El viento y el calor se hacen sentir, pero juntos son insoporables.
A las 14:00, cuando la temperatura ya pasaba largamente los 34º y ascendía hacia los 35º, el viento cambió de sentido y recorrió la planta urbana levantado polvo a gran velocidad.
En el centro agitó banderas, metió tierra en todos lados y movió basura y papeles hasta dejarlos esparcidos por todas partes.
En el aeropuerto calcularon las ráfagas en casi 50 kilómetros por hora, que con los obstáculos de la planta urbana pudieron ser unos 48 km/h en plena Vicente López.
