‘vamos a hacer lo que nos apasiona’. Yo jugaba al fútbol; no era una gran cosa, y creo que me ponían porque regalaba las camisetas en un club. El técnico me ponía un ratito para dejarme conforme (risas). Siempre pensé en llevar a cabo este proyecto, lo que pasa es que por trabajo, por cuestiones familiares, porque los hijos van creciendo, o porque el boom de la soja nos ocupó muchísimo tiempo nunca se daba. Uno a las pasiones las va postergando, hasta que hace un año y pico dije ‘este es el momento’; mi familia me acompañó y acá estamos” contó.

Lo que sí es equiparable -en su escala- aquel masivo apoyo de Loma Negra con lo que hoy despierta Agropecuario Argentino en Carlos Casares. “Al principio costó imponer un nuevo club, en una ciudad donde había siete u ocho instituciones tradicionales, pero noté mucho acompañamiento en la gente. Pensá que Casares es una ciudad de 20 mil habitantes, y llegamos a tener 2 mil personas en las tribunas; es una locura, venía gente de otros lado, y cuando jugamos con French de visitante fueron más de 500 personas” subrayó.

Los proyectos son fuertes. “Nosotros tenemos un predio de 13 hectáreas donde se puede hacer de todo. El bosquejo de la cancha es grande; la maqueta está diseñada para 35 mil personas; hoy suena a utopía, pero uno tiene el objetivo de llegar al Argentino A, sabemos que pasar de ahí es muy difícil, pero el tema es que si no lo proyectamos ahora va a ser más complicado si llegamos a necesitar el lugar y no está. En cambio ahora está el proyecto, está el diseño, las tribunas se pueden llevar hasta esa capacidad. En una primera etapa el estadio va a estar habilitado para albergar 5 mil personas en este Argentino B, y el año que viene lo vamos a llevar a 12 mil, y yo creo que con eso sobra para una ciudad como Casares” opinó.

Para un empresario de su nivel, el fútbol aparece como un desafío palpitante donde las variables son más difíciles de controlar que en el mundo empresarial. “Nuestra primera impresión del equipo la vamos a tener contra Racing de Olavarría, porque se nos suspendieron dos amistosos, uno con Rivadavia de Lincoln y otro con un buen combinado de la zona. Tenemos que ser coherentes con lo que significa el campeonato. Una cosa es el apellido, que anda muy bien en soja, en la comercialización de cereales, pero por más que yo sea un apasionado del fútbol para mí es un mundo nuevo. El primer objetivo es hacer pie en un campeonato de 100 equipos, dificilísimo, y después ver” señaló.

En el hoy, al jugador de AA no le falta nada. “Nos encargamos de hacer un relevamiento de los futbolistas, les proveemos la comida para que ellos sepan lo que debe comer un deportista, están con un control médico. Todavía no somos un club profesional, pero tratamos de hacerlo lo más parecido posible”, confesó.

José Solaberrieta es un jugador que aparece en la lista de Agropecuario, y en las últimas horas se agregó Gonzalo Baroni. “Me hablaron de él, pero no lo conozco y primero debo hablarlo con el técnico y con el preparador físico. Nosotros tenemos un plantel de 20 jugadores, chicos de Sarmiento de Junín, tres uruguayos, Fibiger, Julio Caldiero. Nos quedan cuatro incorporaciones más y no nos queremos equivocar; pretendemos que le den el salto de calidad al equipo, no le quiero errar. Quiero que sean los distintos del equipo” afirmó.

Bernardo Grobocopatel mira a lo máximo, pero evitó utilizar la palabra ascenso. “Cuando uno crea un club aspira a que el Barcelona venga a jugar a su cancha, pero una cosas es el sueño y otra la realidad. Nosotros sabemos que el Argentino B es terriblemente competitivo, es un torneo con clubes que tienen más experiencia, más equipo, más infraestructura, más historia y algunos más recursos que nosotros. No es tan fácil la cosa” advirtió.

Había una pregunta que inexorablemente tenía que aparece en algún momento de la charla. ¿Bernardo Grobocopatel golpea puertas o abre la chequera?. Y la respuesta fue: “La realidad es que encaro este proyecto como un emprendimiento personal, que involucra a toda la familia. Trato de sumar a empresas que están en Carlos Casares y son de afuera. Quiero que Agropecuario Argentino sea el equipo de la ciudad. Golpeo las puertas como todos; tengo la ventaja de que cuento con una reserva y, si no colaboran, podemos seguir igual. La idea es que sea el equipo del pueblo; que todos se sumen, que todos ayuden y que todos tomen decisiones”.

“Yo sé que el equipo de Grobocopatel todos le van a querer ganar, pero nosotros también les vamos a querer ganar a todos. Eso es lo más lindo del fútbol, pero eso no quita que cuando los rivales vayan a nuestra cancha no los recibamos bien. Armamos un área de infraestructura, con un palco, para que ellos estén cómodos, tomando y comiendo algo con nosotros. Los partidos se ganan jugando al fútbol, y a los rivales hay que hacerlos sentir bien” proclamó.

Hincha de la Academia (“soy un sufrido hincha de Racing”, se definió), Bernardo Grobocopatel colabora a través de la sponsorización con Sarmiento de Junín y Once Tigres de 9 de Julio. “A mí, que me apasiona el fútbol, me encantaba ir a hablar con los directivos de Sarmiento y preguntarle cosas” contó.

La despedida de una larga charla fue sobre un chaira de ayer y de hoy, que apareció cuando Agropecuario Argentino tuvo su génesis: “Marcos (Coronda) nos dio una mano muy grande; es un arquero que está para un nivel muy superior al de un Torneo del Interior, pero se supo adaptar a un club de Liga. Un referente del grupo y le estamos muy agradecido”.